Críticas

Jornada en el campo de las estrellas

The Way

Otros títulos: El camino.

Emilio Estevez. EUA, 2010.

Cartel de la película The WayEl peregrinaje es un tema apasionante y de ello dan fe todos esos caminos que el hombre lleva transitando desde siempre en dirección a los lugares sagrados, en todo el mundo. Pueden ser jornadas humildes, como el peregrinaje que hacían los estudiantes, caminando hacia el pueblo colombiano de Girardota para pagar promesas al Señor de los Milagros, una vez terminados con éxito los años escolares; o jornadas épicas, de fama universal, como la que hacen desde la Edad Media los peregrinos por el Camino de Santiago, hacia la bella ciudad de Santiago de Compostela, en España.

La más grande historia de peregrinaje es quizás la de Odiseo, el gran héroe griego, que transitó por una serie de tragedias en busca del regreso a su tierra natal, maldecido y bendecido por la furia y el cariño de los antiguos dioses. Al cantar su historia, Homero definió para siempre lo que es una odisea como camino heroico y sufrido, pleno en experiencias, en crecimientos y en enseñanzas. Los comienzos del cristianismo fueron trazados por las jornadas legendarias de los discípulos de Jesús, que viajaron por todo el mundo conocido, entre España y la India. Junto a San Pablo, el más famoso de todos es Santiago, cuya jornada lo llevó hasta las tierras españolas, en vida quizás y luego en muerte, pues las antiguas tradiciones dicen que el cuerpo del apóstol yace en Santiago de Compostela, atrayendo peregrinos desde múltiples sitios en Europa.

El camino

¿Qué buscan los peregrinos de la ruta de Santiago? Emilio Estevez se ha atrevido a plantear esta pregunta y la ha resuelto mediante una bella película, The Way, digna y creíblemente protagonizada por Martín Sheen, quien hace el papel de Tom Avery, un retirado norteamericano, quien improvisadamente sigue el  peregrinaje de Santiago, buscando recuperar el sentido de respeto y cercanía con su hijo, muerto trágicamente cuando intentaba iniciar la ruta.

Tom inicia la jornada a modo de lobo solitario, llevando consigo las cenizas de su hijo Daniel y las va esparciendo por algunos de los hitos del camino, como seña de homenaje y de presencia. Poco a poco va ocurriendo lo que debe ser, es decir, va conociendo a otros caminantes, igual de hoscos y solitarios, de manera que va conformando con ellos una pequeña comunidad formada por cuatro peregrinos dispares, curiosos, de temperamentos singulares.
Fotograma de la película The WayEl otro protagonista es la amistad humilde y creciente, la que se basa en pequeñas acciones solidarias, en el compartir de lo cotidiano, en las circunstancias comunes que van tejiendo los instantes. Una de ellas es el acto mismo de caminar, al cual la película dedica un buen número de tomas. En general, los caminantes avanzan en fila india, casi indiferentes los unos con los otros, sin apenas conversar ni ayudarse, apoyados en sus bastones, consumiendo kilómetros y kilómetros. Hasta que paran y descansan, quizás atraídos por alguna cruz, señal o montaña de piedrecillas que dejan los caminantes como marca en las rutas santiaguinas. O hasta que llegan a los albergues y se encuentran con otros grupos o con ellos mismos. En estos momentos la amistad va haciéndose sentir y va creciendo poco a poco, hasta convertirse, al llegar a la ciudad de Santiago, en algo real y notable. El espectador mismo entra a hacer parte de esta curiosa pequeña comunidad, de la mano de Tom, a medida que este pierde su hosca soledad y se deja llevar.No hay grandes revelaciones ni diálogos excelsos entre ellos. Sus contactos son entrecortados, en general bruscos, poco trascendentes. El protagonista es más bien el camino, caracterizado a veces por viejos senderos, con frecuencia por campos sembrados o por caminos pedregosos de montaña, ocasionalmente por las calles de alguna ciudad bella y vetusta y, cada noche, por alguno de los tradicionales albergues, en los cuales ocurren las más divertidas escenas del filme, que en general mezcla bastante bien el drama, los sentimiento reservados y la tristeza con un humor entretenido, natural, propio del que va brotando cuando un grupo de personas convive inesperadamente por varias semanas. Sorprenden la carencia de profundidad de los diálogos, la inexistencia de grandes frases o de aprendizajes manifiestos a medida que transcurre el peregrinaje; es que se ha permitido que los personajes protagonistas muestren en sus actitudes los valores que el camino va sembrando en sus vidas. Se transforman las miradas, los gestos, sus  formas de caminar y de sonreír.

The Way - Camino de SantiagoEn una entrevista, Martin Sheen comentó que la experiencia de transitar por El Camino es universal, puede cambiar vidas y relaciones, la gente descubre que puede recibir y dar amor, llegando a experimentar lo que es la esencia de una comunidad. Cita a Teilhard de Chardin, quien escribió “Descubrir que se nos ama es como descubrir el fuego por segunda vez. Un fuego con el cual nos calentamos y nos iluminamos los unos a los otros”.

El director, Emilio Estevez, quien, como su padre y protagonista, Martin Sheen, tiene orígenes españoles, personifica también en The Way al hijo de Tom. Lo hace en dos planos; uno como Daniel, antes de viajar a España, discutiendo y alejándose un poco de su padre, con ciertos sentimientos de condescendencia e indiferencia. En el otro, como un caminante más, que se aparece inesperadamente a los ojos de su padre, como un compañero fantasmal, que se va integrando amistosamente a su vida y a sus sentimientos, dejando su huella y desapareciendo sin causar sorpresas ni inquietudes, calladamente, como si fuera un maestro de la amistad silenciosa. Este doble vínculo entre los dos personajes es uno de los grandes aciertos de la película.

Martin Sheen en The WaySantiago de Compostela es la ciudad culminante del campo de las estrellas, ese sendero del cielo que ha inspirado a los hombres desde los inicios mismos de la humanidad, esa vía láctea símbolo de la mirada superior, del cielo como guía. Conviene a los hombres elevar por instantes la mirada y contemplar sus vivencias, a modo de camino espiritual trazado en los cielos. Si se comparten con otros caminantes esas miradas contemplativas, podría suceder que la amistad creciente se convierta en el mejor de los caminos humanos, una jornada en el campo de las estrellas.

Referencia: A father and son project: Martin Sheen, Emilio Estevez discuss The Way. Por Jo Siedlecka

Trailer

Ficha técnica:

The Way  / El camino ,  EUA, 2010.

Dirección: Emilio Estevez
Guion: Emilio Estevez
Producción: David Alexanian, Emilio Estevez
Fotografía: Juanmi Azpiroz
Música: Tyler Bates
Reparto: Martin Sheen, Deborah Kara Unger, James Nesbitt, Yorick van Wageningen, Emilio Estevez

4 opiniones en “The Way”

  1. Es una hermosa película con grandes enseñanzas en la experiencia y como dices sin rebuscados diálogos, sin embargo la parte donde van padre e hijo y Tom le reclama a Daniel que planes tiene en la vida, la respuesta de Daniel es hermosa: “La vida no se planea, solo se vive”. Se las recomiendo ampliamente, yo la he visto ya varias veces y me sigue gustando.

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