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Festival de Cine Alemán – Madrid 2012

Logo del Festival de Cine Alemán de MadridDurante la primera semana de junio se celebró la 14º edición del Festival de Cine Alemán que, como cada año desde que nació, tiene lugar en los madrileños cines Palafox. Cita obligada para cinéfilos interesados en descubrir las producciones más importantes que durante el año han destacado dentro de la cinematografía germana. Además de las siete películas seleccionadas, no estrenadas en España, también han ofrecido una retrospectiva dedicada a uno de los pilares del cine germano actual, Andreas Dresen (que aprovechó la ocasión para presentar su última película Stopped on Track y enriqueció el festival con su presencia), la tv movie policiaca Padre madre asesino (Niki Stein), el documental Khodorkovsky (Cyril Tuschi) y un ciclo de cuatro cortometrajes. El director Christian Schwochow también asistió a la cita para presentar La invisible, una de las cintas más esperadas, la cual sirvió para inaugurar el evento y poner cara al cartel promocional.

Durante los coloquios posvisionado con los directores Andreas Dresen y Christian Schwochow y la directora de German Films, planeó la preocupación por la situación de ahogo que sufre la cinematografía española como factor vulnerable ante la falta de recursos económicos y, por ende, la ineludible comparación entre las producciones alemanas y españolas dejaron en el aire la ya antigua pregunta y debate abierto que existe en nuestro país sobre qué guiones se apoyan desde las instituciones públicas en contraposición con la falta de apoyo por parte del espectador patrio.

Si bien a simple vista pudiera parecer que las realizaciones teutonas se sitúan en las antípodas de las españolas, existe un punto en el que convergen a través del tratamiento de ciertos temas recurrentes en un gran número de películas. El pasado más o menos reciente que marcó la historia de ambos países, que supuso un punto y aparte en su política, sociedad y cultura, siguen muy presentes en la conciencia colectiva de la sociedad actual y, por tanto, en su cine. A este respecto, dentro de la muestra se han podido ver tres films que abordan de modo amplio dichos argumentos. Niños prodigio (Marcus O.Rosenmüller) está dedicada al más de millón y medio de niños que fueron asesinados durante el Holocausto. Viento del Oeste (Robert Thalheim) se traslada a ese último verano que vivió el muro previo a su derribo, con la historia de dos hermanas inseparables que viajan hasta un campamento en Hungría para practicar remo. La guerrera (David Wnendt) se adentra en el peligro potencial de los nuevos movimientos neonazis presentes en Europa, en la actualidad.

Sin embargo, no es baladí apreciar cómo en el resto de películas existen pequeñas trazas de estas problemáticas, que aunque quedan como meras anécdotas dentro de sus historias, dejan patente que todavía permanece latente la preocupación por no caer en los mismos errores del pasado.

El tono general de las temáticas presentadas se sitúan más cerca de la lágrima que de la carcajada, con  abordajes como la muerte y el destino (Stopped on Track, Andreas Dressen), la culpa (Merced, Matthias Glasner), la enfermedad mental ante la sociedad (La suma de todas mis partes, Hans Weingartner) o el enfrentamiento a las frustraciones personales (La invisible, Christian Schwochow). Aunque también queda algún hueco para la ingenuidad (Los cinco, Mike Marzuk) y alguna sonrisa gracias a un peculiar dúo protagonista (Tres cuartos de luna, Christian Zübert), sobre la que recayó el premio del público, único galardón que se otorga en esta muestra que no es competitiva.

Tras la clausura del festival nos queda la sensación de haber asistido a un evento que goza de muy buena salud, que a lo largo de estos catorce años ha crecido y se ha reafirmado, llegando este año a la cifra de cinco mil asistentes

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