Críticas

Un retrato femenino

El pan nuestro de cada día

Otros títulos: Chica de ciudad.

City Girl. F. W. Murnau. Alemania, 1930.

El pan nuestro de cada díaLa suerte de los directores europeos emigrados a Norteamérica en los primeros años del siglo XX, huyendo de las situaciones bélicas, fue disímil. Algunos como Lang lograron lo que muy pocos, fama y fortuna en el país de las oportunidades a la par que continuar una carrera que nunca desmeritó su trabajo anterior. F. W. Murnau, otro genio alemán tuvo menos suerte pues su prematura muerte debida a un accidente automovilístico en Santa Mónica, trunco su carrera no sin antes encontrar la censura y la rigidez de la industria americana. Su primer éxito americano Sunrise (1927), le concedería un Oscar a la mejor producción y está considerada uno de los mejores filmes de todos los tiempos. Seguidamente realiza Los 4 diablos y El pan nuestro de cada día, dos filmes magistrales envueltos en conflictos con las casas productoras y que constituyeron dos enormes fracasos. Finalmente, en 1931 Murnau emprende el proyecto de Tabú junto al documentalista pionero Richard Flaherty,  pero dos visiones tan disimiles sobre la verdad cinematográfica colisionaron haciendo que este último abandonara el proyecto. La muerte de Murnau, siete días antes de la premiere en los Estados Unidos, hicieron que fuera un estreno póstumo.

El pan nuestro de cada día es como todos los filmes de F. W. Murnau una obra de arte cinematográfico que deslumbra por su técnica y por la solidez de un estilo con grandes influencias del expresionismo pictórico que va desde el barroco hasta las vanguardias del siglo XX. El guion está basado en una obra de Elliot Lester llamada La tortuga de barro se encuentra a medio camino entre el Hallelujah de Vidor con un joven protagonista enviado por su pobre familia a la gran ciudad para vender la cosecha y Lonesome de Paul Fejos con el retrato de un amor esta vez entre la ciudad y el campo, entre lo urbano y lo rural con las enormes diferencias que los separan. De igual forma Murnau, como ya había hecho con anterioridad, se apropia de los lenguajes de vanguardia siendo de los pocos directores que filtraron al cine narrativo hollywoodense esas pequeñas dosis de abstracción fílmica, asi como las influencias nórdicas y germanas.

Lem, un joven campesino, es enviado por su padre a la ciudad de Chicago a vender la cosecha de trigo familiar. Inocente y abrumado por el dinámico ritmo de la ciudad, conoce a una camarera de un concurrido local de comidas llamado el Local de Johnson. Desde un inicio, el carácter de esas chicas de ciudad a las que se refiere el título del filme, se intenta sugerir cuando la joven del tren deja ver el motivo de su interés por el joven. Las chicas de ciudad no son bien vistas y se les considera mujeres fáciles y libertinas, como ya se había visto en Sunrise. Kate es una de ellas, la diferencia es que ella si anhela la compañía y el amor de un hombre sin importarle su condición económica. Ambos establecen una tierna relación sobre la barra del bar del local que recuerda aquellos dos solitarios que como el pájaro enjaulado o la solitaria planta polvorienta y seca de Kate, desean encontrar en otra persona el alivio a la soledad y una razón que haga la vida más llevadera. Animado por la ternura de la joven y su candidez Lem le propone matrimonio a Kate y ambos sueñan con una vida feliz y tranquila en el campo donde vive el joven, pero esto no será posible debido a la figura despótica y rígida de un padre que manejo los negocios familiares como un dictador.

Una vez hecha la introducción la mayor parte del metraje se concentra en el conflicto entre un padre autoritario y una joven que reclama sus derechos y respeto como si fuera un hombre, algo inconcebible en la época y menos en el ambiente rural. Entre los elementos mas destacados de este guion redondo que culmina a la manniera de Hollywood final feliz incluido, es la magistral planificación visual, una características sine qua non del cine del artífice del enorme clásico expresionista Nosferatu, el vampiro (1922).

Secuencia de City girl

En primer lugar destaca el uso de la iluminación expresionista para construir imágenes de densos contrastes monocromáticos como la escena donde el padre recibe el telegrama con la noticia del reciente matrimonio. Viejos y adustos los padres, sentados alrededor de una mesa, en primer plano la madre, en segundo plano el padre y en tercer plano en perspectiva la ventana por donde asoma la cabeza del joven que trae el telegrama. Con un solo movimiento de la pantalla de la lámpara que ilumina la mesa, una larga sobre se cierne sobre la ventana y se completa una secuencia donde los rostros, la luz y el ambiente lo dice todo. Esta secuencia de esencia solemne y rígida la sigue, una de los más bellos planos generales en el trigal. El primero, donde la joven pareja arriba, llenos de ilusión y alegría al hogar de Lem, ambos corren por el trigal y sonríen, Kate con el pájaro mecánico en su jaula como premonición de la suerte que les espera en esta nueva casa.

Cabe señalar también en el aspecto técnico la secuencia de corte vanguardista donde se repiten planos de corte abstracto y donde se resume en un sinfonía visual el proceso de cosecha del trigo, o la influencia sueca sobre todo de Víctor Sjostrom y del bergfilm, el llamado cine alemán de montaña en relación al uso de los fenómenos atmosféricos y los parajes naturales para exteriorizar las batallas internas entre personajes. Hacia el final una fuerte granizada será la que ponga a flor de piel los pasiones de todos y dejara sentir sus vientos más fuertes cuando más escabrosa sea la situación humana. Los planos de la carreta y de los caballos galopando remiten en su factura a planos tan clásicos como los de La carreta fantasma.

City Girl

Chica de ciudad, también como muchas películas de su época es un canto a la misoginia que nos deja con la duda de la intencionalidad del autor respecto al retrato que hace de la mujer. ¿Reinvindica Murnau, el papel de la mujer de inicios de siglo frente al constante menosprecio y acoso masculino?, o simplemente se apropia del tema y lo trata de una forma más europea que americana. En cualquier caso, el retrato de los hombres en el filme es terrible, misóginos, autoritarios, despóticos o pusilánimes, todos son redimidos cuando el valor de Kate para enfrentarse a ellos supera con creces la situación haciéndolos recapacitar. No obstante, también tenemos una representación femenina clásica en la madre, mujer sumisa y domesticada en su justa medida.

Chica de ciudad es un filme de una factura inmejorable, aunque considero que el verdadero testamento fílmico de Murnau esta en Sunrise, una filme de profunda influencia eisensteniana en su composición visual y de una fuerza arrolladora. Sus tres últimos trabajos denotan la maestría de un director que a pesar de una corta carrera – solo 21 filmes en su haber- esta considerado entre los maestros del cine de todos los tiempos.

Trailer:

Ficha técnica:

El pan nuestro de cada día  / Chica de ciudad (City Girl),  Alemania, 1930.

Dirección: F. W. Murnau
Duración: 77 minutos
Guion: Berthold Viertel y Marion Orth basado en una obra de Elliott Lester
Producción: Fox Film Corporation
Fotografía: Ernest Palmer
Música: Arthur Kay
Reparto: Charles Farrell,  Mary Duncan,  David Torrence,  Edith Yorke,  Dawn O'Day, Tom McGuire,  Richard Alexander y Patrick Rooney

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