Críticas

En busca de las fuentes originales

El viaje del acordeón

Rey Sagbini y Andrew Tucker. Colombia, 2014.

Cartel de la película El viaje del acordeónNos sorprendemos al observar los créditos, que esta película colombiana tiene orígenes universitarios. Según lo descrito en la página web de la Universidad del Magdalena, de Santa Marta, en Colombia, la institución origen del proyecto, desarrollar la película-documental colombiana El viaje del acordeón tomó algo más de cuatro años, lo cual indica que se trata de un trabajo laborioso y serio, un caso raro en el cual una universidad colombiana se atreve con el cine. Fueron tres años de investigación y un año y medio de montaje y posproducción los que dedicaron los profesores universitarios Rey Sagbini y Andrew Tucker para culminar esta cinta, muy bien acogida en el Festival Internacional de Cine de Cartagena 2013 y en Alemania, donde fue estrenada en 2014. ¿Y qué tiene que ver Alemania con una investigación documental de unos profesores de una universidad de la costa Caribe de Colombia? Mucho, cuando el objeto central de este trabajo es el acordeón, ese instrumento tan europeo y tan alemán que por circunstancias no del todo investigadas o conocidas, es la base fundamental de la música vallenata, género folclórico colombiano de inmensa popularidad, símbolo mismo del país.

Escena de El viaje del acordeónLa historia del vallenato tiene bastante de legendario, en buena parte porque cada canción se constituye en una narración llena de creatividad, a veces picante y humorística; con frecuencia melancólica, amorosa y sentimental. Sus temas entran en el imaginario popular como especies de epopeyas sentidas, armoniosamente sintetizadas por los cantores del vallenato, auténticos juglares, cuyas vidas se constituyen muchas veces en novelas que todo el mundo sigue y conoce, al calor de la farándula nacional. Cada año se celebra en la ciudad de Valledupar, el Festival de la Leyenda Vallenata y en él se selecciona al intérprete más destacado, el denominado Rey Vallenato.

Estas leyendas criollas capturaron la imaginación del antropólogo inglés Andrew Tucker. En una entrevista, en la cual le preguntaron sobre las razones de su interés por el vallenato, comenta que al llegar a Colombia en 2000, se sorprendió al escuchar en los buses del transporte público la pegajosa música vallenata, dominada por el acordeón, un instrumento que asociaba con la música folclórica del sur de Alemania, rica en tonadas expresivas de sentimientos más bien interiores, cercanos al alma introspectiva. En cambio, en el vallenato, ese instrumento se transforma en esencias caribeñas, absolutamente extrovertidas y rítmicas. Eventualmente, Tucker se asoció con su colega y amigo colombiano Rey Sagbini para hacer cine conjuntamente y al buscar temas, convinieron en trabajar la historia del acordeón en la música vallenata.

Escena de El viaje del acordeónSe trata de un tema ideal para aproximarse al mestizaje, elemento esencial de todo lo colombiano. El conjunto básico de la música vallenata comprende tres culturas musicales bien distintas: el africano con su tambor o caja, la guacharaca o raspa de los nativos americanos y el acordeón europeo-alemán. El proyecto se centró en lo acontecido con el grupo de Manuel Vega, un acordeonista de reconocida fama que no había podido convertirse en Rey Vallenato y quien recibe una invitación para tocar en Alemania con la orquesta de acordeones de la empresa Hohner, la más prestigiosa en la fabricación de estos instrumentos, que incluso los produce especiales para el mercado colombiano. Manuel y sus dos compañeros musicales, Jairo Suárez y Dionisio Bertel, emprenden una jornada única al aceptar la invitación y se empapan del sentido clásico del instrumento, sintiendo con ello una transformación en sus vidas. En un momento cumbre de Viaje del acordeón, los espectadores escuchamos embelesados a Manuel y su conjunto y a la Orquesta Hohner y sus 35 acordeonistas tocar al mismo tiempo una furibunda pieza vallenata.

Fotograma de El viaje del acordeónEl filme presta especial atención a las intimidades y sentimientos de los tres músicos, unos personajes de cuerpos gruesos y aspecto sencillo, que llevan en la sangre sus instrumentos. Así nos sentimos cercanos a los campos de la costa colombiana, en medio de cuyos cultos de vaquería nace la guacharaca, un palo ahuecado de madera dura, rayado en continuo con sonoras arrugas. Así nos acercamos a los polvorientos pueblos costeños, en los cuales sus gentes, para disipar el calor y la rutina, se reúnen a conversar sentadas frente a sus casas, mientras algún músico golpea rítmicamente los sonoros cueros de una caja. Así vibramos con las ágiles pulsaciones del acordeonista, que coloca el instrumento muy cerca de su corazón para sentirlo de verdad.

El viaje del acordeón es literalmente un viaje por dos mundos, pues los músicos nativos, expertos y curtidos en las reuniones multitudinarias de los festivales colombianos, entran en contacto con las más frías y racionales tierras europeas, a la vez cargadas de talentos y tradiciones musicales. Se constituye de esta forma la música en sagrado vínculo de unión entre estos dos universos diferentes, quizás señalando un sendero que habrá que transitar con mayor intencionalidad si los seres humanos deseamos en verdad lograr la necesaria cercanía que supere los conflictos y las guerras.

El viaje del acordeón, ColombiaPor otra parte, la película es un homenaje a la búsqueda de las fuentes originales que subyacen en el devenir de la cultura. Los tres maestros locales se dejan impresionar por los gigantes creadores de sus instrumentos, algunos, como en el caso de la guacharaca y de los tambores, perdidos en los milenios de la historia; otros, como el que desarrolló el acordeón moderno, más cercanos e identificables. Pienso que es bueno y enriquecedor aceptar, como en su momento lo hiciera Isaac Newton, que los hombres, sean grandes o sencillos, siempre están parados en los hombros de sus antepasados y que somos parte de una misma cadena interminable y poderosa, que trasciende las fronteras, las razas y las formas de pensar.

Trailer:

Ficha técnica:

El viaje del acordeón ,  Colombia, 2014.

Dirección: Rey Sagbini y Andrew Tucker
Guión: Sven j. Olsson, Rey Sagbini, Andrew Tucker
Producción: Cristina Gallego, Andrew Tucker, Marc Eric Wessel
Música: Hartmut Teschemacher
Reparto: Manuel Vega, Dionisio Bertel, Jairo Suarez, Johannes Baumann

Enrique Posada

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

2 comentarios para “El viaje del acordeón”

  1. Nataly

    Excelente critica, quede con muchaa ganas de verme la película, que buen homenaje a los acordeoneros, grandes talentos de nuestro pais.

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    • enrique posada

      Gracias Nataly. En verdad, hay que verla como un gran homenaje musical

      Responder

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