Bandas sonoras: 

Roque Baños: Música para un héroe abatido

Título: Alatriste – BSO

Autor/es: Roque Baños

Sello: Meliam Music.

Año: 2006

Basada en una serie de novelas del escritor cartagenero Arturo Pérez-Reverte, y dirigida por Agustín Díaz Yanes, Alatriste cuenta las peripecias del capitán Diego Alatriste y Tenorio, encarnado por Viggo Mortensen, miembro de los temibles Tercios Viejos de Infantería española, también conocidos como Tercios de Flandes, durante el reinado de Felipe IV de España y la cruenta Guerra de los Ochenta Años, originada por la rebelión de 17 provincias de los Países Bajos contra el reino de España.

La película no tuvo gran acogida de la crítica ni del público, pero entre sus aciertos, además de la excelente fotografía de Paco Femenia y la impecable reconstrucción de época, ha dejado una de las mejores bandas sonoras de Roque Baños, uno de los compositores españoles más importantes y reconocidos, que fue elegido por los realizadores luego de que Howard Shore (El señor de los anillos) no aceptara el encargo, cansado de participar en superproducciones, y de que se decantara en el murciano la danza de nombres que se había publicitado: Diego Navarro, Stephen Warbeck, Philippe Rombi y el mismísimo Ennio Morricone.

Dueño de una gran ductilidad a la hora de componer, hacedor de la música de la hilarante y bizarra saga de Torrente de Santiago Segura, de claras reminiscencias bondianas y excelente factura, habitual colaborador de Alex de la Iglesia (La comunidad, 2000, Crimen ferpecto, 2004, Los crímenes de Oxford, 2008, Balada triste de trompeta, 2010), Baños ha logrado consolidarse en Hollywood con partituras como Oldboy (ídem, Spike Lee, 2013), Resucitado (Risen, Kevin Reynolds, 2016), y En el corazón del mar (In the Heart of the Sea, Ron Howard, 2015), y también le puso música a El hombre que mató a Don Quijote (The Man Who Killed Don Quixote, 2018) del celebrado Terry Gilliam de los Monty Python. Su último trabajo fue para Adú (2020), la cinta testimonial de Salvador Calvo protagonizada por Luis Tosar, en el que recrea con maestría los sonidos del continente africano para el doloroso viaje de dos niños cameruneses que buscan llegar como refugiados a un mundo mejor.

Como inspiración, Baños se basó en los cuadros que Velázquez pintó sobre la guerra, y para conseguir el sonido exacto para musicalizar la acción centrada en el Flandes del siglo XVII, Baños echó mano del duduk, un instrumento de viento de madera originario de Armenia, que ya utilizó Hans Zimmer en su partitura para Gladiador (Gladiator, Ridley Scott, 2000), y que en Alatriste logra la sonoridad perfecta para ambientar la historia, a la que suma una orquestación de corte clásico, grandes secciones de cuerdas y el toque certero de la omnipresente guitarra española, para concretar inspiradas piezas de diferentes texturas aplicadas con efectividad a cada situación. Las hay sugestivas y oníricas, como la obertura Flandes, con reminiscencias a su obra maestra, la Salomé (2002) de Carlos Saura. También las hay intimistas y románticas de influencia herrmanniana, de aire cortesano, de ambientación oscura, de corte lírico con uso de coros y, por supuesto, hay temas que apoyan las secuencias de acción, como Asalto al galeón y, en especial, Batalla, en el que Baños despliega percusiones marciales en contrapunto con cellos, y gran protagonismo de los metales y tambores, que mantienen un crescendo imparable hasta el climax rematado en una formación coral al estilo de Carmina Burana de Orff.

Los oídos entrenados podrán detectar también en Batalla que el compositor bebe de las fuentes del Wojciech Kilar de Bram Stoker’s Drácula y, en ciertos pasajes ejecutados en guitarra en los temas El collar y Duelo, podrán apreciar similitudes con el Concierto de Aranjuez de Joaquin Rodrigo.

La banda sonora incorpora el tema La madrugá, típica marcha procesional compuesta por Abel Moreno Gómez, muy popular en las fiestas de la Semana Santa española, que se escucha en la escena final de la película, casi como una oda al sacrificio del último Tercio español que vendió muy cara su derrota, con Alatriste al frente de la línea, en la batalla de Rocroi en 1643. En realidad la pieza de Moreno Gómez reemplazó, por decisión del director, al que había compuesto Baños titulado Cuenta lo que fuimos, y que se puede escuchar en la edición del CD (producido por el propio compositor) como material descartado, a mi modo de ver (o escuchar), infinitamente mejor al elegido, y que le hubiera aportado mayor emotividad y fuerza épica a la escena.

Dicen que Roque Baños es un ser muy humilde, lo que sumado a su probado talento y su creatividad, hace más valorable su obra. La música de Alatriste es un ejemplo de todo ello y de su profesionalismo, un verdadero legado de armonía, orquestación, acople con las imágenes y funcionalidad melódica y descriptiva de una época, que la convierten, sin duda, en una de las bandas sonoras más interesantes y conseguidas del cine español, aunque el fracaso del film la haya condenado a pasar desapercibida y no cosechar el reconocimiento que en verdad se merecía.

 

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