Críticas

Espejos rotos

La serie Divergente: Insurgente

The Divergent Series: Insurgent. Robert Schentke. EUA, 2015.

La Serie Divergente: InsurgenteEn un momento carente de héroes, donde las hazañas y los paladines son una bonita apología de tiempos pasados, nacen historias impactantes, cuya fuerza idealista trona obstinada contra la incandescencia del día. Historias que viven una plenitud exitosa, ya que se acompañan de elementos heroicos: ensoñaciones que vagan más allá de cualquier realidad posible.

Una moda tenaz que, con tesón, medra paulatinamente en los cimientos de una sociedad adormilada, fruto de los efectos invisibles del opio de la rutina diaria. Un estilo literario cuyos reflejos, aunque trillados, emergen laureados al amparo de una generación lozana, necesitada de renovadas epopeyas memorables; espejos convexos en los que los “bexos” son reflejos de una vida ansiada.

Son bramidos de rebeldía adolescente. Una hazaña bravía, frente a una impertérrita doctrina social. Una historia de amor, miedo y valentía. Una narración tristemente utópica, que se mece seducida por la fuerza de un amanecer tornasolado. Un reactivo dominante, que muestra con acierto los ácidos que borbotean en la infinidad de la mente humana. Es el resplandor de un eco, un capricho enigmático, la hidromiel del séptimo arte.

Insurgente. FotogramaElementos que, aunque opulentos sobre el papel, terminan por zozobrar en el vigor del diseño audiovisual (un mundo eterno, demasiado universal, que puede empequeñecer los hechos en los que se inspira). Insurgente carece de acontecimientos definitorios altamente atractivos y, por lo tanto, carece del brío necesario para crear una estrategia fílmica interesante. El largometraje se centra en la metamorfosis del personaje principal y se aleja de cualquier otro planteamiento secundario, la historia se desentiende de cualquier otro componente que pudiera resultar sugestivo. Esas moléculas, olvidadas, terminan por transformarse en piezas endebles sin significado y sin las cualidades positivas necesarias que consigan resaltar el impacto definitorio.

Robert Schwentke presenta una película carente de contenido y de forma. Un conjunto de estereotipos aplastantes, que limitan la creatividad de la cinta y la transforma en otra generalidad más, alejada del deleite de la imaginación. La historia, ciega, sorda y muda, es incapaz de ofrecer los acontecimientos necesarios para establecer un auténtico golpe de efecto determinante, y la acción se detiene en un bucle continuo, distanciándose de los demás conflictos secuenciales. Un único objetivo –la evolución personal de la protagonista con la ayuda de un supuesto MacGuffin- acomete a lo largo de la cinta, y la trama resiste, se desarrolla sin ningún toque especial. Sin impacto categórico, Insurgente resulta una simple cinta recatada, tímida, que ni muestra la vastedad de sus posibilidades ni la intensidad de cada una de sus casualidades. Es un cliché limitado, sin creatividad ni emoción.

Imagen de la película InsurgenteInsurgente es una película que respira de la magnitud de las circunstancias vividas en la trama de su antecesora. Todas las opciones creativas de esta cinta se han disipado frente a la trascendencia de lo ocurrido en la resolución final de la primera parte de la serie, y por tanto, el resultado global de este nuevo film carece del gancho necesario para mantener la intriga; es un largometraje cóncavo e insustancial. Cualquier disyuntiva posible, que afiance la premisa de un clímax vibrante, desaparece frente a la sumisión de lo nimio pues, tanto la estructura como el dilema planteado, son prácticamente vacíos, poco atrayentes, y no muestran el único y verdadero potencial que podría resultar atractivo para la trama. Las pocas escenas de acción, de fuerza y velocidad carecen por completo de sustancia, sin alma ni corazón y sin una pizca de genialidad, son una mera coreografía concebida sólo para evidenciar la capacidad técnica del equipo. Schwentke se aleja del ímpetu arquitectónico que consiguió en anteriores películas como Plan de vuelo: desaparecida (Flightplan, 2005) o Red (2011), y se centra en presentar secuencias y actos sin premisa, sin un proceso creativo y sin una progresión dinámica.

Este film está diseñado de forma superflua. No indaga en la voluntad más íntima de los personajes y se desentiende tanto de los deseos de los protagonistas como de las fuerzas antagónicas. Los condicionantes, que podrían revelar una fuerza sugestiva, no son aprovechados activamente y son olvidados frente al único deseo imperativo de desvelar el misterio que esconde el supuesto MacGuffin de la historia. Los personajes han sido diseñados para avanzar en la trama de forma sigilosa, casi inadvertida, a pesar de esconder en su interior una fuerza y un magnetismo espectacular y no son capaces de implicarse íntimamente con la historia: son como dos caminos separados, dos vidas paralelas, que sin un nexo de unión vagan huidizos por la infinidad de los confines del largometraje. Los niveles de conflicto, las emociones y el entorno de estos personajes se diluyen en un abismo insípido y no logran mostrar el incidente incitador que realmente condiciona sus vidas; sin un equilibrio exponencial y verosímil, estas figuras no resultan reales y, por lo tanto, se alejan de cualquier vínculo de simpatía o de empatía con el espectador.

Insurgente. CríticaDe forma sutil, aparecen pequeños destellos milagrosos, que aportan a la cinta toques de fluidez y agilidad. El amor, el miedo, el poder o la angustia son como refrescantes gotas cinematográficas, que ayudan ha reconocer las inadvertidas transiciones emocionales del film. Con la ayuda de una música intensa y con la fuerza de primeros planos, planos picados y planos aéreos, el director teutón consigue expresar alguna señal de humanidad a una cinta superficial.

Ahora, las murallas están abiertas y una oportunidad queda al descubierto. Ardua tarea es encontrar el espíritu desorientado, que depende tanto de un momento de ingenio. Un instante con miles de posibilidades, arduo es el camino para alcanzar la serenidad necesaria y poder aposentar las palabras adecuadas en un guion y expandir al límite todas las tácticas audiovisuales pertinentes. Complicada tarea la de la creación.

¡Qué ruido tan triste! Una y otra vez la misma melodía. La imaginación supeditada al fragor de las masas. Un estallido sin esqueleto, una rama desvalida al viento. Clarividencia apoquinada, un apenado sustento.

Tráiler:

Ficha técnica:

La serie Divergente: Insurgente (The Divergent Series: Insurgent),  EUA, 2015.

Dirección: Robert Schentke
Guión: Akiva Goldsman y Brian Duffiel
Fotografía: Florian Ballhaus
Música: Joseph Trapanese
Reparto: Shailene Woodley, Theo James, Kate Winslet, Naomi Watts, Ansel Elgort, Miles Teller, Zoë Kravitz, Jai Courtney, Ray Stevenson, Octavia Spencer, Maggie Q, Suki Waterhouse, Mekhi Phifer, Daniel Dae Kim, Rosa Salazar, Jonny Weston, Emjay Antony

Cus Blesa Portela

 

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