Críticas

Tratado de geopolítica intergaláctica

Dune

Denis Villeneuve. EUA, 2021.

Dune, cartelNo es, desde luego, la primera vez que la obra de Frank Herbert llega a las pantallas, pues ha habido antes algunas adaptaciones de Dune, y en el recuerdo tenemos la versión de David Lynch, de 1984, que fue un fracaso absoluto y ahora está considerada como una película de culto; o la miniserie de televisión del año 2000 dirigida por John Harrison y protagonizada por William Hurt; por no hablar del fracasado proyecto de Alejandro Jodorowsky, recogido en el documental Jodorowsky’s Dune (Frank Pavich, 2013). Aunque se ha hecho de rogar, esta nueva versión de Dune a cargo de Denis Villeneuve llega en un momento muy oportuno para reactivar la asistencia de público a las salas. Hemos descubierto recientemente que, en realidad, esta es la primera entrega de dos, de manera que deja la historia en un punto intermedio, cuando Paul Atreides (Thimothée Chalamet) entra en contacto con los fremen, un pueblo muy poco conocido e indoblegable, acostumbrado a vivir en las condiciones extremas del desierto. Dune es uno de los tres grandes estrenos aplazados de 2020, junto con Viuda Negra (Black Widow, Cate Shortland, 2021) y Sin tiempo para morir (No Time to Die, Cary Joji Fukunaga, 2021), pero resulta muy curioso comprobar cómo, en cierta medida, la película de Villeneuve se ha resignificado a raíz de la precipitada salida de los países occidentales de Afganistán el pasado 31 de agosto, un par de semanas antes del estreno de la película en Europa. Y es que, no en vano, en Dune hay mucho de geopolítica, como si fuera un tratado de comercio o de geoestrategia intergaláctica. Recuerdo que, en su momento, la Dune de Lynch se trató de vender como una suerte de La guerra de las galaxias (Star Wars, George Lucas, 1977), pero nada más lejos de la realidad.

Posiblemente, Villeneuve ha conseguido el primer gran estreno en salas desde hace mucho tiempo. Durante 2021, muchas de las películas que hemos podido ver en cines no eran nuevas, sino reestrenos de hace veinte años. Pues bien, Dune es el primer gran estreno desde que estalló la pandemia y convirtió nuestro mundo en un lugar distópico. No pudo serlo Tenet (Christopher Nolan, 2020), estrenada en pleno verano pandémico, y solo la despedida de Daniel Craig como James Bond podrá disputarle ese mérito a Paul Atreides. De todas maneras, e independientemente de cómo funcione en taquilla, Villeneuve ha ofrecido una interesante relectura de la historia de Arrakis y ha rodado un espectáculo visual de primer nivel, que, en muchos aspectos, reescribe, no tanto la historia, sino el estilo de Lynch, mucho más barroco.

Debo confesar que tenía ciertas reservas, ya que Villeneuve es un cineasta con una interesante trayectoria, en algunos momentos brillante, que había deslumbrado con títulos como Incendies (2010), una tragedia griega en clave contemporánea, o La llegada (Arrival), una joya absoluta de la ciencia-ficción filosófica que dialoga con buena parte de la filmografía de Nolan. Ahora bien, Blade Runner 2049 (2017), su película inmediatamente anterior, me había resultado, hasta cierto punto, un ejercicio virtuoso, pero gratuito e innecesario. Dune es otra cosa y me ha ganado por completo para su causa. Es como un Juego de tronos (Game of Thrones, 2011-2019) del espacio, con un despliegue francamente deslumbrante de medios, con una fotografía y una música espectaculares, al servicio, eso sí, de una historia planteada de una manera bastante sobria.

Dune presenta una historia compleja, ambientada en un futuro muy lejano, en el que el Emperador (es un acierto no mostrarlo en esta primera entrega) y las distintas casas gobernantes se disputan el control de la especia melange, que solo se puede encontrar en el planeta Arrakis, también conocido como Dune. Al final, todo es una lucha política y militar por el control y dominio de una fuente de energía que permite plegar el espacio‑tiempo y realizar viajes interestelares. Durante muchos años, la Casa Harkonnen se ha encargado de la recolección de la especia, pero el Emperador ha expulsado a sus miembros de Arrakis y le ha encargado la tarea al Duque Leto Atreides (Oscar Isaac). En realidad, se trata de un regalo envenenado que pretende conseguir el enfrentamiento entre las dos casas más poderosas de la galaxia.

El bien más preciado en el Imperio Galáctico es la especia melange, que solo se encuentra en Arrakis, pero el bien más precisado en Arrakis es el agua, cuyo suministro, aprovechamiento y reciclaje es la única posibilidad de supervivencia en el desierto. Según Villeneuve, Dune habla “de la mezcla entre política y religión, de los peligros de las figuras mesiánicas, del impacto de la colonización y de los problemas ambientales”. Dune, como no podía ser de otra forma, es una película sobre el desierto y sobre cómo el ser humano puede sobrevivir en un medio tan hostil. En esto, recuerda en muchas ocasiones a Lawrence de Arabia (David Lean, 1962).

Hasta que aparezca el propio Emperador, el gran villano de la función es el Barón Harkonnen (una inmensa, literalmente, creación de Stellan Skarsgård), pero todo el peso de la historia recae sobre el personaje de Paul Atreides, hijo del Duque Leto Atreides y de Lady Jessica (Rebecca Ferguson). Cuando Paul Atreides llega a Arrakis, sus habitantes reconocen en él a un prometido Mesías, el Kwisatz Haderach. Dune tiene un magnífico reparto, pero pocos personajes tienen peso específico, más allá de Paul Atreides, Lady Jessica e incluso Duncan Idaho (Jason Momoa). El propio Duque, Gurney Halleck (Josh Brolin), Stilgar (Javier Bardem) o incluso Chani (Zendaya), quedan muy desdibujados. De todas maneras, Chalamet soporta muy bien la responsabilidad de cargar sobre sus hombros toda la película y es posible que salga de este díptico convertido en la gran estrella que ya prometía ser. Preocupa un poco, eso sí, que todavía no se haya iniciado el rodaje de la segunda parte, tras haber tenido que esperar un año para poder ver la primera entrega en cines.

Tráiler:

Ficha técnica:

Dune ,  EUA, 2021.

Dirección: Denis Villeneuve
Duración: 155 minutos
Guion: Jon Spaihts, Denis Villeneuve y Eric Roth
Producción: Denis Villeneuve, Cale Boyter, Joseph M. Caracciolo Jr., Amanda Confavreux, Robbie McAree y Mary Parent
Fotografía: Greig Fraser
Música: Hans Zimmer
Reparto: Timothée Chalamet, Rebecca Ferguson, Oscar Isaac, Jason Momoa, Stellan Skarsgård, Stephen McKinley Henderson, Josh Brolin, Javier Bardem, Sharon Duncan-Brewster, Chen Chang, Dave Bautista, David Dastmalchian, Zendaya, Charlotte Rampling

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