Críticas

Aferrados a la nada

Flores de otro mundo

Icíar Bollaín. España, 1999.

 Todo comienza con alegría : un autobús lleno de mujeres que van a participar de la “Fiesta de los solteros” en un pueblo de España, en donde faltan mujeres.

Flores de otro mundo es un filme que podemos considerar menor, es decir, sin pretensiones formales ni profundas reflexiones políticas sobre el por qué de tal desierto femenino en el mundo rural. Icíar Bollaín centra la atención en las mujeres, su fuerza, su lucha por vivir y afirmarse, su dificultad para vivir sin hombres. Su película es feminista, seguramente, pero no juzga sino que muestra. Con atención, agudeza, sensibilidad y humor aborda el tema universal de las relaciones entre las mujeres y los hombres, pero en un contexto singular: la soledad de los hombres, particularmente en las zonas rurales. No se ocupa en indagar las causas profundas de ese problema, ni tampoco pone énfasis en el hecho de que sean mujeres latinoamericanas las que llegan. Salvo uno de los personajes, una mujer que vive en Bilbao (y que finalmente no se quedará en el pueblo a pesar del amor compartido con uno de los protagonistas), las demás llegan de Cuba o de la República Dominicana, es decir de países pobres y sin trabajo.

El encanto del filme reside, precisamente, en su tono de comedia melancólica, en su aguda observación de los personajes, en su manera de indicar con levedad los problemas, a través de pequeños acontecimientos cotidianos. Llevar a pastar las vacas (es la mujer quien lo hace), comidas en casa de una pareja que vive en lo de la madre de él (Luis Tosar), ya que los hijos solteros viven con sus madres, y estas admiten con dificultad los cambios, es decir que sus hijos crezcan; incompatibilidad de edades y culturas, y violencia machista (la cubana y el que pretende vivir con ella, a pesar de tener varios años más y aspiraciones de pareja que ella no comparte).

Desde el punto de vista formal, la película avanza según un guion lineal, sin gran despliegue de movimientos de cámara, sin efectos particulares. La estética es naturalista, la realidad es lo que es, sin transposición de ningún tipo y la puesta en escena solo pretende contar la historia con simplicidad. Le falta alcanzar un clima más áspero, que probablemente una puesta más estudiada hubiera logrado, pero seguramente no era el propósito de la cineasta el de hacer búsquedas formales. Así como se desarrolla, no hay realmente un clima dramático, ni siquiera en las escenas más duras, como la de los golpes a la cubana o el intento de separación de la pareja protagónica. Las consecuencias no son graves, se resuelven lo mejor posible, porque la realizadora elige la empatía con los personajes.

Desde ese punto de vista de la actuación, Icíar Bollaín es una excelente directora de actores y las actrices, de varias generaciones, son todas excelentes. A menudo nos reímos y hay alguna idea que vas más allá de la mera transcripción de la realidad , como los planos con cuatro ancianos sentados en una pared baja , típicos de los pueblos, pero que cobran aquí un estatuto de coro, comentando el ir y venir de las mujeres, reminiscencia dramatúrgica del coro de las tragedias griegas que relatan los avatares de la historia. De amor se habla poco, las mujeres (madre, nuera, cualquiera que sea su edad), dicen de los hombres : «Me trata bien». Y los hombres no hablan…

Al final, nos quedamos con un sentimiento de melancolía , también porque el tema sigue vigente en muchos países de Europa, excepto que ahora las mujeres vienen de Rusia y de los países del Este y que se las encuentra y elige por Internet.

La película se cierra con la llegada, al año siguiente, de un nuevo autobús lleno de mujeres para la nueva “Fiesta de los solteros”. Un enjambre de niños lo persigue, manera de decir que la vida continúa, que se formarán parejas y nacerán niños. La mayoría de los que vemos vienen de países diferentes y el plano que los detalla antes de la llegada del autobús no es anodino. Llegaron con sus madres y fueron admitidos en esa sociedad de pueblo pequeño sin discriminaciones debidas al origen o al color de la piel.

Une película menor, pero con encanto y una cierta emoción, que por su sencillez misma puede llegar a públicos diferentes y hacer reflexionar sobre problemas humanos no tan sencillos.

Trailer

Ficha técnica:

Flores de otro mundo ,  España, 1999.

Dirección: Icíar Bollaín
Duración: 105 minutos
Guion: Julio Llamazares, Icíar Bollaín
Producción: Alta films
Fotografía: Teo Delgado
Música: Pascual Gaigne
Reparto: José Sancho, Luis Tosar, Lissete Mejía, Chete Lera, Marilyn Torres, Elena Irureta, Amparo Valle,Rubén Ochandiano,Félix Cubero

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