Críticas

Coreografía de efectos especiales

El rey Arturo: la leyenda de la espada

King Arthur: Legend of the Sword. Guy Ritchie. EUA, 2017.

EL_REY_AARTURO_CARTELEl rey Arturo: la leyenda de la espada –un inquietante remolino de imágenes, con sonido estruendoso y múltiples batallas– es una producción estadounidense que costó alrededor de 175 millones de dólares, a cargo de Guy Ritchie, uno de los directores que ha sabido imponer su propio estilo cinematográfico durante los últimos años, en cintas como Snatch (Cerdos y diamantes, 2000), RocknRolla (2008) y Sherlock Holmes (2009). En esta ocasión, lo que nos ofrece es un verdadero despliegue de sorprendentes CGI (imágenes generadas por computadora) y asombrosos efectos especiales, con una destacada y compleja edición en manos de James Herbert, con quien ha trabajado en repetidas ocasiones y, además, con un score espléndido, a cargo de Daniel Pemberton (The Awakening, 2011), igualmente la calidad y nitidez tanto de la imagen como del sonido son realmente impresionantes.

La leyenda del rey Arturo, sus hazañas, con sus variadas vertientes, y sobre todo el específico episodio de la espada Excalibur, colmadas siempre de magia, fantasía y mitos fundacionales de la cultura británica, han sido narradas por la literatura en numerosas ocasiones, así como representados por el teatro y, por supuesto, también por el cine. Parece evidente que el intentar una nueva aproximación al relato requeriría su exposición desde un ángulo original y distinto, por lo que la promesa de que Guy Ritchie tomaría en sus manos dicho proyecto resultaba alentadora. No obstante, y pese a que el resultado no es del todo decepcionante, el objetivo se queda lejos de ser alcanzado, y lo que se nos entrega es una película palomera, entretenida y bien realizada en el aspecto técnico, pero que en su conjunto final no logra cumplir del todo con las expectativas.

El_rey_arturo_imagen de la película

Es claro que el atractivo de la imagen impera sobre el contenido argumental. En definitiva, el estilo visual y narrativo que se consigue, característico del cine de Ritchie, arma las secuencias con originalidad, ya que opta por la reiterada utilización de flashbacks y flashforwards alternándolos de manera acelerada, a través de cortes rápidos y acción atropellada –a veces narrada en off por los personajes–, por medio de una edición dinámica que exige la completa atención del espectador si no quiere perder ni un detalle de lo que acontece. Ese es quizá el mayor mérito del filme, es en donde radica el sello de su director, y lo que divierte o entretiene al espectador.

Sin embargo, por llevar el foco de atención al aspecto técnico, la historia se pierde de vista, se descuida el contenido y se olvida el aspecto emocional y de conexión con el espectador. Arturo cumple con todos los pasos de la clásica aventura del héroe: cuando es arrojado de la seguridad del hogar y se ve orillado a valerse por sí mismo y crecer en un burdel en el centro de Londinium, donde adquiere la astucia y las mañas para salir adelante en un ambiente hostil. Más tarde recibe el llamado de su misión, y en principio lo rechaza al no estar preparado para ello. Sin embargo, su inevitable destino lo alcanza y, por lo tanto, tiene que asumirlo. Todo eso está muy claro, trazando el guion al pie de la letra, en función a dicho camino de héroe, el protagonista transita por un sendero de pruebas, entre aliados y enemigos, para después volcarse hacia su interior en busca de la redención, y finalmente obtener su recompensa. Por desgracia, todo se percibe en la superficie, no se llega a vibrar de manera profunda con la historia ni con su disyuntiva, todo parece ostentarse sólo en función de las batallas y de los reiterados efectos especiales.

EL_rey _arturo_crítica

Por su parte, las actuaciones, sin llegar a quitar el aliento, se pueden considerar como buenas, en el papel protagónico Charlie Hunnam (Deadfall, 2012) hace un buen trabajo como Arturo, cumple con el rol asignado, quizá en mayor medida debido a su físico que a su capacidad histriónica, pero llega a ser agradable, incluso simpático. Jude Law (Genius, 2016) imprime carácter a su papel del villano Vortigern, logra manejar bien los cambios en su compleja personalidad, al igual que Eric Bana (The Finest Hours, 2016), como Uther Pendragon, a quien vemos en un papel corto pero bien ejecutado. De pronto, también como un guiño del director, se nos sorprende con un curioso cameo de David Beckham. A su vez La maga, interpretada por Astrid Bergès-Frisbey (I Origins, 2014), juega un rol de importancia, pero no del todo sobresaliente; de hecho, a lo largo del filme pesa la falta de roles femeninos de relevancia en la película. El resto del reparto no está mal, por el contrario, cumplen bien con sus personajes, aunque en cierta medida, la historia no les brinda suficiente material para explayarse, no les regala diálogos extensos o interesantes ni tampoco escenas que les exijan matices profundos.

Fotograma de King Arthur, Legend of the Sword

En conclusión, nos hallamos ante un filme que a muchos divierte y que con absoluta destreza explota la tecnología con el fin de sobresaltar e innovar en cuanto a imagen y a efectos especiales se refiere, y el resultado por momentos es verdaderamente abrumador, pero no deja de empujar al espectador a preguntarse: ¿qué quedaría de la cinta si se le despojara de todos estos aspectos técnicos y tan sólo se apoyara en el argumento, los diálogos y el contenido narrativo de la historia? Probablemente, muy poco.

 

 

Ficha técnica:

El rey Arturo: la leyenda de la espada (King Arthur: Legend of the Sword),  EUA, 2017.

Dirección: Guy Ritchie
Duración: 120 min minutos
Guion: Joby Harold, Guy Ritchie, Lionel Wigram (Historia: David Dobkin, Joby Harold)
Fotografía: John Mathieson
Música: Daniel Pemberton
Reparto: Charlie Hunnam, Jude Law, Eric Bana, Hermione Corfield, Astrid Bergès-Frisbey, Djimon Hounsou, Geoff Bell, Aidan Gillen, Michael McElhatton, Annabelle Wallis, Mikael Persbrandt

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