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Cine parodia… ¿Cine Burla o Cine homenaje?

 

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El cine cuenta con una larga historia de parodiarse a sí mismo. En algunos casos, se trata de parodias inteligentes y críticas, develando segundas intenciones de los filmes de culto. Y cuando hablamos de segundas voluntades de algunos creadores, podemos citar un claro ejemplo en el hecho de que George Lucas renunció a las regalías de La Guerra de las Galaxias (Star Wars, 1977), con un primer objetivo de que su película fuera producida por la Fox, y un segundo bien claro: quedarse con los derechos de la venta del merchandising. Investigamos_01Para Lucas, quizás un visionario para su época, esto fue el puntapié inicial para algo que actualmente se desarrolla de manera normal y que constituye una bandera “nerd” en nuestra sociedad. Justamente esto viene a ser parodiado por el gran Mel Brooks en su fantástica La loca historia de las galaxias (Spaceballs, 1987). Su particular versión del maestro Yoda, Yogurt, tiene un ejército de “dinks” (que a los fanáticos de La guerra de las Galaxias le harán recordar a los ewoks del episodio VI), que se dedican a fabricar merchandising de la película, riéndose, claramente, de la intención de Lucas.

Investigamos_04Pero esta tendencia de reírse de sí mismo ha dado un giro en los últimos años, provocando que la parodia apunte al éxito comercial del filme del que se mofa. Así, con el surgimiento de sagas como Scream: Vigila quién llama (Scream, Wes Craven, 1996) o El proyecto de la bruja de Blair (The Blair Witch Project, Daniel Myrick, Eduardo Sanchez, 1999), años después hemos asistido al estreno de películas del estilo de Scary Movie (Keenen Ivory Wayans, 2000), un subgénero que se creó con el objetivo de ridiculizar los gags de las películas de culto, en este caso, de las de terror. Este nuevo género posee una particularidad especial, y es que, para poder disfrutar de su humor, el público debe haber visto previamente las películas que se citan en la parodia; es decir, están apuntadas a una audiencia cinéfila. Diferente es el caso de películas del género cómico, del estilo de Zoolander (Un descerebrado de moda, Ben Stiller, 2000), que se ríe del mundo del modelaje, pero la parodia apunta a un estereotipo, no a un gag previamente expuesto en un film.

Las parodias tienen una característica fundamental, la de desnudar lo fantástico de los filmes, eso que las aparta del mundo real y que construyen nuevos estereotipos en el cine convencional (que un superhéroe pueda volar o que haya un apocalipsis zombie son elementos verosímiles dentro de la inverosimilitud de estos filmes). La parodia busca ridiculizar esa estereotipificación que ejerce el cine sobre las cosas de la vida cotidiana, muchas veces trayendo a la realidad las situaciones representadas por el séptimo arte.

Investigamos_03Y si se trata de parodiar el mundo cinematográfico, no puede faltar la cita a Los Simpsons (Matt Groening, 1989), que se ha cansado, a lo largo de sus temporadas, de parodiar al cine de culto, con capítulos basados en películas tan diversas como El Resplandor (The Shining, Stanley Kubrick, 1980), Terminator 2: El juicio Final (Terminator 2: Judgment Day, James Cameron, 1991) o Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994). Y allí entra en juego otro actor, el del homenaje. Es que a pesar de que en algunos casos pareciera que el cine de parodia estuviera intentando ridiculizar otros filmes, en realidad, también hay un dejo de admiración sobre lo que están parodiando. En algunas ocasiones, está más aceptado parodiar una cinta que hacer un remake.

Investigamos_05Simon Pegg en 2004 coescribió y protagonizó una película sobre zombies titulada Zombies Party (Una noche… de muerte) (Shaun of the Dead, Edgar Wright), basada en parte a un programa de la TV británica llamado Spaced (1999), pero que claramente le rinde tributo al gran maestro y creador de las historias de muertos vivientes: George Romero. Se han creado miles de historias basadas en el mundo post-apocalíptico ideado por el director estadounidense, y casi en igual medida, este universo ha sido parodiado. Desde películas que utilizan a este mundillo como recurso, tal como Bienvenidos a Zombieland (Zombieland, Ruben Fleischer, 2009), que aborda desde una historia original la temática zombie, llena de sutilezas apuntadas a este universo, hasta películas que cruzan muertos vivientes con vampiros, con extraterrestres y hasta con nazis, como es el caso de la noruega Zombis Nazis (Dead Snow, Tommy Wirkola, 2009). El mundo de los “walkers” (como los rebautizara Robert Kirkman en su serie The Walking Dead) ha tenido un gran número de parodias que, en algunas oportunidades, pueden mezclar risas, algo de terror y otras, un poco de indignación.

Investigamos_06Por otro lado, tenemos a los filmes-parodia que se convierten en superproducciones, algo alejados del estilo independiente, de bajo presupuesto, que suele tener este tipo de películas, por citar un ejemplo, Tropic Thunder: ¡Una guerra muy perra! (Tropic Thunder, Ben Stiller, 2008), con un reparto repleto de estrellas (incluido el mismísimo Stiller), como también Robert Downey Jr., Matthew McConaughey, Jack Black y Tom Cruise, entre otros. Teniendo en cuenta que muchas veces lo que prima en este subgénero es el estilo que le imprime el bajo presupuesto y la improvisación, una película que cuenta con tal reparto y tantos efectos, como lo hace este filme, quizás pierda esa esencia paródica que caracteriza a este tipo de cintas. Si bien tiene varios pasajes muy graciosos, esta parodia basada principalmente en Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979) pero también con elementos de Acorralado (Rambo, Ted Kotcheff, 1982), peca de querer presumir poseer una historia propia, algo que hace a la película un tanto larga para lo que es habitual en el género (unos 120 minutos, cuando comúnmente su duración promedia los 90-100 minutos). Es que habiendo dirigido y protagonizado una muy buena comedia dramática, como lo fue La vida secreta de Walter Mitty (The Secret Life of Walter Mitty, 2013), parece que Ben Stiller se sintiera, actualmente, más a gusto con este tipo de género que con su clásica posición de comediante, teniendo en cuenta su reciente Zoolander 2 (Ben Stiller, 2015), una película que en este caso sí citaré como parodia, ya que aparte de haber satisfecho la necesidad de hacer retornar la historia del famoso modelo a la pantalla grande, tanto de espectadores como de sus realizadores, la película es casi un remake paródico que usa constantemente recursos de humor de la primera, algo muy similar a lo que sucede en las últimas temporadas de Los Simpsons, que sin chistes nuevos, agotan gags del pasado, al punto de volverlos aburridos.

Investigamos_02Y por último, otro universo sumamente parodiado es el de los superhéroes, un mundillo con muchas características que lo convierten en “parodiable”, por poseer muchas de las condiciones citadas párrafos atrás. En 2010 se estrenaba Kick-Ass (Listo para machacar) (Kick-Ass, Matthew Vaughn), que se dedicaba a convertir a un joven común y corriente en un superhéroe sin demasiadas motivaciones, así como la llegada a la pantalla grande de la adaptación del cómic de Deadpool (Tim Miller, 2016), un superhéroe encargado de ridiculizar a todos sus colegas y basado en demasiados elementos de la cultura pop contemporánea.

Apoyándose en otros filmes, el subgénero de parodia no sólo depende de otros filmes para inspirarse, sino de utilizar de manera inteligente esta dependencia para poder generar risas en su público, ya que la audiencia debe haber visto previamente los films para que genere una reacción en el espectador, característica que lo convierte, como dije, en un cine casi exclusivamente para cinéfilos. Por todo esto, considero al cine de parodia un homenaje que demuestra una clara admiración por sus orígenes.

Sebastián Sáez Burgos

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA


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