Críticas

Amor más allá del amor

El amor de Sylvie

Sylvie's Love. Eugene Ashe. EUA, 2020.

El amor de Sylvie afiche

Fines de los 50, principios de los 60, el jazz oficia de vehículo a una historia de amor ideal donde Sylvie (Tessa Thompson) y Robert (Nnamdi Asomugha) se conocen en una tienda de discos. Ambos protagonizarán una historia con idas y venidas en una relación que, en realidad, nunca culminó.

Interesante recreación de época con varios temas de fondo, no profundizados en demasía, para resaltar la idealidad de un romance que trasciende tiempo y espacio bajo un respeto generador de “sanas” confusiones. Un filme plagado de desencuentros, que jamás apagan la llama del amor. En eso consiste la idealización de una relación persistente a través del tiempo, más allá de las circunstancias.

Una estructura que apela al flashback de manera ordenada y clara, sin ocasionar sobresaltos; la narración se torna cuidadosa, juega adecuadamente con los tiempos, evita que el espectador se pierda en permanentes movimientos de avance y retroceso, para retornar al presente bajo premisas ya citadas en imagen; no hay manera de perderse.

Cultura de blancos trasladada a los negros, el filme esgrime lógicas que abarcan situaciones sociales diversas más allá del color de la piel. Prototipos del sistema se ciñen por encima de las diferencias para naturalizar las relaciones humanas por fuera de distinciones. Un enfoque de los años 50 desde el siglo XXI, fiel reflejo de la aplicación de criterios actuales al análisis de una época que ya pasó y oficia de marco a interpretaciones jugadas desde el presente. Mismos temas narrados desde un enfoque teñido de cambios culturales que aportan al análisis desde otros marcos de referencia. Eugene Ashe nos introduce, nos lleva de la mano ante su inteligente utilización del pasado, desde la dirección y a partir de un guion teñido de preocupaciones y concepciones bien actuales.

Sylvie´s love fotograma

La cámara registra detalles narrativos con sutileza y extremada simpleza, casi no reparamos en rápidos planos de fotografías o situaciones que, como al pasar, aclaran circunstancias necesarias, aunque no determinantes para la historia. El filme toca algunos puntos como para que se comprenda el estado de situación actual, pero sin detenerse, no es lo esencial, guarda los regodeos para circunstancias dramáticas más contundentes por funcionales al efecto. La separación de Sylvie y Lacy es aludida en una escena muy breve, la emoción está, el desarrollo es el necesario a la comprensión y, más nada, la historia central con Robert debe ser respetada como tal. Lacy es accesorio, aparece y desaparece en escena sin mayor desarrollo, solo sabemos lo necesario: su posición social privilegiada. Así trabaja el guion de Ashe, varias figuras de presencia intermitente, funcionales a la narración de fondo, que debe mantenerse como algo que prospera a pesar del transcurso de la cinta, se cierra y reabre a cada paso, con aportes circunstanciales de elementos inesperados. Es aquí, donde recalan las virtudes de un filme, que sabe mantener a flote los temas principales, sin que se pierdan en una profusión de hechos y datos anecdóticos. La película se vuelve ágil, pasan muchas cosas, pero lo importante siguen siendo los personajes centrales: Sylvie y Robert. Una serie de microconflictos que la cinta resuelve con celeridad en cuanto a su tiempo de tratamiento, saltea los grandes desarrollos en aras de una presentación ideal del amor que, si existe en realidad, puede perdurar frente a todo tipo de obstáculos.

Sylvie´s love plano

El bajar al proyecto del otro, para estar con él, lo encontramos en varios momentos del filme. Una escena donde Robert toca el saxofón, al pie de la ventana de Sylvie, nos recuerda a las serenatas de amor de los mariachis. En un registro visual, de plano y contraplano, vemos al músico en picado y a ella en contrapicado observando desde la ventana. Es invitada a bajar a la calle. La diferencia social está, Sylvie baja al mundo del músico y, aunque no lo acompañe, la razón no es de clase social, sino de consideración de sueños ajenos no experimentados como tales. El ego propio sucumbe ante los sentimientos, una lección bajo la paradoja que acepta lo material para, a su vez, dejarlo atrás. “Tácita ruptura” que servirá de trampolín a la valoración del deseo de realización personal por sobre la comodidad material. La riqueza está en otra parte, es espiritual y profundamente personal, aunque también puede ser compartida desde el amor que cede al poder sobre el otro, en aras de una consideración que se vuelve propia a través del dar de sí. Un ida y vuelta espontáneo que requiere de una voluntad doble para su concreción y, lo más importante, debe crearse y recrearse de manera natural, no hay espacio para el esfuerzo.

Hay un final que no es tal, el “the end” da inicio a créditos intercalados con imágenes, la historia continúa, no culminó, se promueve un futuro más allá de lo expuesto, con una muestra del camino que comienza a recorrerse; debe haber un corte en la obra, pero la vida continúa desde una tendencia que anticipa la dirección prefijada. Sería como decir: esta historia se define aquí y va seguir progresando en el sentido que hemos delineado, el final sirve a efectos de conclusión que promueve un camino y la sugerencia de una continuación en el mismo sentido.

Sylvie´s love escena

Tessa Thompson, en una representación sobria y sin excesos, es el complemento justo para un Nnamdi Asomugha que luce tímidamente eficiente en su rol de caballero respetuoso de fines propios y necesidades ajenas. La pareja funciona como un todo amalgamado en la mutua comprensión y aceptación; expresión certera de un mensaje ideal pasible de alimentar el deseo de cualquier pareja en formación.

Un filme que va más allá de convenciones sociales, las aplasta y reconduce a valores que destruyen el cultivo de la apariencia, en aras de un planteo que pretende deshacerse de las diferencias de época. Los negros son protagonistas en un mundo de blancos que casi ni aparecen como portadores de poder, aunque hay un par de ejemplos que aun sostienen la presencia de una supremacía con ribetes de dudosa moral, son los que faltan a promesas y generan beneficios por cuestiones de mercado y diplomacia empresarial.

La temática es variada: el valor de la aceptación del otro, el fracaso de una elección en base a convenciones sociales, el contrapunto entre vocación y utilidad material del empleo, la permanencia del afecto más allá del tiempo, el peso de los prejuicios; puede haber más, no obstante, el tratamiento, sin ser profundo, exalta los puntos clave de manera inteligente. El filme sirve de aguijón a mentes inquietas y nos reconduce a extensos debates sobre temas que, a esta altura, ya podrían considerarse atemporales. En fin, para quien lo desee, una interesante invitación a la reflexión, noble función que el cine debería ejercer masivamente.

Tráiler:

Ficha técnica:

El amor de Sylvie (Sylvie's Love),  EUA, 2020.

Dirección: Eugene Ashe
Duración: 104 minutos
Guion: Eugene Ashe
Producción: Iam21 Entertainment
Fotografía: Declan Quinn
Música: Fabrice Lecomte
Reparto: Tessa Thompson, Nnamdi Asomugha, Wendi McLendon-Covey, Eva Longoria, Ryan Michelle Bathe, Regé-Jean Page, Aja Naomi King, Lance Reddick, Erica Gimpel, John Magaro, Jemima Kirke, Ron Funches, Tone Bell, ver 12 más

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