Críticas

Infierno ignorado

Silvered Water, Syria Self-Portrait

Otros títulos: MA'A AL-FIDDA.

Ossama Mohammed. Wiam Simav Bedirxan. Siria/Francia, 2014.

CartelSilveredWater,SyriaSelf-PortraitEl director y guionista sirio afincado en París desde mayo del 2011, Ossama Mohammed, cuya filmografía comprende, entre otras, Khutwa Khutwa (Step by Step, 1978), Stars in Broad (1988) y Sunduq al-dunyâ (1992), nos ofrece una nueva obra desde su preocupación por lo que está sucediendo en su país, al que en realidad solo puede acercarse mediante las imágenes filmadas en el terreno por el pueblo sirio, y que se cuelgan en Internet, hasta que un día se encuentra en la red con una joven cineasta de origen kurdo, Wiam Simav Bedirxan, quien con su cámara y su corazón se convierte en los sentidos de Ossama Mohammed, recorriendo el horror y la desolación en que se han transformado las calles de Homs, desde que en 2011 se empezara la revolución y la lucha por la libertad, tras cuarenta y dos años de dictadura. Con los dos materiales, los colgados en youtube por miles de sirios y los rodados por Simav, ambos realizadores han creado este documental de denuncia durísimo y poético, retratando el horror, la destrucción y la guerra, desde el miedo y la desesperanza, aunque no parece que desde la resignación. Ambos directores trabajaron conjuntamente en la distancia a través de la red, y ya con la película terminada, se conocieron personalmente en Cannes, donde acudieron para presentar el documental en su festival, en la Sección Oficial Fuera de Concurso.

En la película pasamos del plano general del pueblo sirio, preguntándose porqué se están matando entre ellos, entre su propia gente, al primer plano de la mano de la codirectora Simav, que aparece y desaparece, filmando a personas anónimas y regalándonos sus textos y reflexiones. El film, como ya hemos adelantado, se inicia reuniendo testimonios personales y verídicos, grabados con teléfonos móviles, que denotan en sus constantes vaivenes y oscilaciones el nerviosismo del instante, la agitación y ajetreo del momento, el terror combinado con la valentía para seguir siendo testigos y compartir y hacer cómplice al resto del mundo de lo que está sucediendo, con la pasividad de la mayoría, que mira hacia otra parte. Vemos a los militares del dictador en búsqueda del triunfo o de la nada, y parece que nos hemos quedado en la nada, violando por el camino cualquier derecho humano que se pusiera a su alcance, desde el más básico, el de la vida, pasando por la dignidad, la libertad de movimiento o la de pensamiento.

FotogramaSilveredWater,SyriaSelf-Portrait1Ya en la segunda parte, cuando Ossama Mohammed consigue contactar con la codirectora Wiam Simav Bedirxan, a partir de ese instante, la joven kurda se convierte en nuestros ojos, en nuestros oídos, en la totalidad de nuestros sentidos, y llegamos a sufrir con Simav su terror y desesperación callejeando por la ya fantasmagórica ciudad de Homs, una mujer que procura dejar testimonio de lo poco que ya queda, sólo cadáveres, polvo y ruina; una mujer que intenta montar una escuela rudimentaria en donde proyecta Luces de la ciudad (City lights, 1931) de Charlie Chaplin, que se esconde en el armario para protegerse de los bombardeos, cual protección de útero materno; una mujer a la que también le alcanza la artillería que estalla desde cualquier esquina, y que termina de forma desgarrada preguntándose si de verdad hay alguna salida. Esa mujer, como ya hemos dicho, se llama como el título del film, Simav, agua plateada en turco, y en su caminar también se encuentra y acompaña a un niño solitario, Omar, al que ya no le queda familia, y cuyo principal tesoro son las flores que recoge entre tanto escombro. La realizadora lleva tres años denunciando el panorama de su país, con documentales firmados bajo seudónimo, que han logrado proyectarse en otras naciones árabes.

La obra, con ese descuido, falta de definición y precariedad que van descubriendo las imágenes tomadas con teléfonos móviles en un entorno arenoso, bélico y devastado, se va dividiendo con intertítulos, que preceden a un puñado de fotogramas de horror y barbarie. La voz en off utilizada no intenta adquirir en ningún momento protagonismo, sino acompañar y resaltar la importancia del material fílmico que se utiliza. La voz de Simav, su ritmo, se mezcla con el silencio y los disparos, desprendiendo su dolor y su lucha. El montaje mantiene un orden cronológico, concentrándose más en las emociones que en los discursos.

Fotograma de Silvered Water Syria self-portraitEl realizador Ossama Mohammed está físicamente en París, sólo puede grabar el cielo, las nubes de la urbe gala, pero en espíritu permanece en Siria, intentando indagar en el real destino de esas tierras abandonadas por todos, y que se han convertido en un verdadero infierno con la ayuda del régimen, de los islamistas, del llamado “mundo libre”. Impactan los testimonios recogidos, desde las declaraciones e imágenes de militares al servicio del dictador cargando impunemente frente a la población civil, frente a esos hombres, mujeres y niños, desarmados y provistos únicamente de la ilusión por alcanzar esa ansiada libertad, hasta esos planos/contraplanos de niños vivos/niños muertos. Si nosotros no entendemos, estamos desconcertados, imaginémonos a los gatos del lugar, que también andan, los supervivientes, claro, lisiados, desubicados, famélicos y sorprendidos por ese silencio que sólo se quiebra con el ruido de los disparos. La lluvia cae, lloramos y nos tememos que no podremos atravesar el largo túnel y salir a la superficie. El film desprende un puro contraste de horror y hermosura, de verdugos y víctimas, de ilusiones y desesperanzas. Lamentablemente, a estas alturas, como confiesa el director Ossama Mohammed, la mayoría de las personas que lucharon por la libertad y la revolución estarán muertos o en el exilio.

Nos encontramos ante un documental producto de muchos y muchos sirios, conducido por dos realizadores, uno desde la desasosegante distancia, otra desde el horror del propio terreno, y en el que, desgraciadamente para la población afectada, no se encuentran señales para la ambigüedad o recelo alguno sobre si estamos contemplando realidad o ficción en la obra cinematográfica. La tragedia es veraz, ha sucedido y sigue sucediendo, las bombas continúan cayendo, parece que cada vez desde más y más frentes, y las imágenes pretenden, en su humildad y crudeza, abrir agujeros entre tantas tinieblas, gritar en la desesperación para que alguien escuche, luchar hasta el último aliento contra la insensibilidad general frente a una barbarie que se ha intentado ignorar en demasiados frentes y durante demasiado tiempo.

Tráiler:

Ficha técnica:

Silvered Water, Syria Self-Portrait  / MA'A AL-FIDDA ,  Siria/Francia, 2014.

Dirección: Ossama Mohammed. Wiam Simav Bedirxan
Guión: Wiam Simav Bedirxan
Producción: Proaction Film. Les Films d'Ici
Fotografía: Wiam Simav Bedirxan, Ossama Mohammed y miles de sirios
Música: Noma Omran

Pilar Roldán Usó

Graduada del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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