Críticas

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Sombras tenebrosas

Dark Shadows. Tim Burton. EUA, 2012.

Tim Burton es más que un director: es por encima de todo un creador, quien con cada título ha ido ampliando su particular universo a través de criaturas, personajes y entornos mágicos. Es por esto que las expectativas son cada vez más exigentes y donde la crítica demanda unos mínimos, los fans se suman también haciendo sus particulares valoraciones, con una inevitable comparación con sus anteriores obras. De Sombras tenebrosas se han dicho ya varias cosas, entre ellas, que no ha alcanzado el nivel de sus otras películas. Probablemente es cierto, pero no por culpa de Burton, quien ha tenido que construir a partir de un guión que no está a la altura de su magnífica puesta en escena ni de sus personajes.

Sombras tenebrosas está basada en una serie de televisión que se transmitió a finales de los años sesenta en Estados Unidos. La película es un homenaje escénico y estético al terror de los setenta, a La familia Monster (la mansión de los Collins se asemeja a la vivienda de los Monsters, e incluso la apariencia de Johnny Depp se parece a la del abuelo Monster), a lo kitsch, a lo gótico, y resulta al mismo tiempo una parodia del vampirismo contemporáneo, tal y como ha sido visto en films como Crepúsculo (Twilight, Catherine Hardwicke, 2008).

El peso de la obra recae en su totalidad en el personaje de Johnny Depp, Barnabas Collins, un joven que fue convertido en vampiro por una bruja despechada (Eva Green), a quién negó su amor, pues estaba profundamente enamorado de otra persona. Collins ha estado enterrado durante casi dos siglos y, tras su liberación, desea dedicarse por completo a su familia, regentada en la actualidad por la matriarca Elizabeth Collins (Michelle Pfeiffer), quien vive en la mansión junto a su hija (Chlöe Grace Moretz), su hermano Roger (Johnny Lee Miller) y su sobrino David (Gulliver Mc Grath). En la casa también residen la Dra. Julia Hoffman (Helena Bonham Carter), que ofrece su ayuda para el cuidado del joven David, y el vigilante Willie (Jackie Earle Haley).   

La trama la desencadena la llegada a la mansión de una misteriosa institutriz, Victoria Winters (Bella Heathcote), quien despertará en Barnabas los recuerdos de su amor pasado (la actriz representa a ambos personajes). Nos encontramos aquí con un pequeño guiño a la obra de Bram Stoker, en la que Mina tenía el mismo rostro que la amada del conde, Elisabeta. El homenaje a Nosferatu está también presente, a través del maquillaje sobrio de Depp que pretende ensalzar su mirada, así como en la escena en la que se levanta del ataúd.

En la figura de Barnabas Collins se engloba el drama del preludio, la trama, el final e incluso el epílogo del film. Los gestos y guiños de Depp nos muestran a un protagonista de escenificación teatral, con unas miradas que buscan la complicidad del espectador más joven, quien verá sus expectativas satisfechas por encima del fan más acérrimo de Burton.

La banda sonora de Sombras tenebrosas sitúa al espectador en un momento temporal concreto, en el que se recurre a la añoranza musical para ambientar el desarrollo de la historia. Se combinan las melodías de Danny Elfman con éxitos de los años setenta de Moody Blues, The Carpenters  y Barry White, con el rock de Alice Cooper, quien realiza un cameo en la película para interpretar dos de sus temas en directo en la mansión de los Collins.

Los puntos fuertes son, como es habitual en la filmografía del director, los apartados técnicos: la delicada puesta en escena, los decorados y escenarios sitúan al espectador en un contexto que le es familiar, cuyo aspecto más destacable es la mansión, repleta de cámaras secretas y estancias majestuosas, en las que ha sido cuidado el más mínimo detalle. Cuando la puerta es abierta por el mayordomo, nos parece estar viendo aquella escena de The Rocky Horror Picture Show (Jim Sharman, 1975) y tantas otras películas en las que la mansión se convierte en el elemento principal de la historia.

El maquillaje deviene pieza esencial en determinados puntos decisivos de la trama, en especial en el personaje de Eva Green y el propio Barnabas Collins.

El diseño de vestuario de Colleen Atwood es otro de los elementos habituales en la filmografía de Burton. El vestuario tiene la tarea de reflejar el carácter irónico y extravagante de sus personajes y, a la vez, combinar la iconografía estilista de los setenta con las vestimentas del siglo XVIII. El personaje de Michelle Pfeiffer luce un vestuario que la sitúa a caballo de la moda de estas dos épocas. La modernidad, la elegancia y los tonos góticos están perfectamente representados en las ropas diseñadas por Atwood. Burton ofrece a cada uno de estos elementos su particular espacio dentro de la película y su concreta significación para imbuirnos en una década de cambios, como fue la de los años setenta, junto con una estética fantástica en la que veremos vampiros, brujas y algunas otras criaturas sobrenaturales.

Sombras tenebrosas nos transporta por momentos al misterioso mundo de Sleepy Hollow (1999) y a la tenebrosidad de Sweeney Todd (2007), con un  prólogo que lleva el sello de Burton, gracias a un cromatismo fácilmente reconocible para cualquier seguidor de su filmografía. Es ahí donde el director se siente más cómodo, en sus decorados lúgubres y atmósferas mortecinas. Cuando da comienzo la trama, nos encontramos con un guión un tanto vacuo, en el que los personajes son abandonados poco después de su presentación y devienen incompletos durante el nudo de la historia. Nos hallamos ante un nuevo producto algo inferior, aunque no exento de pretensiones, como demuestra una secuencia final con claras reminiscencias a  series y películas de terror de la época -es inevitable no pensar en La muerte os sienta tan bien (Death Becomes Her, Robert Zemeckis, 1992)-, para la que ha reservado un buen arsenal de efectos especiales y unas texturas características de todos sus anteriores films. La trama se cierra de manera un tanto previsible, en un acantilado muy similar al que vimos en Alicia en el país de las maravillas (2010). Los bellos planos de la escalinata principal, donde aguarda Michelle Pfeiffer para defender a los suyos, y una malvada Eva Green, que a ratos recuerda por sus movimientos a la Lisa Marie de Mars Attack (1996), nos reconcilian con el nudo de la trama.

Una nueva visita al universo del director, de la mano de su actor fetiche, que no llega a la perfección de sus anteriores obras, no por el tratamiento de sus aspectos técnicos, sino por una cuestión argumental que parece dar tumbos, abandonando y retomando los personajes y situaciones con una arbitrariedad que daña el obsesivo detallismo característico de Burton. Aun así, resulta ser un agradable espectáculo visual, con guiños en clave de parodia a los vampiros que hoy han sido desterrados del cine por sagas y series que han renovado los estereotipos nacidos de la pluma de Bram Stoker. Y para aquellos que los echamos de menos, bien vale conocer la historia de Barnabas Collins.

Tráiler:

Ficha técnica:

Sombras tenebrosas (Dark Shadows),  EUA, 2012.

Dirección: Tim Burton
Guion: Seth Grahame-Smith
Producción: Warner Bros. Pictures, Dan Curtis Productions, Village Roadshow Pictures, Zanuck Company, The, Tim Burton Productions, GK Films, Infinitum Nihil
Fotografía: Bruno Delbonnel
Música: Danny Elfman
Reparto: Johnny Depp, Eva Green, Michelle Pfeiffer, Jonny Lee Miller, Chloe Moretz, Gulliver McGrath, Helena Bonham Carter, Jackie Earle Haley, Bella Heathcote, Christopher Lee

3 opiniones en “Sombras tenebrosas”

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