Críticas

Cenizas sobre las ruinas de un quizás

La ceniza es el blanco más puro

Otros títulos: Ash Is Purest White.

Jiang hu er nv. Jia Zhang Ke. China, 2018.

Cartel de la película La ceniza es el blanco más puroEstamos en el año 2001, y Jia Zhang Ke inicia el relato de La ceniza es el blanco más puro con una secuencia de estética documental dentro de un colectivo público. En los asientos, los rostros cansinos de la clase obrera de China, y, sentada hacia el final, la protagonista de la historia. Una toma aérea nos sitúa en una colosal metrópoli en plena edificación: Datong, ciudad minera en la provincia china de Shanxi.

Qiao, hija de un minero, está enamorada de Bin, líder de un clan mafioso. Ingeniosa y de carácter intrépido, Qiao se mueve sin escrúpulos en este mundo masculino de barrotes de hierro y cócteles de negocio. Lejos de pasar inadvertida, ante el respeto y el cuidado de los demás pandilleros, ella le quita el cigarrillo de la boca a su novio, y se sienta a jugar una mano de mahjong en los salones de apuesta clandestina, mientras detrás se pelean por deudas irresueltas. Cuando él sufre una golpiza en la pierna, ella le ayuda a caminar con muletas. Y él le enseña a disparar. Mientras los mineros se ahogan en alcohol, abrumados por las consecuencias de un sistema económico dominante, para estos forajidos, los volcanes y las montañas ofrecen refugio y la posibilidad de una vida mejor, pero al margen de la ley. La supuesta reconfiguración de la ciudad pretende un vasto territorio aún no conquistado e infinitas posibilidades de dominio en manos de la mafia.

Fotograma de la película La ceniza es el blanco más puro

Al mismo tiempo, el mundo occidental se inmiscuye en las tradiciones chinas en forma de baile de salón y música de Village People, y Bin y su pandilla aspiran a posicionarse como líderes de la ciudad. Bajo el lema de lealtad y justicia, juran su compromiso con sus hermanos, a la vez que los choques entre las bandas mafiosas del submundo chino pintan un escenario violento de enfrentamientos sangrientos y luchas de poder. Pero esta no es una historia de la mafia china.

Bin pertenece al jianghu y, casi por añadidura, Qiao también. Tal como él lo afirma, para gente como ellos no hay cabida en el mundo. Jianghu, palabra cuyo significado literal es ríos y lagos, se refiere aquí a esta fraternidad, a la cuál él pertenece, donde la honradez y el sentimiento de pertenencia a una gran familia se superpone a cualquier otro valor o, incluso, necesidad. Bin no es solo Bin, es el hermano Bin, el hermano mayor, cuyas alas de protección ofrecen cobijo a otros hermanos menores. Una noche, cuando su novio está al borde de la muerte, bajo los puños de una turba enemiga, Qiao dispara al aire, y con eso marca su sentencia de cinco años en la cárcel. Lo hace a conciencia, decidida y determinada, pues está segura de que él haría lo mismo por ella. ¿O no?

Fotograma de la película La ceniza es el blanco más puro

Una vez libre, Qiao busca a Bin. Pero el tiempo construye represas, como la de las Tres Gargantas, que inunda pueblos enteros y borra su pasado con el agua. Bin, como China, ha cambiado. Sin dinero, sin familia y sin amigos, ella, una vez más, se vale de su viveza para moverse en este nuevo contexto.

No en vano los escenarios y paisajes adquieren otro color. El relato, fragmentado en tres tiempos, 2001, 2006 y 2017, subraya adrede las diferencias estéticas de cada momento. Al inicio, una alta saturación de colores, en especial los rojos y verdes, sugiere un tono de relato atractivo, pero riesgoso, en correspondencia con el estado de alerta constante en la vida que ambos decidieron llevar. Cuando Qiao sale de la cárcel, es el amarillo el que la domina, la calma y la paciencia que la impulsa en su proceso de adaptación. Diez años después, el gris cemento de las construcciones abandonadas y de arquitectura megalómana con sus ambiciosos proyectos tiñe la fotografía con tonos fríos y blancos. Y es ahora Bin quien la busca, pero ella, como Datong, también ha cambiado.

La ciudad misma ha sufrido transformaciones. La privatización de la empresa minera era tan solo uno de los problemas visibles de la ciudad; ahora el pago injusto y las desigualdades sociales se materializaron en colosales construcciones como un elefante blanco que no hace más que acumular polvo. De la promesa de convertir la ciudad en capital turística, la reconstrucción indiscriminada configuró un paisaje extraño donde se contrastan trenes de alta velocidad, viviendas sociales vacías y grandes extensiones de terrenos demolidos. Y en consecuencia, también, un grupo de personas sin hogar y sin cabida. Pero esta tampoco es una historia acerca de la transformación social de la población china.

Fotograma de la película La ceniza es el blanco más puro

Porque La ceniza es el blanco más puro es una historia de amor, de compasión, de espera y de tiempo. Sobre todo, de tiempo. El hilo que zurce la historia son los trenes que vienen y van en sus infinitos viajes a través del espacio y de los años. Cuando Qiao empuja a Bin, ahora en silla de ruedas, recorren un estadio a medio construir. Ya no es importante lo que pudo haber sido, porque ese futuro idílico ya no existe más. Y si no existe, no se lo puede extrañar. El jiangu, como estilo de vida, ya no se limita a la simple vida de ladrones, criminales o marginados, sino que adquiere un alcance e implicancia que trasciende los vínculos humanos. Es devoción y respeto. Porque el paso del tiempo, visible en los rostros envejecidos de Qiao y Bin, y los sentimientos que antes despertaban cariño han mutado a otra cosa. En la misma montaña donde él le enseñó a disparar, ella le ayuda a levantarse de la silla y volver a caminar.

Fotograma de la película La ceniza es el blanco más puro

La ceniza más blanca, más pura, proviene del fuego más intenso, aquel que emana de la erupción de un volcán que arrasa con todo lo que se atreve a tapar su camino. Contrario a lo que el título sugiere, esta no es una historia de calor y pasión, es sobre ruinas y cenizas, y la gradual degradación de dos personas que echaron cimientos sobre sueños de una mejor vida.

Tráiler:

Ficha técnica:

La ceniza es el blanco más puro  / Ash Is Purest White (Jiang hu er nv),  China, 2018.

Dirección: Jia Zhang Ke
Duración: 135 minutos
Guion: Jia Zhang Ke
Producción: Coproducción China-Francia-Japón; arte France Cinéma / Beijing Runjin Investment / Huanxi Media Group / MK2 Productions / Office Kitano / Shanghai Film Group / Xstream Pictures
Fotografía: Eric Gautier
Música: Giong Lim
Reparto: Tao Zhao, Liao Fan, Xu Zheng, Casper Liang, Feng Xiaogang, Diao Yinan

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