Críticas

Un intenso combate de principio a fin

El vuelo del halcón

The Rising Hawk . Akhtem Seitablaev, John Wynn. Ucrania, 2020.

El vuelo del halcón aficheUna aventura, de principio a fin, ideal para quienes gustan del género épico y las historias de héroes valerosos que combaten en espacios naturales, con puestas en escena que deleitan estéticamente. La fotografía de Yurly Korol hace lo suyo, sabe explotar la circunstancia para aportar algo a destacar: algunos breves y hermosos planos aéreos que embellecen la producción sin agregar nada al contenido; un filme vacío de ideas nuevas, mero divertimento digno de quien busca experiencias pasatistas donde identificarse con héroes y heroínas.

Más allá del espectáculo de las batallas, la película no ofrece nada. Un filme previsible, típico del género; con los malos por un lado, los buenos por el otro, y los, ni tan malos ni tan buenos, en el medio, tercera categoría que incluye a quienes, luego de aprovechar la oportunidad que brinda el guion, logran resarcirse a último momento.

Una inmensa pobreza en la construcción de personajes: estereotipos acordes a lo esperado para el género.

Ambientada en la Edad Media, la película refiere al ejército mongol y su invasión a un poblado, en venganza por la muerte del hijo del Khan. En medio de esta circunstancia prevalece la moral maniqueísta de siempre: los mongoles, responsables de acciones  criminales, se enfrentan a los campesinos que defienden sus tierras ante la injusticia. El héroe se vuelve imbatible y combatirá frente al Khan para salvar a su pueblo.

El vuelo del halcón crítica

Tampoco falta la historia de amor que involucra al muchacho valiente con la hija del señor feudal. Nada nuevo bajo el sol.

La historia de por sí es muy pobre y elemental, no interesa demasiado detenerse en conflictos, más allá de los bélicos; pura dinámica, donde prevalece la acción en combate, bajo interesantes puestas en escena en un ambiente natural.

Se vuelve trabajoso extraer algo útil bajo esquematismos tan trillados. Los travellings se especializan en mostrar cadáveres ensangrentados, no deben quedar dudas acerca del sadismo de los representantes del mal. Las tomas breves en los combates, salvando las distancias, nos recuerdan a la batalla sobre el hielo de Alexander Nevsky.

La cámara lenta intenta remarcar la espectacularidad de la técnica en el combate, enteramente agradecidos los aficionados al género. Y es que este es el valor de la película, fundamentalmente, los duelos entre los personajes centrales, su vida es la que más se extiende, a pesar de los riesgos extremos a los que se exponen.

De lo poquito que nos deja, ideológicamente, podemos extraer una pequeña batalla moral que articula un conflicto que, inicialmente parece ser el central, aunque una muerte posterior hará que sea sustituido por otro.

The Rising Hawk fotograma

Se enfrentan Hard y Tugar, la humildad y la vanidad, el campesino que una vez fue guerrero y el señor feudal que continua siéndolo. Ambos compartieron batallas en el pasado, pero en el presente optan por caminos diferentes, uno respetó sus raíces y el otro desarrolló un orgullo a prueba de interferencias, aunque, al final, el filme intenta reivindicarlo parcialmente.

Serán lugares de oposición permanente, que dinamizarán la historia; oficiarán como motor de una conflictiva que, al ir cobrando otras derivaciones, ira expandiéndose y complejizándose, dentro de la pobre cabida que podríamos darle al término en este contexto.

El filme nos deja la sensación de una valoración del sacrifico hacia el prójimo y los intereses colectivos. Es la raíz de la confrontación: quienes ansían poder para sí y sumisión para el otro, y quienes operan en función del bienestar general, el bando de los buenos, que prioriza la organización colectiva y su defensa para el bien de la comunidad.

The Rising Hawk

Circulan dos tipos de dignidad: la del que se siente superior a los demás y la del que está en comunión con los otros. Son dos modelos, fuertemente asociados al mal y al bien, que se encuentran en pugna, demarcan un operar o no sobre la base de principios. La noción de principio como destilada de un tipo de dignidad que responde a la moral del campesino: tienen palabra y la respetan. La dignidad asentada en la vanidad y el orgullo, además de asociarse a la maldad, no se identifica con un principismo estricto: la palabra puede quebrantarse en función del interés personal, que solo tiene como objeto el engrandecimiento del personaje. Es el arquetipo del sí mismo en acción, la identificación con dios, en términos de la psicología analítica de Carl Gustav Jung.

Son estereotipos típicos de una épica de ribetes esquemáticos que solo busca entretener sin ahondar demasiado en características psicológicas. La intención es solo presentarlas básicamente para ofrecer una versión dicotómica que delimite con claridad el bien del mal, en una confrontación idealizada que nos haga participar de la gloria del personaje central. Es necesario que estas valoraciones sean presentadas de manera clara y contundente; así sabremos a cabalidad como son las cosas, para que el camino a la identificación se encuentre despejado de malos entendidos. Una historia más compleja generaría dudas en el espectador adicto al género; no olvidemos que viene a buscar algo bien específico que no debe confundirse con complejidades que impidan discernir lo correcto de lo incorrecto. Si esto ocurriese, se correría el riesgo de no obtener lo deseado.

Las mujeres juegan un papel importante, aunque promueven un avance de corto alcance: la muerte que justifica venganza, y una valentía que, cuando se vuelve necesaria, es capaz de aflorar inesperadamente a partir de la fragilidad.

Resumiendo, nos encontramos ante un filme que no descubre nada interesante, solo es recomendable para los amantes del entretenimiento fácil en formato rutina, la reiteración de un molde simplificado que apuesta al combate frenético de principio a fin.

Ficha técnica:

El vuelo del halcón (The Rising Hawk ),  Ucrania, 2020.

Dirección: Akhtem Seitablaev, John Wynn
Duración: 135 min. minutos
Guion: Rich Ronat, Yaroslav Voytseshek
Producción: Coproducción Ucrania-Estados Unidos; Cinemaday, Kinorob
Fotografía: Yuriy Korol
Música: Josh Atchley
Reparto: Tommy Flanagan, Alison Doody, Robert Patrick, Poppy Drayton, Alex MacNicoll, Rocky Myers, Oliver Trevena, Alina Kovalenko, Eugeny Lebedyn, Viktor Zhdanov, Andrey Isaenko, Oleh Voloschenko, Erzhan Nurymbet, Tserenbold Tsegmid, Ayan Utepbergenov, Maryna Koshkina, Alina Dovbush, Yevgen Lebedyn, Viktoria Kleshenko-Pylypchuk, Mykhaylo Korzhenivsky, Daniyar Akhmetov, Oleg Stefanov, Yuriy Yerko, Stanislav Lozovsky, Nurken Tumatayev, Daulet Abdygaporov, Marat Abdulayev, Andriy Storozh, Mykhaylo Chernyakov

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