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Homecoming (temporada 2)

Aunque la segunda temporada de Homecoming prescinde de dos de las grandes bazas de la primera (de su protagonista, Julia Roberts, y de uno de sus creadores, Sam Esmail), consigue interesar al espectador gracias al desarrollo de una de las líneas narrativas (más bien tangencial) de la primera entrega, la que tenía que ver con la misteriosa empresa que gestionaba el programa Homecoming y una de sus empleadas: Geist era la empresa y Audrey Temple (Hong Chau), la empleada.

En el primer episodio, “Gente”, una mujer aparece en una barca en mitad de un lago. Podría ser el comienzo de un videojuego o de una película de Hitchcock, ya que dicha mujer, interpretada por Janelle Monáe, no recuerda nada, ni quién es, ni cómo ha llegado hasta allí… Ese es el sugerente arranque de esta segunda temporada. Tampoco el espectador sabe quién es, pues el personaje de Monáe es una de las grandes incorporaciones de la temporada, si bien no tiene tanto protagonismo como el que tuvo en la anterior Heidi Bergman (Julia Roberts).

Si hay algo que caracterizó visualmente la primera temporada de Homecoming fue el doble formato de la imagen (horizontal para la narración del pasado y vertical para la del presente), pero ya no tiene sentido, ya que, aunque la historia no se presenta ordenada cronológicamente (comienza en mitad del asunto), no hay realmente dos tiempos narrativos, más bien al contrario, ya que todo se concentra en unos pocos días. Sí se mantiene, en cambio, la duración de los episodios, que rondan los 30 minutos, así como dejar que los créditos finales pasen mientras continúa en la pantalla el movimiento de la última escena, aunque los protagonistas ya no estén en ella.

En esta segunda temporada, Micah Bloomberg y Eli Horowitz, dos de los creadores de la serie y creadores del podcast en el que se basa la misma, se mantienen en los créditos del guion (y suman a Zachary Wigon, Sarah Carbiener, Erica Rosbe, Casallina Kisakye, Evan Wright y Patrick Macmanus), mientras que la dirección de los siete episodios de la temporada (el ya mencionado “Gente”, “La giganta”, “Anteriormente”, “Jabón”, “Metros”, “Aguja” y “Otra vez”) corre a cargo de Kyle Patrick Alvarez, conocido por su estrecha vinculación con la serie Por trece razones (13 Reasons Why, 2017-2020).

Un recurso visual que llama mucho la atención en esta segunda temporada es la utilización de la pantalla partida, habitualmente cuando se produce alguna conversación o encuentro entre las protagonistas, interpretadas por Chau y Monáe. Además de Monáe, se incorporan al reparto Chris Cooper, en el papel de Leonard Geist (sin duda, uno de los aciertos de la temporada) y Joan Cusack, en el papel de Francine Bunda, una militar de alta graduación del Departamento de Defensa interesada en el programa Homecoming. También se recuperan de la anterior entrega los personajes de Colin Belfast (Bobby Cannavale) y Walter Cruz (Stephan James).

Se podría ver perfectamente esta segunda temporada sin haber visto la primera; de hecho, en esta ocasión, parece que estamos ante un largometraje debidamente dosificado en episodios, pues todo lo que ocurre sucede en muy pocos días. Lo mejor, sin duda, es esa sensación de juego y enigma que produce en el espectador, ya que, en muchas ocasiones, aunque el espectador tenga algo más de información, va descubriendo los acontecimientos conforme los va descubriendo el personaje de Monáe, cuyo nombre no revelo porque precisamente forma parte de ese juego.

Esta segunda temporada de Homecoming arranca como una película de Alfred Hitchcock, pero su desarrollo se parece mucho al de una aventura gráfica, en la que los elementos que el personaje se va encontrando por el camino tendrán una utilidad en algún momento de la historia. No digo más.

Tráiler:

Una respuesta a «Homecoming (temporada 2)»

  1. Les hago una recomendación. En Netflix están subiendo algunas series coreanas, mal llamadas doramas, que son espectaculares. Los coreanos son tendencia en las redes, millones de personas siguen estas series, ya sea por netflix o plataformas alternativas. No todo es bueno, como en EEUU, pero original, original es el pecado más grande que tienen. Les recomiendo dos, Itaewon Class, donde trabaja un actor que hizo un cameo en Parásitos. Park Seo Joon, gran actor. Es corta, y no tienen segundas temporadas. La otra es Está bien no estar bien. Pero como esas hay varias. Desde histórica como Entre Dinastías, a románticas como Crash landing on you con millones de televidentes en Asia. No desprecio Hollywood, ni occidente, pero creo que por prejuicios a veces, se desconocen grandes productos. Con escenas cinematográficas, fotografía, dirección y música extraordinaria. Itaewon tiene en su banda sonora, dos temas que han sido fabulosos, uno, primero en noventa países Swett Night de Kim Taehyung, uno de los BTS que tienen sesenta millones de entradas cada vez que publican algo. Saludos, me encanta la revista.

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