Críticas

Placeres culpables del cine de arte

Sleeping Beauty

Julia Leigh. Australia, 2011.

Cartel de la película Sleeping BeautyLa actuación de Emily Browning en el papel principal de Sleeping Beauty marca la manera de ver la ópera prima en el cine de la novelista australiana Julia Leigh. ¿Qué hace la protagonista de Sucker Punch de Zack Snyder (2011) un filme seleccionado para la competencia del Festival de Cannes? Esa es una pregunta que pueden hacerse los cinéfilos que hayan visto las dos películas, y Sleeping Beauty también se afinca en el placer masculino, culpable o no, de sentirse atraído sexualmente por la imagen de Browning. Es en ese sentido una cinta para disfrutar viendo a la actriz que hizo de Babydoll, esta vez más “real”.

El título no debe engañar. No se trata de una de las adaptaciones de cuentos clásicos que se han puesto de moda, en las que el nivel intelectual infantil de las producciones espectaculares de Hollywood es recubierto de un barniz de oscuridad para que pase por cosa seria, siguiendo el modelo de la franquicia de Harry Potter. La historia es la de una prostituta que es sometida a los efectos de un té somnífero para ser acostada, cuando está inconsciente, con hombres de clase alta próximos a convertirse en ancianos. Una regla es que Lucy no puede ser penetrada, a lo que se añade la prohibición de dejarle marcas en el cuerpo. La bella durmiente protege a sus clientes de dos peligros: en primer lugar del chantaje pero también de la vergüenza, como les dice Clara, la regenta del prostíbulo, al llevarlos a la habitación.

Fotograma de la película Sleeping BeautyPuede establecerse una analogía entre ese gozar sin penetrar ni dejar huellas y el erotismo de una película en la que Emily Browning se desnuda. La barrera entre el mundo de la pantalla y el del espectador es problematizada en una secuencia de diálogo en la que un personaje habla mirando a la cámara. Hay la ilusión de que se rompe esa frontera cuando el público pasa a ocupar de esa manera el lugar del interlocutor en la conversación, pero lo hace para escuchar la historia de una persona que dice que vivió como si nunca se le hubiera roto un hueso, recordada por un personaje que ha llegado a esa habitación sintiendo que no le queda un hueso sano en el cuerpo. De la misma manera el espectador “experimenta” los placeres que ve en el cine y “vive” aventuras –las sexuales incluidas– en el mundo de la pantalla, donde no hay lesiones que puedan causar fracturas de verdad. En la oscuridad de la sala, en la que se diluye también la barrera de la vergüenza, como en el cuarto de la bella durmiente, los golpeados por la vida pueden encontrar refugio y compensación ilusoria en el “acto” de ver.

Sleeping Beauty - La Bella DurmienteA Lucy le preocupa menos lo que hacen con ella cuando está inconsciente, aunque la traten como un fardo y le causen daño, que no poder ver lo que pasa en el cuarto de la bella durmiente. Le angustia la forma como pierde la mirada propia para ser entregada a la ajena. En ello hay una metáfora de cómo el cine explota a actrices como Browning, una vez que se registra en la película o en el soporte electrónico un fantasma del que no son dueñas.

Sleeping Beauty, críticaTambién hay en la cinta una crítica a los filmes que se supone que son “para adultos”, no sólo por su contenido sexual sino porque son “cine de arte”. La burla feminista está en no haber llevado la explotación sexual de Emily Browning hasta la penetración, e incluso prohibirla. Lo que penetra el cuerpo de Lucy es una sonda que le introducen por la boca en el laboratorio, al que ella acude regularmente para ganar dinero y porque le gusta hacer todo tipo de experiencias, como lo demuestra una secuencia en la que quema un billete sólo para verlo arder. Sleeping beauty es en sentido irónico una estafa por esa omisión, lo mismo que Sucker Punch, que fue clasificada como PG-13: “Seria advertencia a los padres: algunos materiales podrían no ser apropiados para niños menores de 13 años de edad”.

Ficha técnica:

Sleeping Beauty ,  Australia, 2011.

Dirección: Julia Leigh
Producción: Jessica Brentnall
Fotografía: Geoffrey Simpson
Música: Ben Frost
Reparto: Emily Browning, Rachel Blake, Ewen Leslie, Peter Carroll, Chris Haywood, Hugh Keays-Byrne

8 opiniones en “Sleeping Beauty”

  1. me gusto como redacto la critica no se de eso pero me ayudo a entender mas la película solo que no entendí el final por q ella comienza a gritar cuando despierta creo que es por que ya agarro la onda de que era vendida a hombres o se dio cuanta de inmediato que el hombre estaba muerto ? pero creo que no debio haber actuado asi como si le importara que estuviera muerto? no entendiiii!!!! 🙂

  2. Para entender porqué grita, es fácil. Solo imagínate estar en su lugar y despertar. ¿No reaccionarias igual?

    Es ciertamente pretenciosa la película. Es decir lanza situaciones sin explicación para que uno diga: “qué bárbaro, pero no entendí, debe ser arte”

    Finalmente quiero destacar, la insuperable actuación estando dormida. Tal parece que en verdad la sedaron para dichas escenas.

  3. Excelente actriz y excelente guión. Pocas películas describen el erotismo y las inclinaciones sexuales reprimidas por los hombres de edad madura. Me gustaría poder ver una continuación de otra película que abarque más este tema.

    1. en realidad se llama La casa de las bellas durmientes ese libro y es un hecho completamente conocido que no es un PLAGIO, es una adaptacion hecha por inspiracion de este corto relato, al igual que la novela de G. Garcia Marquez con memoria de mis putas tristes. creo que decir plagio es un apalabra muy mal dirigida en este caso sobre todo por la falta de conocimiento sobre las intenciones de su adaptacion.
      Me parecio una buena pelicula, analizandola un poco a fondo, trata diferentes temas interezantes, aunque poco profundizados algunos. Puedo decir que mi persepcion del final tuvo que ver con los pocos rasgos que el personaje demostro de si mismo en la pantalla en ese cuarto, en ese momento donde habla del homre con los huesos sanados. Creo que habia llegado a un punto de su vida donde pudo comparar su “conformismo” humano natural con el hecho de que no pudo lograr algo en su vida que pudiera haber mantenido consigo para su vejez que le hiciera sentir que vivio realmente, como menciona no creer estimar realmente a su esposa o hijos, creo que tuvo en un determinado momento el inicio de un sentimiendo de vacio que fue volviendose mas grande, de perdida de si mismo, de insatisfaccion, que por las mismas razones que en el relato original se abordaban, puede comprenderse un poco el final: La unica aventura que le quedaba era la muerte.

      Espero no haber dicho tonterias haha, gracias por la reseña, muy centrada, me gusto esa comparacion entre como el cine explota a actrices como a emily.
      Realmente me gusto.

  4. Fascinante experiencia. Múltiples interpretaciones. Pero predomina la metáfora del sueño relacionado con la paz y el despertar vinculado a la muerte y ala “pequeña muerte” (la culminación del acto sexual).
    Me encandiló cierto sentido burlón dirigido hacia el hombre y su decadencia sexual, y la superioridad inquietante de la sexualidad femenina.

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