Críticas

Más allá del clóset

Poltergeist

Otros títulos: Poltergeist: Juegos Diabólicos .

Gil Kenan. EUA, 2015.

Cartel de la película PoltergeistPodríamos encontrar infinitas razones por las cuales Hollywood reedita clásicos de culto de diferentes géneros, pero especialmente cuando se trata del cine clásico de terror, surge un sinfín de voces que se oponen a ello. Así, por ejemplo, en el repertorio encontraremos la versión de Tom Savini de La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1990), originalmente dirigida por el maestro del universo zombie George Romero en 1968. Si bien podemos hallar reversiones bastante aceptables como la citada, también podemos encontrarnos con remakes como Terror en la niebla (The Fog, R. Wainwright, 2005), La matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, Marcus Nispel, 2003) o La morada del miedo (The Amityville Horror, Andrew Douglas, 2005), clones de bajo nivel que han quedado muy mal paradas frente a sus versiones originales.

A esta cuestión del reflote de antiguos sucesos del cine norteamericano, deberíamos agregarle la cuestión puntual de este film. Poltergeist no está solamente teniendo su remake, sino que en los últimos tiempos también podríamos incluir un gran cúmulo de películas que abordan el mismo tema (cada una con sus sutiles variantes), buenos ejemplos serían Expediente Warren (The Conjuring, James Wan, 2013) o la serie de Fox, American Horror Story (2011).

Poltergeist_01En cuanto a la historia, Poltergeist respeta a grandes rasgos el guion de la historia original de Steven Spielberg, dirigida por Tobe Hopper en 1982, aunque se permite hacer uso de los recursos más modernos. De esta manera, a diferencia de la versión original, esta vez sí ingresaremos al closet donde Maddy (la versión actual de la mítica Carol Anne) se encuentra atrapada por las fuerzas oscuras de los poltergeist, todo gracias a la ayuda de un dron. Podría decirse que con este recurso se le ha quitado ese tema tabú que poseía el género de terror, donde por lo general al enemigo no lo veíamos, o si lo hacíamos, era apenas sugerido. El terror estaba fundado en nuestro desconocimiento de a qué nos enfrentábamos, especialmente en el cine del género de los ochenta.

Fotograma de PoltergeistLas actuaciones son muy débiles, los efectos especiales eran aceptables en 1982 (por la naturaleza del género durante esa época, rozando más lo bizarro), pero en la versión actual no dan el aspecto bizarro aceptado durante los ochenta, sino más bien son de mala calidad e impuestos, forzando el guion a continuar, como por ejemplo la última escena, que parece estar de más (quizás con el objetivo de extender unos minutos la duración de la cinta, que de por sí es muy corta).

Eric (Sam Rockwell), un desocupado por la recesión estadounidense, y su esposa Amy (Rosemarie DeWitt) compran una casa sin mayores cuestionamientos, ya que el precio ha sido accesible, y sin saber lo que les espera. Desde el comienzo, percibiremos el miedo que los niños sienten al dormir solos, todo debido a ruidos y acontecimientos extraños que ocurren en la casa. De a poco, los poltergeists irán penetrando el mundo material, hasta que la amenaza termina convirtiéndose en realidad cuando irrumpen a través del closet para secuestrar a Maddy, la niña. De allí en más, todo girará en torno de la lucha de la familia por recuperar a su pequeña hija.

Maddy frente al clósetClaramente relacionado con la intención de captar la complicidad del espectador, Poltergeist acude a un revival de objetos y personajes que habíamos visto en la versión de 1982. Sí, vuelve el payaso diabólico que atormenta (en este caso) al pequeño Griffin. Sí, el árbol atrapa al niño con sus ramas y vuelve a llevárselo de la habitación, con rotura de ventana incluida. Sí, el medio a través del cual se comunica la niña vuelve a ser un televisor. Y el infaltable closet por el cual los poltergeists ingresan al mundo terrenal y abducen a la pequeña Maddy también dice presente. Por último, no podemos dejar de mencionar a quien acude a “limpiar” la casa de los malvados espíritus, en este caso se trata de una estrella televisiva que conduce un programa en el que justamente hace lo que le es encomendado.

Jared Harris es Carrigan BurkeEl “limpiador” de la casa es la única cara conocida de esta versión de Poltergeist. Jared Harris (el fantástico Lane Pryce de Mad Men) es Carrigan Burke, un espiritista especialista en este tipo de secuestros. Gracias a él, Maddy encontrará su salida del mundo de los poltergeists, ya que ha limpiado incontables casas en su show de televisión, del cual la hija adolescente de Eric y Amy, Kendra (Saxon Sharbino), es fanática.

Si bien uno sabe qué esperar de remakes de este tipo, el debate debería estar apuntado más a si su fin comercial es lo suficientemente justificable como para recurrir cada cuarto de siglo a una reversión de las mismas. Uno de los productores de Poltergeist: Juegos Diabólicos es el mismísimo Sam Raimi, quien fue responsable de la genial trilogía Posesión Infernal (1981), pero últimamente ha sido profundamente criticado por la tercera parte de su versión de Spider-Man (2007).

Lamentablemente, Poltergeist: Juegos Diabólicos no escapa de las fronteras que impone esa inmensa industria de cine de terror estadounidense, adicionando a estos límites el hecho de ser una reversión de un clásico del género, dos factores que, sumados, logran que no tengamos una buena impresión al momento de efectuar una valoración.

Tráiler:

Ficha técnica:

Poltergeist  / Poltergeist: Juegos Diabólicos ,  EUA, 2015.

Dirección: Gil Kenan
Guión: David Lindsay-Abaire (adaptación) y Steven Spielberg (historia original)
Producción: Metro Goldwyn Mayer, Ghost House Pictures, Vertigo Entertainment, Fox 2000 Pictures
Fotografía: Javier Aguirresarobe
Música: Marc Streitenfeld
Reparto: Sam Rockwell, Rosemarie DeWitt, Jared Harris, Saxon Charbino, Kyle Catlett, Kennedi Clements, Jane Adams

Sebastián Sáez Burgos

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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