Críticas

La deshonra del emigrante

Ayka

Sergei Dvortsevoy. Kazajistán, 2018.

Ayka cartel Ayka es una joven emigrante, procedente de Kirguistán, antigua República Soviética, cuyo permiso laboral en Rusia ha vencido, pero que trata, en una carrera contrarreloj, de encontrar trabajo para poder saldar una deuda contraída con una mafia criminal. Aunque por su tratamiento formal bien podríamos pensar que estamos ante un thriller, lo cierto es que la película nos adentra en  la realidad por la que pasan miles de emigrantes que se lanzan a la búsqueda de una vida mejor lejos de su tierra. Y es que, en muchas ocasiones, la realidad supera a la ficción.

Dirigida por Sergei Dvortsevoy, director kazajo formado en el género documental,  que se dio a conocer en el panorama internacional cinematográfico gracias a su primer largometraje de ficción, Tulpan (2008) , que resultó ganador de Un Certain Regard en el Festival de Cannes. Ese reconocimiento le permitió a Dvortsevoy volver a participar en el festival una década después, esta vez en la Sección Oficial, con su segundo largometraje de ficción, Ayka, logrando esta vez  el premio a la mejor actriz, gracias al trabajo de su compatriota Samal Yeslyamova.

Ambientada en un frío y nevadísimo Moscú, llama la atención el como Ayka, pese a tener un claro propósito de denuncia y compromiso, consigue combinar el retrato social de la emigración y sus penurias, con una narrativa por momentos vertiginosa y de gran tensión, que dinamiza el ritmo de la historia  y nos mete en la piel de su protagonista. La película hace uso de un gran número de planos secuencia que persiguen  a la joven Ayka en sus desventuras, a la vez que sumergen al espectador en un ambiente lleno de miseria, rozando por instantes lo claustrofóbico. Dvortsevoy no busca en ningún momento la belleza o el equilibrio visual, sino transmitir la odisea de una mujer que, pese a acabar de dar a luz un hijo, no puede permitir a su cuerpo el reposo y los cuidados necesarios, porque debe continuar trabajando para pagar una deuda.

Ayka foto

El personaje de Ayka es alguien maltratado por mil circunstancias. Mujer, madre, pobre e inmigrante. ¿Se puede pedir más? Su único delito parece ser el haber tratado de prosperar de forma muy modesta en la vida, primero emigrando de Kirguistán a Rusia y luego, pidiendo un préstamo para montar un taller de costura que la emancipe y aleje de las humillaciones laborales, a las que están destinados muchos de los trabajos “reservados” para los emigrantes. Es doloroso, pero hay que reconocer que la condición de emigrante es una de las peores aceptadas por la sociedad de cualquier país. Un estigma con el que es muy difícil acabar y duro de sobrellevar. Existe una idea generalizada de lo que podríamos llamar la “deshonra del emigrante”, esa etiqueta que se les pone y que hace que sean vistos como ciudadanos de segunda, capaces de llegar a la fechoría y que Dvortsevoy refleja en este caso, al mostrarnos la forma en que es tratada la protagonista por los nativos rusos, quienes se dirigen a ella con desprecio y sin ninguna consideración. Durante toda la cinta tan solo la limpiadora de una clínica veterinaria, compatriota de Ayka, mostrará comprensión y apoyo hacia ella.

Uno de los planos secuencia que siguen a Ayka en su periplo nos descubrirá el lugar donde ha alquilado una cama para descansar cuando no está trabajando, un espacio compartido con muchas otras personas que tienen que soportan condiciones similares, donde la falta de higiene y la intimidad  brillan por su ausencia, mientras las mafias organizadas se pasean para exprimir a estas gentes. La conversación que mantiene el mafioso de turno con la joven para amenazarla si se retrasa en su pago puede helar la sangre a cualquiera.

No faltará quien piense que Dvortsevoy exagera en este retrato pesimista sobre la emigración. A mi modo de ver, la virtud de Ayka está en servirse de una narrativa ágil para abordar, con un guion eficiente que condensa y sintetiza una problemática social de difícil solución, que merece ser llevada hasta sus últimas consecuencias, para tratar de lograr una mayor concienciación y que aquellos ciudadanos que se ven obligados a dejar su país en busca del sustento, sean vistos con mejores ojos.

 

Tráiler:

Ficha técnica:

Ayka ,  Kazajistán, 2018.

Dirección: Sergei Dvortsevoy
Duración: 100 minutos minutos
Guion: Sergei Dvortsevoy, Gennadi Ostrovsky
Producción: Coproducción Kazajstán-Rusia-Alemania-Polonia; Pallas Film, Otter Films, Kinodvor
Fotografía: Jolanta Dylewska
Reparto: Samal Yeslyamova, Zhipara Abdilaeva, Sergey Mazur

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