Críticas

La travesía del silencio interior

Compartimento Nº 6

Hytti nro 6. Juho Kuosmanen. Finlandia, 2021.

Compartimento nro.6La travesía excede lo narrable para sumergirse en la experimentación por contacto físico, se acompaña de una banal verbalización lúdica. Conversaciones, de apariencia vacía, se dejan guiar por necesidades inmediatas de compartir, algo que aflora haciéndose notar, pero sin darse a conocer.

Kuosmanen apela a la cámara en mano en la estrechez de los pasillos y los interiores compartidos; da cuenta de lo lúdico como  contacto-no contacto, evasión y acercamiento a la vez; una protección que opera sin ser vista. Paradoja de cercanía, lejana por temor e inconsciencia, situaciones que se agolpan con la ayuda del cameraman y sus movimientos abruptos. Torpeza en la ejecución de sentimientos que, en un inicio, oscilan entre el interés y la hostilidad, el miedo interpone magnitudes en función de momentos; los petroglifos ofician de soporte a los encuentros: aunque nunca los vemos, siempre están presentes. La palabra deja escapar acciones desde la superficialidad del contenido. Exquisita sutileza para un filme que golpea por lo puramente emocional, desde allí debe leerse.

La función gráfica, como factor de acercamiento al sentimiento, desnuda inseguridades detrás de la simpleza. La pura forma en las relaciones nos dice más de lo que fuese posible con palabras; es una de esas películas donde los comportamientos se llevan todo el crédito, por allí pasa la calidad; algo de todos los días que podríamos llegar a leer si estuviésemos atentos.

El paisaje gélido oficia de excusa, es trasposición al exterior, del sentir que reniega de sí mismo sin darse cuenta; pura inconsciente negación que solo atina a buscar refugio en el otro: Loha es lo infantil, lo lúdico, lo primitivo; Natalia, lo intelectual, la molestia que va cediendo a la necesidad. El vínculo encuentra un encastre desde la soledad compartida. Los afectos no son seguros, el temor y el riesgo se dan la mano, confluyen en un híbrido bajo el cual cada uno se siente cómodo a su manera.

Los petroglifos mueven al trayecto, nunca se verán, son pura palabrería que justifica la “unión” de dos mundos poco claros. Sabrán abastecerse en medio de lo inhóspito.

Compartimento nro.6 fotograma

Superlativas actuaciones, Seidi Haarla y Yuriy Borisov, una danza que alcanza a trasmitir todo lo necesario a efectos de capturar al espectador desde un “no sé qué” cercano a la vivencia humana. La soledad que se respira desde el no saber, propuesta de un guion técnico que, en abundancia, comunica con la cámara.

El frío y el hielo no desaparecerán, pero son más sobrellevables de a dos desde el silencio protector que solo se anima a proferir chanzas bajo la forma de insultos; una forma de trasmitir afecto sin comprometerse. Nuevamente, lo lúdico oficia de barrera y contacto a la vez, momentos que refuerzan la importancia de la imagen por gestos, expresiones, acciones y movimientos; allí van los sentidos, la vida se juega en estos términos, la transparencia exige de una visión sutil. Es la propuesta del filme, aguzar el poder de observación será necesario. No interesan las historias personales, no sabemos casi nada de cada uno de ellos, lo central es la vivencia inmediata del presente, es lo que están sintiendo. Sensaciones y respuestas inmediatas, el pensamiento no debe interferir, al menos a ojos del espectador. Nada y todo son dichos de esa forma, mientras la cámara aporta movimiento permanente entre los cuerpos, acompasa los sacudones del tren, genera una atmósfera de inquietud que contrasta con la pasividad de la circunstancia. El clima es mantenido a raya desde el encierro y el traslado, momentos de encuentro que distraen la atención, un espacio que permite sortear las inclemencias del tiempo psicológico. Una fuga en la inconsciencia, el sentir se filtra anestesiado, aflora por momentos; Loha será quien padezca el mayor desequilibrio, la necesidad de afecto se materializa, pero el miedo puede más. Natalia será más encaradora, no se plantea el sufrimiento, solo pretende aplacar la circunstancia, su impulso difiere del de Loha, comprende más al desprenderse de lo lúdico.

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El interior familiar abre camino a la confianza, Loha, al transformarse en anfitrión, nos dice algo de sí mismo; único camino de apertura que Natalia sabrá valorar como el inicio de algún tipo de relación de la que hasta el momento rehuía. El travelling es usado para denotar el ingreso a la experiencia decisiva, la cámara se desplaza siguiendo a la protagonista en su trayecto, un interior humilde se abre paso. La tranquilidad se hace presente, conocemos algo que, a su vez, contrasta lo suficiente ante el hecho delictivo que luce superfluo, cual necesaria travesura absuelta en el contexto. La maldad no es algo que esté en juego, los impulsos justifican el momento, nadie se asombra por los hechos, el espectador sabrá entender.

El compartir, en términos de cada quien, se vuelve el leitmotiv de una relación indefinida, donde solo hay un amoldarse al otro en función de la consideración de gustos y necesidades del momento. Una propuesta que destituye formalidades vinculares, en aras de la intuición presente. Funciona el hacer algo para el otro o el compartir en común, como algo natural que en momento alguno se cuestiona o analiza.

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El viaje es una escusa que deja al descubierto la artificialidad de situaciones que colman necesidades solo en apariencia. El contraste, la experiencia del frío de la soledad, la emergencia de algo a lo cual no se le puede poner nombre, solo se experimenta por la diferencia en las condiciones; el contexto, los momentos, hacen que, sin pérdidas de por medio, las sensaciones comiencen a surgir sin la debida contención. La precaución no asoma cuando la emoción irrumpe; los personajes habrán de lidiar según sus características, en tanto maneras de evitar desbordes. Todo se desarrolla como parte de un trayecto imprescindible, los contextos deben cambiar, el fondo empuja a la figura hacia el presente, circunstancias seguramente familiares para más de un espectador; es lo que tiene este tipo de película, la capacidad de hacer contacto con la fibra más íntima de quien se tome el trabajo de observar con atención. Fragmentos significativos de dos vidas, a la luz de vivencias inesperadas que no condicen con lo externo, sorprenden desde un interior tan agitado como el vaivén de una locomotora.

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Ficha técnica:

Compartimento Nº 6 (Hytti nro 6),  Finlandia, 2021.

Dirección: Juho Kuosmanen
Duración: 107 minutos
Guion: Andris Feldmanis, Juho Kuosmanen, Livia Ulman. Novela: Rosa Liksom
Producción: Coproducción Finlandia-Alemania-Estonia-Rusia; Elokuvayhtiö Oy Aamu, Achtung Panda! Media, Amrion, Kinokompaniya CTB, Eurimages
Fotografía: Jani-Petteri Passi
Reparto: Seidi Haarla, Yuriy Borisov, Dinara Drukarova, Vladimir Lysenko, Galina Petrova, Dmitriy Belenikhin, Yuliya Aug, Tomi Alatalo, Nadezhda Kulakova, Polina Aug

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