Críticas

La otra cara de la realidad

Zaneta

Otros títulos: The Way Out.

Cesta ven. Petr Václav. República Checa, 2014.

ZanetaPraga es como un guante de gamuza, me dijo un amigo, luego de visitar la ciudad que ostenta aún el brillo que le dio el Imperio Austrohúngaro. Los palacios y los puentes sobre el río Moldava siguen maravillando a los turistas, que no se cansan de plasmar con sus cámaras el paisaje arquitectónico e histórico que la ciudad ofrece. Esta es la imagen que prevalece al mencionar la capital de la República Checa. Sin embargo, hay otra realidad más allá de los esplendores que aún brillan para el visitante. Incluso, hay una realidad más allá de los barrios habitados por la mayoría de la población checa, que trabaja día a día para sustentar su modo de vida. En los suburbios, donde alguna vez la industria fue el motor del país, las fábricas de paredes descascaradas, salones abandonados y puertas rotas, sobrevive el 0,3 % de la población romaní, gitanos que por su nomadismo y cultura suelen ser perseguidos y discriminados.

Es parte de la historia, también, la persecución de los gitanos durante la Segunda Guerra Mundial, donde eran recluidos en campos de concentración y exterminados masivamente. Bajo el comunismo, intentaron integrarlos a la sociedad, ofreciéndoles trabajo y educación, pero desconociendo su cultura de trabajo más artesanal y de tribu nómade, por lo que de alguna manera, también sufrieron una discriminación por sometimiento a reglas que para ellos no eran justas.

Con el neoliberalismo, las fábricas donde trabajaban dejaron de funcionar y pasaron a integrar el paisaje marginal de la ciudad. Entre barriales, aguas servidas, construcciones decadentes, esta etnia malvive tratando de integrarse a una sociedad que la rechaza sistemáticamente.

ZanetaZaneta trata ese tema, a través de la historia de una pareja, padres de una niña y tutores de una adolescente, que no sólo luchan para mantenerse unidos, sino también para sobrevivir en un ambiente hostil que les reclama periódicamente asistir a las oficinas sociales, donde deben dar cuenta de su actividad, del origen de sus escasas pertenencias, de su estado de salud, con normas rígidas, que en su condición cultural les cuesta seguir. Como son discriminados de todos los sitios (de las fábricas por no tener una formación educativa, de los ambientes festivos por no ser blancos, de las viviendas por no poder pagar…), de alguna manera son empujados a buscar medios alternativos y no muy legales para sobrevivir.

En ese ambiente se puede sobrevivir de distintas maneras: doblegándose a la ley del más fuerte, sufriendo las dolorosas y lastimosas consecuencias físicas y morales; buscando en el alcohol y en la droga un camino de huida a la realidad brutal, dedicándose a robarle a aquellos que los someten, prostituyéndose… o, como elige Zaneta, la heroína del filme, a enfrentar la violencia, la discriminación y levantar la voz para defenderse, trasladarse con sus pocas pertenencias y su hija en busca de un espacio que les sirva de vivienda, insistiendo ante las oficinas laborales para que le den un trabajo… incluso, volviendo a su amor con una armadura que la fortalezca para no caer en la misma espiral de debilidad que le centrifuga la vida a él.

ZanetaLa mirada de Petr Vaclav a una realidad propia de su país no es condescendiente, más bien es feminista, porque apoya todo el relato en Klaudia Dudová, una actriz no profesional, como los demás intérpretes, que nos lleva de la mano por ese recorrido interminable que emprende para buscar un espacio donde vivir, un lugar para que su hija crezca, para que su hermana estudie  y para que David y ella consigan trabajo y así reconquistar la dignidad perdida desde hace varias generaciones. Los ambientes sórdidos no dan demasiada esperanza, el comportamiento de los blancos no es positivo, tampoco el de los romaníes. Las puertas se cierran una y otra vez, pero Zaneta no se da por vencida y allí radica la propuesta de Vaclav. En esa persistencia, a pesar de la pobreza, de las pocas posibilidades de éxito en las decisiones que toma, porque en su interior hay una integridad que la empuja a salir adelante.

No todo es desalentador. La música, el baile, la alegría que da el alcohol apenas colorea las mejillas de la joven madre y nos da un respiro a tanta sordidez. El cariño que los jóvenes se tienen, el cuidado de las menores, la sinceridad del padre, el cuidado machista de los hombres de la familia… todos esos sentimientos y acciones fortalecen a Zaneta, que siempre tiene un resto al que acudir cuando no hay aparente salida.

Si el neorrealismo ha muerto, que viva el neo-neorrealismo, como le gusta denominar el estilo que Vaclav ha elegido para esta película que se ha alzado con siete premios en el Festival de Karlovy Vary, entre ellos para la Mejor Dirección, el Mejor Guion y el Mejor Protagónico (Klaudia Dudová). Zaneta me ha mostrado otra cara de Praga, no tan suave como el guante que mi amigo mencionaba, pero también es un aspecto de la realidad.

Trailer:

Ficha técnica:

Zaneta  / The Way Out (Cesta ven),  República Checa, 2014.

Dirección: Petr Václav
Guión: Petr Václav
Producción: Moloko Film / Cinémadefacto / Ceská Televize
Fotografía: Stepán Kucera
Reparto: Klaudia Dudova, David Istok, Sara Makulova, Maria Ferencova, Milan Cifra, Mária Zajacová-Ferencová

Liliana Sáez

Directora de AULA CRÍTICA, Escuela de Crítica Cinematográfica y de EL ESPECTADOR IMAGINARIO

 

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