Críticas

El pueblo unido jamás será vencido

Gimme the power

Olallo Rubio. México, 2012.

Cartel de la pelicula de Olallo RubioEn los últimos años, México ha comenzado a explorar con más ahínco el género documental. Así, muchos realizadores han logrado éxitos con la producción de investigaciones audiovisuales, que han llegado mucho más allá, tanto en premios como en distribución. Esto, tal vez, como resultado de una sed por la verdad que inunda a los creadores y a los consumidores de cinematografía.

Dentro de este auge documental, también han surgido películas sobre rock y sus agrupaciones, entre las que destacan Seguir siendo (Ernesto Contreras, José Manuel Craviotto, 2010), de Café Tacuba, o Naco es chido (mockumental de Sergio Arau, 2009), sobre Botellita de Jerez. A esta lista, que seguramente crecerá en los próximos años, se suma el tercer largometraje del antes locutor de radio: Olallo Rubio.

Rubio ya había realizado un documental muy exitoso titulado ¿Y tú cuánto cuestas? (2007) sobre el consumismo y la relación entre la cultura mexicana y la estadounidense. Posteriormente, hizo una casi desconocida –y muy criticada- película de ficción llamada This is not a movie (2011). Ahora, en un momento crítico de elecciones en México, ha llegado a salas Gimme the power, que presenta a la agrupación mexicana Molotov y su influencia en el país, no sólo en el ámbito musical, sino también en el aspecto político y social.

Muy en el estilo de su primera película y siguiendo el corte documental de Michael Moore, el realizador mexicano muestra el surgimiento de la banda, presenta a sus integrantes y refiere su éxito, música, experiencias y conformación, intercalando imágenes de sus conciertos, presentaciones, vida cotidiana y entrevistas actuales. Asimismo, presenta conversaciones, no sólo con el grupo, sino también con expertos y representantes del mundo de la música y de la opinión pública.

Olallo Rubio director de Gimme the powerEl éxito de Molotov ha sido evidente desde el principio, por su intransigencia y audacia, no sólo en su música que mezcla el rock con el rap, sino –sobre todo- por sus letras, que apelan a la conciencia social de la realidad mexicana, en donde a través de sus canciones exigen y promueven el pensamiento crítico de la juventud, que estaba (y continúa estando) hambrienta de respuestas ante la situación que se vive, día a día, en el país.

Para llegar a esto, Rubio ha hecho un preámbulo significativo de la historia del rock, abarcando desde su nacimiento como movimiento musical en el mundo, hasta su llegada a México, convirtiéndose en una influencia social. Sin embargo, en el desarrollo de la película, se ha detenido ampliamente en la política nacional, detallando sexenios, hablando sobre las malas decisiones de los dirigentes del país, la represión, la violencia y las razones sociales por las que México tiene el gobierno que –dicen- “merece”.

Así, prácticamente la mitad del documental habla sobre la política mexicana, y no directamente sobre la historia del grupo. Escritores, periodistas, sociólogos, representantes musicales y otras personalidades van describiendo a México a través de ciertos episodios que han permeado la realidad que se vive en este 2012, cuando las nuevas elecciones están “a la vuelta de la esquina”.

Molotov en el documental de Olallo RubioAunque al final, el grupo parezca una excusa, se entiente la decisión y la necesidad de ahondar en lo social para comprender la existencia de Molotov; el grupo surge en un momento de crisis nacional, cuando no sólo hubo una debacle económica, sino que la clase media temía por su existencia y la juventud no encontraba modelos que los identificaran. En esta realidad, cuatro jóvenes decidieron reunirse a hacer música para expresarse. Sin embargo, lo que eligieron fueron groserías y temas –hasta el momento- tabúes para desconcertar al más abierto de los ciudadanos de México.

El documental goza de una agilidad que se agradece para tocar estos temas delicados, y se convierte en un trabajo tan personal del realizador, que incluso él ha sido el narrador del mismo (además de ser director, guionista y productor de su material). También, se han integrado imágenes de stock no sólo de los archivos periodísticos y televisivos, sino también fílmicos y del registro del grupo.

Escasas dos semanas antes del día de las elecciones, la cinta de Rubio ya está en las principales ciudades del país, compartiendo cartelera con Colosio: el asesinato (Carlos Bolado, 2012), que narra la muerte del candidato a la presidencia en 1994, y que le recuerda al público qué es lo que no debe olvidar. Además, de esta película, recién hace un mes estaba en salas Cristiada (Dean Wright, 2012), que también hace referencia a un pasado y oscuro episodio nacional.

Tal pareciera que la industria mexicana ha decidido hacer un llamado de atención al público, pero este proceder parece un poco dudoso, ya que todo desacredita el pasado, y ha aparecido en momentos muy complicados en cuestión social. No obstante, una vez más puede comprobarse el poder tan grande que tiene el cine sobre la opinión pública. Una película puede impactar más que muchos discursos, puede dañar más que miles de comentarios y puede refrescar la memoria más oxidada, a través de su magnetismo visual.

Molotov en Gimme the powerSi a todo esto, se le agrega el poder y la influencia de la música –perenne- creada hace más de una década por este grupo, Gimme the power se convertirá en un documento que registra a uno de los exponentes musicales más importantes del país, y lo hace en el momento histórico más adecuado, en el que seguro pasará a la historia como una película arriesgada, en la que con el power mexicano grita al unísono que “el pueblo unido jamás será vencido”.

Ficha técnica:

Gimme the power ,  México, 2012.

Dirección: Olallo Rubio
Guion: Olallo Rubio
Producción: Olallo Rubio, Jose Nacif
Fotografía: Jose Casillas
Música: Juan Fontana, Abraham Neme
Reparto: Molotov

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