Críticas

Cuando el milagro se vuelve costumbre

Harriet. En busca de la libertad

Harriet. Kasi Lemmons. EUA, 2019.

Critica Harriet La historia transcurre a mediados del siglo XIX y es antecedente inmediato de la Guerra de Secesión que puso en combate al norte industrial frente al sur agricultor. Estos  aspectos son solo tratados tangencialmente en el cierre del film; así se completa la historia de Harriet Tubman: personaje icónico de la historia de los Estados Unidos.

Araminta Ross es esclava de  una granja del sur y pretende ser liberada al casarse con un negro libre. Su patrón destruye un documento que avala el testamento de su bisabuelo, donde consta que su madre debía haber sido liberada a los 45 años, momento en el cual Araminta (Minty) aun no había nacido. El Sr. Brodess muere y su hijo queda a cargo de las tierras; pretende vender a Minty, quien logra escapar. A partir de aquí se dedicará a rescatar esclavos, tanto de esta granja como de otras dentro de la misma localidad, y los terratenientes de la zona intentarán atraparla.

Dios es la clave que justifica lo increíble; protege a la protagonista y nos indica que para transformarse en héroe solo basta con tener fe; la suficiente para una adecuada dosis de coraje que mitigue el miedo. Sobre esas bases es que opera Harriet: nos entrega una peripecia llena de previsibilidad y carente de tensión, ingrediente tan necesario a la hora de construir un drama.

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Cynthia Erivo cumple una labor espléndida, desarrolla a la perfección su papel, a pesar de las limitaciones interpuestas por el guion. La historia subexplota las posibilidades dramáticas del acontecimiento histórico en el que pretende basarse; los escapes se multiplican rutinariamente, y nada emocionante ocurre durante el proceso.

El peso de lo espiritual, traducido en términos de creencia religiosa, opera como motor y explicación de los sucesos de rescate. No hay contextualización histórica y política que aporte condiciones de facilitación a los eventos sorprendentes, que curiosamente dejan de serlo por una suerte de acostumbramiento al que es sometido el espectador. La solución al problema de la esclavitud queda plasmada en la necesidad de los esfuerzos voluntaristas de algunos héroes, que se implican y despuntan gracias a un especial brillo divino, que los llevará a transformarse en líderes conductores de grupos humanos. Esta parecería ser la lógica promotora de cambios sociales; la política está ausente como explicación.

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La libertad es expuesta en planos generales que encuadran amplios espacios naturales en contraposición a la ciudad. Filadelfia, como representante del norte urbanizado y libre, acoge a los negros, que rápidamente comienzan a formar parte de la civilización como sujetos activos, no ya como objetos de propiedad de otros. Allí radican las puestas en escena con multitudes en permanente movimiento. Se pretende mostrar otra dimensión de la libertad: la individualización del negro que participa de su propio destino y de los problemas sociales cotidianos como sujeto activo. Eso es la aglomeración, el movimiento interracial en la ciudad se contrapone al campo como zona que representa la libertad en tanto naturaleza, que, en realidad, es zona de transición, hay que recorrerla de manera furtiva para acceder al otro estado: el ser libre. La naturaleza es la libertad como posibilidad, está allí, la cámara la exhibe permanentemente como el elemento clave siempre presente y al alcance: tramos de territorio vacío esperan ser transitados. Los planos son generales (sobre todo al comienzo del film), y una importante profundidad de campo nos da la idea de distancia, de un recorrido necesario en esa transición del estado natural al civilizado. Es barrera a traspasar camino a la independencia. La naturaleza es paradoja: participa del vínculo con la libertad y a la vez es  hábitat que somete al negro a la incivilización asociada a la esclavitud. Es espacio de libre desplazamiento animal, y como tal es tratado el esclavo: ser de categoría inferior pasible de ser dominado por lo humano. Para ascender en la escala se deberá transitar ese hábitat, superarlo, y llegar a la ciudad;  aquí es donde se producirá  la gran transformación.

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El agua oficia de obstáculo y recurso a la vez, con un profundo valor simbólico se extiende desde la mística experiencia particular hasta los rumores que acaparan la atención de los propietarios de la tierra: no en vano apodan Moisés al recolector de almas negras.

Harriet salta del puente y cae al río para librarse de sus captores. La vemos en plano aplomo caer dentro de la corriente y desaparecer. La toma es contundente en el presagio, aunque este no se cumpla. Es la primera experiencia con el agua y la salvación, luego vendrán otras hasta que, definitivamente, el líquido elemento se convierte en un recurso de transformación; es el típico símbolo de renacimiento, el pasaje a la vida del hombre libre. Harriet, como Moisés, proviene del agua y su destino será liberar esclavos.

La Sra. Tubman va a consolidar su capacidad de supremacía y liderazgo, sustentados en la rectitud que no aboga por venganza. Una sucesión de planos y contraplanos en picado y contrapicado, en diálogo con quien fuera su patrón, nos indican la elevación moral de sus propósitos. Luego, a partir de múltiples movimientos de cámara, la observaremos al mando de grandes grupos, ya no solo de negros. Primeros planos de Harriet de frente, alternados con paneos de cámara que van abarcando en sucesión, travellings hacia atrás, partiendo de una primera fila de hombres hasta mostrar parte de un numeroso grupo y distantes planos generales van extendiendo la visibilidad del espectador, en una suerte de toma de conciencia gradual de la capacidad de convocatoria de esta mujer negra.

Un drama aguado por la certidumbre de “heroicos” y rutinarios viajes. La ausencia de clímax recubre cada suceso clandestino, despojándolo de fuertes emociones. Una y otra vez la presencia de dios socava la posibilidad de expectativa alguna; lo sabemos de antemano: Harriet siempre triunfa.

Trailer

Ficha técnica:

Harriet. En busca de la libertad (Harriet),  EUA, 2019.

Dirección: Kasi Lemmons
Duración: 125 minutos
Guion: Gregory Allen Howard, Kasi Lemmons
Producción: Martin Chase Production/Stay Gold Features/New Balloon/Perfect World Pictures. Distribuida por Focus Feature
Fotografía: John Toll
Música: Terence Blanchard
Reparto: Cynthia Erivo, Joe Alwyn, Janelle Monáe, Leslie Ordom Jr., Deborah Ayorinde, Vondie Curtis-Hall, Tim Guinee, Clarke Peters, Vanesa Bell Calloway, Tony Kittles, Joseph Anderson, Omar Dorsey, Zackary Momoh, Jennifer Nettles, Antonio J Bell, Willie Raysor, Henry Hunter Hall, Nick Basta, Alexis Louder, Daphne Reid, Jenna Marie Hess

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