Teatro 

Bits, de Tricicle

Bits, la última obra de TricicleEl pasado 24 de mayo, el escenario del Teatro Principal de Alicante fue testigo del estreno nacional del último espectáculo de la compañía catalana Tricicle, titulado Bits, que se ha prolongado hasta el 14 de junio, con un total de veintidós funciones y más de quince mil espectadores. No es la primera vez que el famoso grupo de teatro gestual elige este escenario para la presentación de una nueva obra –allí estrenaron, en 1986, Slastic, y, en 2002, Sit–, pero todo parece indicar que este será su último estreno, lo que no quiere decir, ni mucho menos, que los tres componentes de Tricicle vayan a retirarse, sino que no van a producir ya nuevos espectáculos.

En esta ocasión, Joan Gràcia, Paco Mir y Carles Sans han optado por ofrecer un retrato en clave de humor de la sociedad de la información, con auto-homenajes a otros montajes anteriores suyos y con novedades importantes que tienen Internet, las redes sociales y el mundo digital como telón de fondo. El resultado es una sucesión de momentos hilarantes articulados en torno a un número de sketches en los que se ven implicados los más variopintos personajes, y todo ello resuelto en apenas ochenta minutos durante los cuales el espectador consigue olvidarse de todo, incluidos esos juguetes electrónicos que aparecen tal fielmente retratados –y parodiados– en Bits.

Joan Gràcia, Paco Mir y Carles Sans en acciónDesde 1979 hasta ahora, Tricicle ha desarrollado una sólida trayectoria que tiene sus hitos fundamentales en montajes como Manicòmic (1982), premiado en Sitges, Exit (1984) y Slastic (1986). A partir de ahí, sus estrenos se han contado por éxitos y sus actuaciones han logrado colgar el cartel de completo. Posteriormente, estrenaron Terrífic y Entretrés, a los que siguieron el montaje antológico Tricicle 20 y dos nuevos espectáculos, Sit y Garrick. Además de con el teatro gestual, los miembros de Tricicle han flirteado con el mundo de la televisión, del cine y de un teatro más convencional, desde obras tan descacharrantes como La venganza de Don Mendo hasta musicales como Spamalot.

Las pantallas que actúan como decorado en Bits permiten hilar todo el espectáculo, que se mueve a golpe de ratón, entre redes sociales, navegadores, buscadores y demás. Uno de los referentes fundamentales de Tricicle ha sido siempre el mundo del cine, del que ha tomado recursos, mecanismos y códigos. Como se afirma en la publicidad de Bits, se trata de un “espectáculo digital en código de gags trinario”, y si el bit se puede entender como la unidad mínima de información, el gag es la unidad mínima de humor.

Un momento de BItsEl primer número consiste, en realidad, en una presentación de Bits, las unidades de información que nos permitirán movernos por un mundo cibernético, y que los propios componentes de Tricicle encarnan vestidos con unos trajes luminosos espectaculares, que son los que aparecen en el cartel de la obra. A continuación, Carles Sans se pone en la piel de un entrenador de fútbol que está viendo cómo juega su equipo, y ofrece un auténtico recital de muecas y reacciones, algunas de ellas incluso a cámara lenta. El mundo del deporte deja paso a un geriátrico, en el que tres ancianos emprenden una carrera con los andadores.

La escena del supermercado (Joan Gràcia, Paco Mir y Carles Sans)Sin duda, uno de los mejores momentos de Bits es el del casting, una vertiginosa sucesión de personajes con las más extravagantes habilidades, desde magos patéticos hasta imitadores terribles, por no hablar del número de los globos o de los mecheros. Genial resulta también el sketch en clave documental sobre los distintos tipos de especímenes que se pueden encontrar en las discotecas. El espectáculo continúa con diversos números que recogen la realidad actual, como las manifestaciones, pero también con otros que pueden ser considerados clásicos: la avería en la carretera, el pique entre dos pescadores en la playa, los problemas con el detector de metales en el aeropuerto, unas señoras extranjeras en el supermercado, unos turistas en Escocia, un cliente pesado en un restaurante… y, por supuesto, Joan Gràcia haciendo de perro, antológico, sobre todo cuando baja al patio de butacas y le pide al público que le ayude a despiojarse.

Bits se cierra con un homenaje a Les Luthiers, con quienes los componentes de Tricicle trataron de crear un espectáculo conjunto, aunque, al final, no pudo ser. Una última curiosidad: aunque no hablen demasiado, es el espectáculo de Tricicle en el que más se habla. A partir de septiembre, Bits empieza su gira por España, y seguro que aguanta unos años en cartel. Lo tienen a su alcance a un solo clic de ratón.

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