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La evolución personal y los textos de la vida

Estados avanzados de conciencia y el cine   

La sabiduría ancestral nos ha sido comunicada desde siempre, en una cadena interminable, de la cual hacen parte nuestros padres, los abuelos, los maestros, los libros, las tradiciones, los buenos amigos y la religión. Me pregunto en este ensayo si el cine hace parte de estas posibilidades evolutivas o si constituye un fenómeno de naturaleza material, centrado solamente en el entretenimiento, en la satisfacción del consumidor. Me atrevo a pensar que para todos hay momentos en los cuales vale la pena apropiarnos de la vida y de revisar el significado que tiene para nosotros. Este significado es propio, como las huellas digitales, y encontrarlo merece toda nuestra atención. El texto está escondido en espera de que estemos dispuestos a leerlo. Estoy seguro de que el cine es una oportunidad para ello y de ahí surge buena parte de su encanto. En forma sutil, nuestra conciencia personal navega por mundos inesperados cuando se enfrenta al buen cine, ese artilugio que estimula la imaginación, la intuición, la creatividad y la capacidad de observación y aprecio.

Ahora, esto también tiene que ver con nuestras propias definiciones, cuando nos enfrentamos como espectadores a una película. En este sentido, el definirnos como espectadores imaginarios desata un increíble arreglo de percepciones y contemplaciones trascendentes y recurrentes que tocan todos los planos de la vida.

Forrest Gump caminando Demos una mirada a varios clásicos del buen cine, en los cuales me parece que se desatan estas posibilidades.  Quiero referirme, inicialmente, a Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994), protagonizada por Tom Hanks, una cinta muy premiada, que mereció ser preservada por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos en el National Film Registry por su significado cultural, histórico y  estético. En ella se exploran algunos desafiantes sentidos de la vida, como el hecho que puede ser bastante impredecible, que no hay que dejarse llevar por las apariencias; que está llena de sorpresas valiosas, que aguardan para ser degustadas por personas atrevidas y perseverantes, que se atrevan a soñar y a servir sin egoísmos. El protagonista es un ser en apariencia sencillo, no identificamos en él al modelo de alguien inteligente y estudioso, inevitablemente destinado al éxito personal. Más bien es un individuo que nos hace sentir compasión y lástima. Sin embargo, observamos cómo desarrolla una serie de habilidades contemplativas, simbolizadas por su capacidad para caminar y caminar, atravesando el país, con la mirada fija en algún punto, como en un trance, despertando en sí mismo una sabiduría esencial que a todos sorprende. Viajando con él, descubrimos que no hay obstáculos insuperables. Ni los problemas de la infancia, ni las limitaciones de salud, tampoco la aparente discapacidad intelectual, las pérdidas familiares, la incredulidad de quienes lo rodeaban. Descubrimos también algo que seguramente sabemos, la importancia de reconocer que hay claros y oscuros en la vida, que es a la vez melodrama y comedia, pero siempre sorprendente, llena de esperanza y notable. Nos damos cuenta de que, al final, nosotros mismos construimos nuestros destinos, superando cualquier límite que nos podamos haber trazado, con base en actitudes existenciales, alejadas de la ambición, centradas en vivir la vida a plenitud, tal como es. Podemos caer en cuenta, al lado de Forrest Gump, que en la vida hay aspectos profundamente sagrados, como las promesas y los compromisos, y que la palabra tiene virtudes creadoras, a través de las declaraciones y las proyecciones que las personas se atreven a hacer. Nos podemos dar cuenta del poder de lo esencial, de que no hay que saberlo todo, pero sí enfocarse en aspectos fundamentales, como la honestidad y la transparencia personales. Como decía el protagonista, sobre una propuesta de matrimonio “No soy un hombre inteligente, pero sí sé lo que es el amor“.  En el camino hacia la evolución personal nunca hay que rendirse: “¡Corre, Forrest, corre!“.

Forrest Gump enamoradoEs Forrest Gump una sugerente guía para revisar los planos de la vida. En el plano del cuerpo conviene examinar el dolor, el miedo, los recuerdos, la agresividad, el placer, los sentidos; en el  plano de la mente, la divagación, el olvido, la distracción, la concentración, la ensoñación y los aspectos emocionales; en el plano de la trascendencia, la imaginación, la intuición, la creatividad y la atención amorosa, cariñosa y apreciativa. Vale la pena ver esta cinta y  observar con atención a este personaje, la forma cómo funciona, un ser humano enfrentado a su enorme abanico de posibilidades personales, guiado por su increíble capacidad silenciosa y contemplativa, con esa intuición que lo lleva a enfocarse recurrentemente en los objetos que lo rodean y descubrir los textos escondidos de su propia  realidad.

Al examinar la evolución personal y los estados de conciencia, sin duda, nos encontramos con la mente, con la necesidad de conocernos a nosotros mismos como autores de pensamientos, ideas y de creencias, y a nuestra capacidad para manejar estos conjuntos mentales. Ello tiene que ver con tres calidades de la mente: la mente despierta, en estado de alerta, iluminada; la mente activa y la mente inercial e inconsciente. Todo ello tiene una influencia determinante sobre la realidad que vivimos las personas. Las ideas se manifiestan como realidades imponentes que condicionan el vivir. Pienso que si uno asume el control creativo de las ideas y de las creencias personales, se descubre la unidad subyacente en el aparente desorden mental, y se simplifica y se pacifica la vida.

Una mente brillante en expansiónUna película donde se plantean estas cosas en forma atrayente y desafiante es Una mente brillante (Ron Howard, 2001). En ella se trabaja con un personaje absolutamente singular, cuyas funciones  cognitivas (atención, memoria, percepción, lenguaje, razonamiento) que eran extraordinarias, sufren una transformación radical a través de una enfermedad, la esquizofrenia paranoide, que interfiere y altera su funcionamiento. El personaje llega a sufrir tal distorsión de la realidad, que su percepción, es decir la interpretación de la información sensorial, se ve combinada con la interpretación alterada de la misma, llegando a crear realidades que no existen. Es así como el protagonista, John Nash, tiene un amigo imaginario, que lo acompaña a todas partes. También sufre de un deterioro del sentido de sí mismo, dando lugar a la incapacidad para distinguir la realidad interna de la externa. Eventualmente, ocurre un deterioro de las relaciones interpersonales, retraimiento social, desapego emocional y agresividad, lo mismo que cambios negativos del comportamiento físico (torpeza, muecas).

Una mente brillante en deterioroAcá aprendemos de evolución de la conciencia por contrastes, entendiendo que la mente sana, atenta y despierta es capaz de experimentar una evolución de alta calidad, recurriendo a la capacidades naturales en las personas, que solo pueden verse restringidas por dos limitaciones: la enfermedad o la falta de conciencia sobre el propio brillo personal.  En este último sentido, Una mente brillante es un llamado a construir conocimientos y aprendizajes de calidad, para desarrollar habilidades para la vida, a partir del potencial que ofrecen nuestras naturales funciones cognitivas. No darse cuenta de esto es caer en una especie de paranoia autogenerada que nos lleva a experimentar niveles menores, pero reales, de las limitaciones experimentadas por Nash.  También para un ser sano, los pensamientos, ideas y creencias tienen una influencia determinante sobre la realidad que vivimos las personas.

Entonces podemos hablar de dos posibilidades, desde el punto de vista de la evolución de la conciencia. La de ver o la de permanecer en la ignorancia. Podríamos decir que el que ve, desarrolla su naturaleza propia; el que no ve, pierde posibilidades evolutivas. Hay que aceptar que ante todo, tenemos el derecho y la posibilidad de experimentar la libertad y de reconocerla en nosotros, sintiendo y explorando ampliamente los objetos que nos rodean, los cuales se pueden conocer en formas variadas y relativas que dependen del observador. Esa es la acción de ver, de observar, de ser testigo, de ser espectadores. Las personas ejercemos esta libertad, mediante movimientos de nuestros puntos de vista con relación a los objetos. Esto nos permite apreciar la movilidad de nuestro ser y reconocernos como observadores creativos, autores últimos de cada posición variable que asumimos. Es el cine una gran oportunidad de observación. Una gran oportunidad de ver.

El náufrago contempla y descubreEn este sentido, propongo examinar la película Náufrago (Robert Zemeckis, 2000), igualmente protagonizada por Tom Hanks, una cinta bastante exitosa entre el público. Se desarrolla en una isla perdida en medio del océano. El protagonista, un funcionario común y corriente de una empresa de entregas por correo que viajaba en un avión de la misma, sufre un accidente, en el cual mueren todos sus compañeros, quedando abandonado a su suerte en un lugar relativamente inhóspito, sin mayores posibilidades de supervivencia. Entonces se desarrolla una serie de encrucijadas, en las cuales el personaje, que no es, en principio, ningún héroe, debe escoger alternativas, la primera de las cuales es la de sobrevivir. Para ello debe volverse experto en observar con toda paciencia, con toda atención, la creciente riqueza de elementos que la isla ofrece, para encontrar en cada uno de ellos oportunidades para vivir y para crecer como ser humano. Pero ante todo, debe volverse experto en la contemplación de sí mismo, para evitar enloquecerse con la soledad y el desespero. Poco a poco, va descubriendo una serie de verdades y posibilidades, con las cuales puede diseñar el día a día, modelando en sí mismo la historia evolutiva de la humanidad, incluyendo el descubrimiento del fuego y el uso de lo sagrado como elemento de referencia para aferrarse simbólicamente a la espiritualidad y a la trascendencia. Acá se plantea como símbolo, el uso de un balón caricaturizado, lo cual podría parecer ridículo, pero lo importante es la definición que se hace del fetiche como posibilidad creativa de contacto con aspectos que subyacen en la realidad cotidiana.

El náufrago, feticheAl ejercer la libertad creativa, en medio de las carencias aparentes, surge la vida en su aspecto existencial, y adquiere sentido especial el tiempo. Reflexionamos, al ver Náufrago, sobre la importancia de cada instante, del presente, de tal manera que no se puede permitir que el tiempo pase sin más ni más, sin propósito. Como señala el protagonista “No nos permitamos el lujo de perder la noción del tiempo”. La mezcla de la libertad creativa para definir bien a los distintos objetos, junto con el sentido del presente y de la importancia del tiempo, se constituye en una brújula, en una autorreferencia que da sentido a la vida. No estamos, los seres humanos, abandonados en islas remotas. Sin embargo, estos conceptos son también útiles para no perder el rumbo y encontrar sentido a las distintas islas de la vida práctica, en las que nos sentimos abandonados y solitarios.

El elemento unificador y que da potencia a los tres estados mentales señalados (estar despierto; estar en estado de alerta iluminada; estar en estado inercial e inconsciente), aparece en la transición entre tales estados, como un punto de unión y de origen. Si uno es capaz de observar estas transiciones, se logra una conciencia creciente sobre el funcionamiento mental, conciencia que se refleja en una actividad personal más coherente, ordenada y feliz. Hay momentos muy apropiados para observar estas transiciones: Al  empezar a dormir y al despertarse.

Matrix, la realidad eres túHay una película en la cual se juega con estos conceptos de transición entre los estados de estar dormido y estar despierto, en forma muy creativa y novedosa, utilizando combinaciones de tecnología futurista llevada a extremos, junto con juegos mentales a ultranza, los cuales incluyen atisbo de magia, viajes mentales y desdoblamientos, enseñanzas misteriosas de maestros iluminados y aprendizajes basados en la experiencia y en la educación. Me refiero a Matrix (Lana y Lilly Wachowsk, 1999), que se ha convertido en una película de culto, llena de paralelismos religiosos y filosóficos, que trajo revolucionarios cambios en los efectos visuales en el cine, como el del congelamiento de la acción, mientras la cámara sigue moviéndose alrededor de la escena. Este efecto sirve de analogía visual de lo que se podría entender como punto de unión en la transición entre estados. En este punto de unión, el observador alcanza una sensación de trance, de contemplación, que conecta dos realidades, así como acá se conectan el movimiento (dinamismo y acción) con la potencia que lo origina (congelamiento de la acción).

Matrix, elecciónMatrix es una película que se enfoca enteramente en transiciones entre estados de conciencia, aunque en ella los dos estados fundamentales son el de la “Matrix”, un mundo virtual dominado por máquinas futuristas, en el cual viven la mayoría de los seres humanos, conectados a las máquinas, en una realidad de engaños,  análoga a la caverna de Platón, en la cual las personas están dormidas, advirtiendo la realidad despierta, solo mediante eventuales vislumbres. El otro estado, el de los hombres reales y despiertos, corresponde a una esfera de la existencia, en la cual los hombres no dependen de las máquinas, sino que intentan vencerlas para liberar a la humanidad de la esclavitud. Se ha dicho que Matrix es una película muy filosófica, en la cual todo está conectado con algún problema de conocimiento, incluyendo uno fundamental que se pregunta sobre la realidad del mundo nuestro y la posibilidad que tenemos de salir de ese mundo, quizás meramente soñado, para pasar o para regresar a otro más real. Neo, el personaje central, puede hacer la transición con el artificio de tomar una pastilla roja, teniendo como alternativa la de quedarse, tomando una pastilla azul.  La vislumbre iluminadora de Neo, le llega mediante un mensaje que le induce a develar el universo Matrix y a desconectarse. “Despierta, Neo. Matrix te posee. Sigue la guía del conejo blanco. Escucha el llamado de la puerta. Toc toc, Neo”. Acá el conejo blanco es una clara referencia a Alicia en el país de las maravillas y las conexiones entre mundos reales y fantásticos.

No hay duda de que el cine es una maravilla, con su capacidad para plantear mundos diferentes, universos paralelos, conexiones entre ellos y desafíos para aspirar a la evolución personal, aportando claves para que los espectadores descubramos los textos misteriosos de nuestra propia vida. Los saltos cuánticos que se describen en sus escenas y en sus efectos especiales, son, de cierta forma, provocativos llamados al desarrollo de saltos evolutivos propios hacia estados de conciencia más avanzados.

Referencias

  1.  http://www.informador.com.mx/entretenimiento/2014/536699/6/algunas-ensenanzas-que-dejo-forrest-gump.htm
  2. http://concienciaeducativalatorred.blogspot.com.co/2011/11/analisis-cognitivo-pelicula-una-mente_24.html
  3. http://saltandotrenes.com/doce-cosas-que-puedes-aprender-de-la-pelicula-el-naufrago/
  4. http://www.elblogalternativo.com/2009/01/10/matrix-o-el-despertar-de-la-consciencia/
  5. (IRVIN, W.(ed.), The Matrix & Philosophy: Welcome to the Desert of the Real, Open Court, Nueva York, 2002.

Enrique Posada

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

2 comentarios para “La evolución personal y los textos de la vida”


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