Críticas

Dando un rostro al enemigo

Mandarinas

Mandariniid. Zaza Urushadze. Estonia, 2013.

 

Cartel de la película MandarinasCorría el año de 1992, en el lejano poblado estonio de Abjasia, en medio de una cruenta lucha entre las antiguas provincias soviéticas de Georgia y Abjasia, en su búsqueda de conseguir el reconocimiento como un país independiente, una vez que la Unión Soviética se había desintegrado. Dicho conflicto étnico y bélico trajo como resultado más de seis mil muertos entre ambas partes, tanto de combatientes como de civiles, además de otros miles de heridos y desaparecidos en combate.

En este complejo marco histórico y geográfico se desarrolla Mandarinas, una coproducción de Estonia y Georgia, a cargo del director y guionista Zaza Urushadze, y bellamente fotografiada por Rain Kotov (Seneelkäik, 2012).

Con una estructura lírica y lineal, Mandarinas narra una historia simple, sencilla en apariencia, sin embargo, con un contenido de enorme profundidad. Se nos presenta una auténtica lección de vida, una muestra de esperanza sobre la capacidad humana para la hermandad, la convivencia entre distintos grupos y el amor fraternal, a pesar de las diferencias. Y aunque se aprecia en una escala pequeña, en una aislada y solitaria extensión de tierra, se presume al menos como una posibilidad optimista, que alienta y conmueve.

En la soledad de sus tierras, un hombre mayor, Ivo (Lembit Ulfsak), trabaja haciendo cajas de madera para empacar las mandarinas que su amigo Margus (Elmo Nüganen) ha sembrado y está a punto de cosechar, con el anhelo de ganar suficiente dinero para salir de ahí y regresar a su país natal, Estonia, al que todos sus amigos, familiares y el resto de su comunidad han tenido que volver, debido a los conflictos violentos que se han desatado en su hogar actual, Afjasia, al que se mudaron en busca de una vida mejor.

No se sabe de manera clara la razón por la que Ivo no ha vuelto a Estonia con su familia y vive completamente solo, salvo por la compañía de su vecino y amigo Margus. Mientras trabajan juntos en la cosecha de mandarinas, se da un enfrentamiento entre un grupo checheno, quienes se unieron como mercenarios a la causa de Afjasia, contra un grupo georgiano. Del cual sobreviven un integrante de cada cuadrilla, el checheno Ahmed (Giorgi Nakashizde) y el georgiano Niko (Misha Meskhi). Ivo lleva a ambos a su casa para atenderlos y cuidarlos, trasladando, así, el agudo conflicto a su propio hogar.

Fotograma de la película MandarinasSin embargo, Ivo no se cuestiona ni se detiene, su deber es hacer lo correcto. Su personalidad es contundente, hombre íntegro, en pro de la vida de cada ser humano, ante el enorme absurdo de la guerra. Es ecuánime, bondadoso, compasivo e inteligente y sabe cómo manejar a sus inquilinos, un georgiano y un checheno, combatientes enemigos, bajo el mismo techo, evitando a toda costa el enfrentamiento, convirtiendo su vivienda en un terreno neutral.

Sin duda, Urushadze sabe cómo involucrar y mantener al espectador en tensión a lo largo de la película, mostrando un lado humanista, además del gusto por los pequeños y mínimos detalles cotidianos. No cabe duda de que a veces lo sencillo es lo más atractivo, y resulta la forma más eficaz de mostrar lo verdaderamente complejo de los conflictos humanos. Asimismo, gracias a las actuaciones sobrias, pero cargadas de emoción, podemos atribuir rostros humanos a los rudos combatientes que a veces imaginamos insensibles e implacables. Ellos mismos lo hacen entre sí, la convivencia rompe las barreras, se percatan uno del otro como semejantes, a pesar de sus diferencias.

El ritmo de la historia es pausado, casi mágico, se suspende en el tiempo, en una burbuja en la que suceden cuestiones importantes, pero aislada de los hechos violentos que los rodean en el exterior. Sumida en un ambiente sereno, de iluminación suave y tenue dentro de la casa del protagonista, acompañada por momentos de humor y a ratos de una música oriental que toca fibras profundas, ideada para el film por el compositor georgiano, Niaz Diazamidze (Konpliktis zona, 2009; Tbilisi-Tbilisi, 2005).

Diversos dilemas éticos y morales se van planteando a lo largo del relato, se nos muestra una cultura con valores como la integridad o el respeto a la palabra, de la importancia del honor aún en tiempos de hostilidad, en los que, creeríamos, carecería de relevancia. Ahmed, el herido checheno, comenta en una ocasión que la palabra de honor lo es todo para ellos. No obstante, Ivo los confronta sobre quién les da el derecho a matar al prójimo, pregunta si la guerra proporciona tal concesión.

Imagen de cítica de película  Mandarinas Por otro lado, el paisaje nos brinda imágenes de árboles repletos de mandarinas, lo que lleva al espectador a cuestionarse el porqué de ellas, de su notable importancia, sobre todo para Margus, en momentos tan arduos y delicados como los que están aconteciendo a su alrededor. Será tal vez porque, de pronto, se convierten para ellos en el símbolo de una esperanza de paz, de la bonanza inalcanzable, promesa de tiempos mejores, un rayo de ilusión ante la inminencia de la desgracia.

Lograr recolectarlas todas, tarea que parece imposible por ser tantas para tan pocas manos, se vuelve en su obsesión, se torna súbitamente en la posibilidad de liberación, un escape viable del conflicto, pero a la vez y contrariamente, las mandarinas se convierten en las cadenas que los atan a su tierra, las que les impiden alejarse.

El film mismo, si se quisiere ver así, es como una mandarina, fruta pequeña y redonda, muy jugosa en su interior y con mucho sabor; se requiere desgajarla y saborearla para apreciar su dulzura, aunque contenga, también, un toque agrio. Igualmente la historia nos deja ese sabor agridulce en la boca, pero con mucho jugo y contenido temático para desgajar, cavilar y reflexionar.

Trailer:

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Ficha técnica:

Mandarinas (Mandariniid),  Estonia, 2013.

Dirección: Zaza Urushadze
Guion: Zaza Urushadze
Fotografía: Rain Kotov
Música: Niaz Diazamidze
Reparto: Lembit Ulfsak, Elmo Nüganen, Giorgi Nakashizde, Misha Meskhi

12 respuestas a «Mandarinas»

  1. Emocionante. Un canto al despertar de la humanidad. Destapa lo absurdo de las guerras. El miedo que hay detrás de todo conflicto bélico al diferente y tales diferencias no existen más que en nuestra mente. El personaje principal pone en escena la grandiosidad del ser humano con su ejemplo de bondad y generosidad.

  2. Hermosa película, parece superficial pero solo en apariencia, es muy profunda en su mensaje de convivencia a pesar de los más salvajes sentimientos

  3. ¿De quién son las guerras?, me pregunto. ¿Quién manda a pelear, a matar y a morir a los jóvenes? ¿Quién les inculca ideales de patria que hace nacer en ellos el odio más extremo?
    Extraordinaria lección de bondad y de humanidad, de esperanza y de vida nueva.

    1. Hola, acabo de leer el post y sus comentarios y se me hace muy interesante, alguien me podría decir en qué plataforma la puedo ver o compartir el link para verla?
      Muchas gracias

  4. . Luchamos muchas veces en nombre de otros, creemos otras tantas que somos mejores que nuestros vecinos y entonces merecemos lo que el otro tiene. Nos alimentan las ideologías de alguien que es capaz de influir y de otros incapaces de inferir o manipulados por una psicología del rumor. Nos hacen pensar que el otro es nuestro enemigo, por que es diferente en color lengua o cultura, por que piensa distinto, por que cree en algo distinto a lo que yo he venerado toda mi vida y lo juzgo y no lo entiendo.

  5. Excelente película!
    Un canto a la vida. Una lección serena de bondad y de amor que trata de imponerse a la idiotez de un odio desenfrenado sin palabras.
    Una sabiduría aguda que acota con su presencia, el impulso autodestructivo de la humanidad.

  6. Creo haber entendido que el protagonista de la película no regresa a Estonia porque en su pueblo actual ha enterrado a su esposa y el lugar de uno es aquel donde están las tumbas de sus seres queridos.

  7. Absolutamente conmovida. Los que se matan por nacionalismos, tierra, religión podrían haber sido amigos. El protagonista hace ver ridículas todas las guerras, todas las hostilidades y odios. Deja un margen para la esperanza. Muy buenas las actuaciones, la música, la fotografía. Guion impecable.

  8. Las mandarinas son la cáscara del tema que la película nos plantea y el contenido es el amor a la tierra, a su habitat mostrando como consecuencia cual es el valor más importante : «la vida humana»

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