Críticas

El encantador poder de la sugestión

La mujer pantera

Cat people. Jacques Tourneur. EUA, 1942.

Cartel de La mujer panteraVal Lewton fue uno de los productores más inteligentes de su tiempo, entre otras razones porque supo aprovechar la situación de aquel entonces para marcar un hito en la historia del cine de terror con la promoción de un nuevo género, o mejor subgénero, que tendría su baluarte en una obra maestra aclamada aún por crítica y público como un pequeño tesoro del celuloide. El subgénero en cuestión es lo que se podría considerar como el terror minimalista, y la obra que le dio cuerpo, con una técnica y un cuidado exquisitos es La Mujer Pantera (Cat People, Jacques Tourneur, 1942).

La situación que aprovechó Lewton, por encargo de la RKO, fue la de la fama y buena acogida que habían tenido las películas de terror de la Universal en la década de 1930, familiarizando a medio mundo con vampiros vestidos de frac, criaturas monstruosamente humanas, momias y demás seres del universo de las tinieblas. Habían conseguido hacer del terror una experiencia disfrutable y temida en la oscuridad de las salas y la recompensa llegó en forma de éxito, la fórmula sin duda parecía funcionar.

Si se pretendía competir con esto hacía falta reunir a un buen equipo que extrajera lo mejor del género, lo sintetizara y lo moldeara para crear un producto que tuviera la esencia del cine de terror pero con un toque diferente, original, sutil y único. Para ello, la RKO contó con la habilidad de Lewton para sacarla del golpe que había recibido tras el estreno de Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles, 1941) y remontar con una fórmula aceptada por el gran público. Entre los miembros de ese equipo destacarían Mark Robson en el montaje, Nicholas Musuraca en la fotografía, Roy Webb en la música, y finalmente Jacques Tourneur en la dirección.

Fotograma Cat PeopleEl planteamiento era claro y sencillo: hacer una película de terror, con un argumento simple y optimizando en recursos, sin por ello renunciar a la calidad, la elegancia o a la facultad de sorprender al público. Así nació La Mujer Pantera, una obra cargada de lirismo y elegancia que se utiliza como digna muestra de sugerir sin enseñar, de crear miedo y terror con la insinuación, en definitiva, jugando con ingenio con el fuera de cuadro, aquello que el espectador no ve, pero sí percibe.

Como hemos dicho, la historia es muy sencilla, de hecho tiene el encanto de un cuento, de una pequeña fábula en la que convergen un íntimo romance y una oscura y antigua leyenda. Irina Dubrovna es una joven diseñadora de origen serbio que vive en Nueva York. Está atormentada por una vieja leyenda de su pueblo natal que habla sobre personas que se convierten en panteras, pero un dia conoce a un joven ingeniero naval en el zoo, Oliver, y surge un amor fugaz que hace que los dos se casen sin apenas conocerse. Dispuesto a que Irina deje de obsesionarse con la maldición de la que dice ser víctima y que la hace convertirse en pantera, Oliver decide consultar a un psiquiatra para ayudarla y le comenta la situación a su amiga y compañera de trabajo, Alice. Celosa e intimidada, Irina acechará y atacará a Alice y su relación con Oliver se tornará cada vez más difícil hasta el fatal desenlace.

Imagen de  La mujer panteraLa genialidad del filme se encuentra en hacer del terror algo cercano y humano, en palabras del propio Jacques Tourneur: “El terror para ser sensible, ha de ser familiar”. En la película se mezclan las pasiones más salvajes de la naturaleza humana expresadas a través de la violencia y la fuerza animal con las debilidades propias del ser humano, el amor y los celos. Irina se siente atraída desde el principio por una maldición que la consumirá y cuyo fin ella ya presiente desde la  misma escena inicial, cuando está en el zoo frente a la jaula de una pantera y la dibuja imaginándosela atravesada por una estaca, una muerte muy similar a la que le espera a Irina al final de la película.

El amor que siente hacia Oliver es lo que considera la mantiene feliz y a salvo de la oscura leyenda que la condena, la transfiguración animal se lee como liberación de los instintos agresivos cuando Irina se deja llevar por el temperamento pasional. Es decir, Irina alberga en su interior una doble naturaleza en la que cada parte lucha por emerger y que ella no puede controlar, una reinterpretación de la bella y la bestia o del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, pero en este caso tratado como un problema más humano, a través de la timidez, inseguridad e inocencia que muestra su protagonista.

La lucha interna en Irina es también la lucha entre la repulsión a lo que teme, la pantera, y lo que simboliza, es decir, su maldición, y la atracción estimulante encontrada en la tentación de jugar con el peligro que supone liberar esa naturaleza oculta representada en el felino negro, lo que se aprecia cuando Irina se encuentra las llaves de la jaula de la pantera del zoo y decide dejarla libre, el miedo y desprecio que siente hacia las panteras y la maldición que la transfigura se convierte al mismo tiempo en resignación al poder de atracción irresistible que le transmite liberar sus pasiones.

Escena piscina Cat peopleEl miedo es un miedo que se sugiere e imagina, el miedo lo construye el espectador, a través del magistral tratamiento de las atmósferas y de los escenarios, es precisamente el gran valor de la película, su capacidad de mantener el suspense y la sorpresa del género, entregándose a la simplicidad en forma y estilo, gracias al uso de las sombras y de la acción en off. El terror se organiza únicamente en torno a tres escenas brillantemente concebidas y realizadas: la persecución nocturna de Irina sobre Alice por el parque, el ataque de Irina convertida en pantera a Alice en la piscina y la lucha con el psiquiatra en casa de Irina al final de la película.

En la primera de estas escenas, únicamente el ritmo de los tacones de Alice al andar, sus giros de cabeza al mirar atrás y el silencio construyen un ambiente de intranquilidad y sugestión que no requieren de más para crear el miedo y la tensión en el público. Pero si una escena hay que destacar por su belleza y encanto es la del ataque en la piscina. Aquí confluyen la oscuridad, en magistral contraste con la claridad de la luz que refleja el agua, un ambiente íntimo y cerrado, y la utilización de las sombras, ingredientes que sintetizan en esencia el cine de Lewton y Tourneur, un cine caracterizado por ofrecer mucho y de calidad con muy poco.

La Mujer Pantera se ha ganado un puesto de honor entre esas joyas que merecen ser enmarcadas como imprescindibles para cualquier persona que aprecie mínimamente el buen cine, una pequeña gran obra que desprende sutileza, tensión, sensualidad y encanto a raudales, con una puesta en escena impecable, una fotografía exquisita y una historia para recordar, todo gracias al ingenio y talento visionarios de su equipo creador.

Tráiler: 

Ficha técnica:

La mujer pantera (Cat people),  EUA, 1942.

Dirección: Jacques Tourneur
Guión: DeWitt Bodeen
Producción: RKO Productions
Fotografía: Nicolas Musuraca
Música: Roy Webb
Reparto: Simone Simon, Kent Smith, Tom Conway, Jane Randolph, Jack Holt

Álvaro Esteve Ferrer

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

Deja un comentario


* Los campos marcados son obligatorios