Críticas

El encanto del amor a primera vista

Carrusel

Carousel. Henry King. EUA, 1956.

Poster de la película CarruselEs muy interesante ver de vez en cuando películas que describen situaciones de una manera que probablemente ya no se hará más, como son aquellas que caracterizan de forma única, las distintas épocas del cine. Es el caso de los musicales de los años cuarenta y cincuenta en el cine norteamericano. En general, estos musicales son producciones basadas en éxitos de Broadway que cuentan historias de amor, ricas en bellas canciones llenas de romanticismo dulce e ilusionado, abundantes en danzas y en coreografías. No se trata de obras musicales de gran altura lírica y musical, al estilo de las óperas europeas de finales del siglo diecinueve, pero sí ofrecen momentos sublimes y ante todo, permiten mucho más el protagonismo de la actuación, el desarrollo de una historia que se va sazonando con esencias y aromas musicales. Cuando el espectador se deja llevar, cuando permite que su imaginación lo traslade a esos momentos y a esas historias, va a recibir un regalo inigualable, el del encantamiento musical. Y si es capaz de experimentar amor a primera vista, no quedará defraudado.

Acá hay que fluir, hay que sentir. El tema del amor a primera vista ha ido perdiendo protagonismo en estas épocas modernas, en las cuales hay pocas restricciones en las relaciones entre hombres y mujeres jóvenes, en las cuales las parejas asumen con cierta calma las cosas, aplazando, ensayando y racionalizando sus relaciones, antes de llegar a comprometerse con una unión estable, si bien, y desde otro punto de vista, son estos también tiempos en los cuales abundan las madres solteras adolescentes, enamoradas perdidamente de ese hijo sin padre. El cine va describiendo todas estas cosas, va registrando las épocas y los cambios, y si nos ponemos a reflexionar, el cine es un agente de cambio, de tal manera que no solamente describe el presente, sino que se atreve a diseñar el futuro, catalizando en esta forma notables transformaciones sociales.

Carrusel, imagenCon estas consideraciones he tenido un reencuentro con los musicales hollywoodenses a través de la película Carrusel, protagonizada por dos excelentes actores y cantantes, Shirley Jones y Gordon MacRae. Jones, una preferida de los públicos durante una larga vida de actuaciones, siempre se consideró a sí misma como cantante y debió vivir, con cierta frustración, el declinar de los musicales, en los cuales tuvo grandes éxitos, asumiendo con categoría distintos papeles en los cuales no tenía que cantar; MacRae fue también un gran cantante y no solamente actor de musicales, sino de diversas películas y series de televisión. En Carrusel protagonizan una extraña historia de amor a primera vista, que se desarrolla en las costas de Maine, en la Nueva Inglaterra norteamericana, tierra de gentes sencillas y tradicionales, dedicadas a la pesca de la langosta, habitantes de pueblos pintorescos, en los cuales el mar y los barcos son los protagonistas fundamentales.

Crítica de CarruselTuve la ocasión de pasar algunos de mis años de estudiante en la cercanía de  esas costas de Maine y de acercarme a sus costumbres, a su rica historia y a su folclore, los cuales han sido magníficamente utilizadas por el famoso novelista Stephen King en sus brillantes novelas de terror, muchas de ellas llevadas al cine (It, Cadena perpetua, La niebla, El cazador de sueños, La tormenta del siglo, Los Tommyknockers). Sus gentes no son demasiado románticas, ni son  personas que se canten canciones de amor, ni se tiene entre ellos la costumbre de las danzas folclóricas de grupos de jóvenes enamorados, al estilo de los gitanos o de los habitantes de los pueblos de las costas griegas o italianas. A pesar de ello, Carrusel se ha construido maravillosamente a partir de la danza y de los cantos, pero de alguna manera ha logrado transmitir un trasfondo de personas que se sacrifican y que se entregan a su duro trabajo cotidiano, encontrando en el verano un motivo para celebrar, para danzar y para cantar. La celebración del verano se constituye en la película en un clímax de colores y de paisajes, armonioso, deliciosamente musical, a modo de ordenado aquelarre de enamorados, de noble carnaval, sin desenfrenos ni máscaras, como es de esperarse en esas tierras frías y agrestes, con estas gentes acostumbradas a inviernos fríos y largos.

Fotograma de la película CarouselLa historia que se cuenta es la de dos seres absolutamente distintos en todo, menos en su sentido de la música y del romance, que se enamoran a primera vista y se casan. El espectador se encanta y espera lo mejor para la bella pareja… pero en realidad debe enterarse de la  infelicidad y de  las inevitables frustraciones, ya que ella es trabajadora y hacendosa, mientras él carece de habilidades, es perezoso y le gusta la buena vida, sólo sabe de su oficio de pregonero y de conductor de carrusel de ferias de pueblos. Ahora, como él nunca deja de ser un enamorado y ella no pierde, resignada y amorosa, la confianza, todo se ha de resolver relativamente bien, aunque sea en la otra vida, en el cielo de los que no pierden la esperanza.

Y en todo ello el mar y la belleza natural son en verdad protagonistas. De ellos surgen los impulsos de amor; la danza no es más que una imitación del movimiento de las olas y el que se acerca a ellas con atención dispuesta, queda atrapado, tan irresistible son las combinaciones de sus movimientos, que golpean las rocas, que se deslizan por las estrechas playas, que reflejan las luces y que forman paisajes de ensueño. Y la preciosa fotografía así lo registra. Es amor a primera vista entre el espectador y el paisaje, la música y los cantos sellan las promesas de ese amor.

Trailer:

Canción If I love you

Canción Soliloquy

Ficha técnica:

Carrusel (Carousel),  EUA, 1956.

Dirección: Henry King
Guion: Phoebe Ephron, Henry Ephron, basado en el musical de Oscar Hammerstein y en la obra de teatro Liliom de Ferenc Molnár
Producción: Henry Ephron
Fotografía: Charles G. Clarke
Música: Richard Rodgers
Reparto: Shirley Jones, Gordon MacRae, Cameron Mitchell, Barbara Ruick, Claramae Turner, Robert Rounseville, Gene Lockhart, Susan Luckey, John Dehner, Jacques d'Amboise, William LeMassena

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