Críticas

Cambio de piel

Skin

Guy Nattiv. EUA, 2018.

La vida que vemos en la pantalla teóricamente sería la transposición cinematográfica de hechos reales: Byron Widner existe en tanto entidad humana, persona de carne y hueso, personaje no ficticio que borra la distinción entre lo verdadero y lo falso. Efectivamente, la cuestión es más complicada de lo que puede parecer: ¿hasta qué punto podemos fiarnos de una película que supuestamente está intentando contarnos una historia real, como si fuera posible (como si tuviéramos que) traspasar la frontera de lo irreal (lo postizo) y sumergirnos en las profundidades de un contexto verdadero? La dificultad de cualquier producto de este tipo es la imposibilidad de deshacerse de los cánones discusivos, aquellas estructuras que rigen (y que son regidas por) nuestras expectativas, acostumbrados a una serie de eventos que forman un conjunto reconocible y sin embargo, una vez analizado, completamente distante de la realidad; al fin y al cabo, ¿no decimos muchas veces que ciertos eventos parecen cinematográficos, como si estuviéramos en una película, lejos de lo caótica que es la vida?

El trayecto de Widner (trayecto parcial de su vida, ya que solo nos concentramos sobre un período bastante breve) puede ser un tema apropiado para los cánones de arriba: empezamos con una situación insostenible (para nosotros los espectadores, por lo menos los que con el racismo nada tenemos que ver), nos acercamos a un cambio, toma de conciencia, ruptura (frustrada, difícil, casi imposible) y desenlace final (ruptura completa, renacimiento, nueva vida). Todo parece encajar perfectamente, pero nos resulta un poco raro, ya que esta perfección se debe a eventos de carácter extraordinario, ex ante (nos referimos a su estructura perfecta, los tres actos teatrales adoptados por el cine), o a una elaboración ex post, a una decisión necesaria para que lo informe se convierta en regular. Se necesita así un análisis más profundo que remonte al inicio de esta operación: ¿para qué y por qué Guy Nattiv decidió escribir y rodar esta película?

Si tenemos en cuenta el mensaje directo, se trata de afirmar (una afirmación rotunda, completa) que es posible alejarse de aquellos callejones sin salida que se nos cierran encima con el transcurrir incesante del tiempo: la maldad a veces es una cuestión de contexto, una tesis que intenta salir de lo biológico y encontrar su sitio en lo cultural, en lo social. Tesis, entonces, muy importante, ya que nos lleva a muchas cuestiones para nada secundarias: ¿Widner era una persona buena en un contexto negativo (los racistas neo-nazi de Estados Unidos) o una persona negativa que se ha vuelto buena gracias a un contexto positivo (el amor de y por su esposa)? El director parece optar por la primera de las dos proposiciones, pero no se trata de una respuesta clara: ya en las primeras escena podemos ver cómo Widner se encuentra en una situación de profundo malestar, una situación que nos regala un producto híbrido entre la decadencia física y la decadencia moral. Desde este punto de vista, Nattiv ha logrado expresar esta dicotomía latente entre lo interior y lo exterior, entre el presente (desagradable) y la necesidad de encontrar un futuro mejor (placentero).

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Sin embargo, es como si Nattiv hubiera decidido crear una separación neta entre los buenos y los malos, como si estuviéramos ante una lucha de carácter apocalíptico entre el bien y el mal, en tanto entidades ontológicas, sustancias universales e inmortales. Quizás a alguien esto le guste, pero se nota como una decepción a la hora de sacar las conclusiones y responder a las preguntas “¿qué acabo de ver?” y “¿qué acabo de aprender?”. Porque Skin es una película que quiere enseñarnos algo y por esta razón es necesario analizarla detalladamente, ya que si hay una moraleja, esta tiene un valor muy alto por ser, no tanto una narración canónica (el bien triunfa), sino una representación ficticia de algo realmente ocurrido (el bien triunfa de verdad). El problema, entonces, es la separación de arriba, la decisión (consciente o menos) por parte del director de seguir con su mirada solo el proceso mental de Widner, su transformación, sin profundizar lo bastante para desvelarnos las razones que lo han llevado no tanto a una redención, sino a su caída inicial.

Se siente así la falta de aquel necesario análisis del contexto en el que vive nuestro protagonista, como también sus compañeros racistas, un análisis que hubiera podido darnos no tanto una mirada más humana de los malos, sino más humanizante, capaz de salir de aquellas fronteras que separan las divisiones en blanco y negro para que le echemos un vistazo a las complejidades de las estructuras sociales. El sentimiento de pobreza, la necesidad de pertenecer a un grupo, el miedo a sentirse solos, son todos elementos que se desarrollan solo en parte o simplemente casi no aparecen, mencionados en passant por una cámara que registra la miseria de una América que busca una separación completa entre ellos (los negros, los judíos, los sudacas) y nosotros (los blancos). Quedamos así con un producto bueno, con unas actuaciones espectaculares (Jamie Bell es extraordinario), pero con un guion y una dirección que prefieren permanecer en el ámbito de la epidermis (skin) sin que se sienta la necesidad de usar bisturíes.

Trailer

Ficha técnica:

Skin ,  EUA, 2018.

Dirección: Guy Nattiv
Duración: 110 minutos
Guion: Guy Nattiv
Producción: Guy Nattiv, Jaime Ray Newman, Oren Moverman, Dillon D. Jorda,n Celine Rattray, Trudie Styler
Fotografía: Arnaud Potier
Música: Dan Romer
Reparto: Jamie Bell Danielle Macdonald Daniel Henshall Bill Camp Louisa Krause Zoe Colletti Kylie Rogers Colbi Gannett Mike Colter Vera Farmiga

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