Críticas

No crean en todo lo que ven

Cosmic Dawn

Cosmic Dawn. Jefferson Moneo. Canadá, 2022.

El gran escritor de weird tales (con minúscula, ya que la mayúscula la dejamos para la revista americana en la que publicaba) H. P. Lovecraft no creía en la presencia de dioses u otros elementos que forman parte de las creencias humanas sin tener una demostración absoluta, algo que subraya en su ensayo sobre los cuentos de terror, en el que expresa su idea según la cual para escribir buenas historias sobrenaturales hay que no creer en ellas, en sus elementos trascendentes. Su visión atea de la vida y su concepción de una humanidad totalmente inútil en un cosmos indiferente forman, entonces, los pilares sobre los que se basa su producción artística, la cual tiene un carácter más artificial (en el sentido bueno) y, sobre todo, metafórico. Quizás esto sea el secreto para producir algo interesante: no creer en el producto en tanto espejo de elementos concretos, sino abstractos, para que así se subraye el valor de irrealidad de los componentes (la ficción, al fin y al cabo, sería solo una manera de expresar nuestras opiniones a través de elementos irreales).

Nos toca hablar, después de esta introducción (como siempre muy general y, sin embargo, muy específica) de Cosmic Dawn, una película de bajo presupuesto, de óptimos actores, de una dirección muy inteligente y de un guion bastante malo, lleno no solo de aquellos agujeros que mucho daño hacen a una historia que alguien nos viene contando, sino también de una estructura interna que pone de manifiesto la imposibilidad de que las partes buenas puedan obviar los problemas de una narración insuficiente. La película, en otras palabras, es técnicamente buena, y sería un error pensar que la falta de recursos económicos pudo llevar a un producto defectuoso. Si de pecados hay que hablar, en forma más laica que religiosa, estos se encuentran, primeramente, en la incapacidad de darles sentido a las ocurrencias, no en su aspecto ideológico (del que hablaremos), sino narrativo. Se le otorga mucha importancia al efecto, a la sensación, olvidando la regla según la cual no hay que defraudar al espectador: más importante que mostrar algo es, normalmente, la vía lógica que nos ha llevado a aquel resultado. Si falta este elemento, si los mecanismos empleados no tienen una lectura clara, una consistencia interna, todo el edificio no podrá sino derrumbarse.

El problema de esta película, entonces, si nos acercamos a ella desde un punto puramente práctico y técnico, es una incapacidad de conectar los eventos para que formen un conjunto narrativo correcto: el problema no son los time-jumps (los flashback y los flashforward) de los que está llena, sino una incapacidad de darle una motivación a este mecanismo. ¿Por qué, de hecho, estamos en presencia de cambios temporales de este tipo? ¿Qué finalidad tienen? ¿Por qué se le obliga al espectador a rellenar aquellos puntos lógicos vacíos que no permiten una visión clara de lo que está pasando? Efectivamente, si bien el juego está en la ambigüedad global que nos lleva a un clímax que, de todas formas, afirma la corrección de un punto de vista (el de los “creyentes”), los eventos, las acciones y los personajes que juegan un rol central en este desarrollo no tienen mucho sentido a la hora de llevarlos a un análisis tan solo superficial de su valor. El resultado es un producto que, desde este punto de vista, nos hace emitir un juicio negativo.

Peor aún, si el lector nos permite este comentario, es el juego completamente ideológico sobre el que se basa el producto. Si Lovecraft aconsejaba, desde una visión laica, deshacernos de un interés directo, el director y guionista de Cosmic Dawn afirma, a través de su producto, una supuesta realidad de lo que para él no es una metáfora: en otras palabras, el filme es una rotunda afirmación de la bondad de los cultos, en este caso de los que suponen la existencia de seres extraterrestres. Nótese que el problema no es la búsqueda de certezas en relación a la presencia de otros seres en el cosmos, sino la idea según la cual los cultos son, efectivamente, buenos (o, por lo menos, lo es el de la película). Un mensaje de este tipo resulta ser totalmente errado, y no es posible no notar cómo esto podría llevar a algunas personas a dejarse llevar por gurús no muy fiables. ¿Sería necesario, entonces, darle un juicio negativo a esta película por el hecho de ser un discurso errado, falso y peligroso? Obviamente, no: la película no merece ser vista, no tanto por su mensaje, sino por un guion insuficiente. Sin embargo, si un producto narrativo decide convertirse en un discurso ideológico, se le permite al crítico entablar un análisis de este nivel también; y, desde este punto de vista, Cosmic Dawn es un pésimo producto.

Ficha técnica:

Cosmic Dawn (Cosmic Dawn),  Canadá, 2022.

Dirección: Jefferson Moneo
Duración: 98 minutos
Guion: Jefferson Moneo
Producción: Prowler Pictures, Fidelio, Neon Sheep Pictures, Scorched Films
Fotografía: Vlad Horodinca, Josh Marr
Música: Alan Howarth
Reparto: Camille Rowe, Emmanuelle Chriqui, Antonia Zegers

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