Críticas

Pasión mediterránea

El hilo

Le Fil. Medhi Ben Attia . Francia Belgica, 2010.

cartel de la película el hilo

Hablar del cine gay en estos tiempos equivale a considerar una gama de posibilidades en el tratamiento del tema de la homosexualidad. Atrás quedaron los días en que al describir cinematográficamente a los homosexuales, la representación recurrente eran seres caricaturescos o grotescos, remedos de seres humanos. Hoy, sólo históricamente el cine representa la diversidad en forma  patética o enfermiza, la actual tendencia es naturalizar, positivando a los personajes gays, buscando tolerancia y respeto para aquellos que son considerados como diferentes.

Exhibida en festivales dedicados a la expresión temática LGBT, El hilo tiene como primer mérito apuntar a que hay todavía numerosos países en donde las expresiones sexuales diferentes representan un tabú, sitios en donde, condenada por las leyes, considerada un delito, motivo de prisión o de pena de muerte, la homosexualidad sigue siendo razón de discriminación e intolerancia.

Después de la muerte de su padre, Malik, un arquitecto tunecino que ha vivido en Francia por mucho tiempo, vuelve a su país de origen, instalándose en la casa de su madre; entre sus planes está el hacerle saber que es homosexual. La situación se enfatiza cuando Malik y Bilal, el jardinero de la casa, se ven involucrados en un apasionado sentimiento amoroso que desborda los prejuicios de quienes están alrededor de ellos, particularmente de la madre, y no únicamente por la condición sexual de Bilal, quien, además de jardinero, es árabe.

claudia cardinale

No es esta la primera vez que un director de cine refiere la condición homosexual y la ubica en culturas radicales, antes lo hizo André Techiné con Lejos (Loin, 2001), ubicando el tema en Marruecos. Con El Hilo, Medhi Ben Attia incursiona en el tema de la discriminación en su propio país, exclusión no sólo a causa de la orientación sexual, sino también de la clase social y la raza.

La lectura de la película permite observar claras referencias a obras como Sólo el cielo lo sabe (All that heaven allows, Douglas Sirk, 1955), El miedo devora las almas (Angs Essen Seele Auf, Rainer Werner Fassbinder, 1973) y, más recientemente, Lejos del cielo (Far from Heaven, Todd Haynes, 2002), versión actualizada de la película de Sirk citada previamente, que aluden a lo que socialmente representa el implicarse sentimentalmente con personas de distinta clase social y distintas razas, dramas en donde la familia llega a ser el principal oponente.

seres caricaturescos o grotescos, remedos de seres humanos

A diferencia de estos referentes, Attia decide no asumir el tono dramático de sus antecesores y busca escapar de los clisés propios del melodrama, optando por una puesta en escena que se caracteriza por ser cromáticamente muy luminosa, convirtiendo los azules cielos mediterráneos, el brillante sol tunecino y sus verdosas aguas en un elemento festivo, mezclándolos con un tono ligero en el tratamiento del tema, componiendo así un fresco lleno de sol, mar y, sobre todo, sensualidad, para contar la historia de un hombre gay, que intenta hacer concordar su sexualidad con su cultura en una sociedad, en donde las expresiones sexuales diferentes no tienen cabida.

La intención no es desarrollar el tema en forma punitiva o culposa, optando por una mirada positiva, idílica y  transparente ,como el entorno que rodea a los personajes.  Con este enfoque la película deja una fuerte impresión de déjà vu, haciendo eco de los primeros trabajos del director francés Francois Ozon, al utilizar música pop para diluir el impacto de las escenas eróticas entre los dos hombres. La presencia de Claudia Cardinale como la madre, en un esperado retorno a la pantalla que ha despertado los comentarios más diversos, añade un plus a la obra, que cuenta además con el actor Salim Kechiouche, en el rol del jardinero, que como en Grande école (Robert Salis, 2004) y en Los amantes criminales (Les amants criminels, Francois Ozon,1998), impregna la pantalla con su acostumbrada sensualidad árabe.

la actual tendencia es naturalizar positivando los personajes gaysPara tratar la homosexualidad en un entorno hostil, Attia ha escogido un camino suave, más que dramatizar los aspectos clandestinos que caracterizan estos ámbitos, y que muestra furtivamente en dos escenas al principio del film, prefiere utilizar una sutil subversión, el happy ending, que resulta en esta ocasión más subversivo que la denuncia; los tres personajes: madre, hijo y amante terminan abrazando la vida y deciden vivir lo que a cada quien le corresponde.

Sin grandes pretensiones, estamos ante una opera prima que busca ser un signo de  amor y  tolerancia.

Trailer

 

 

Ficha técnica:

El hilo (Le Fil),  Francia Belgica, 2010.

Dirección: Medhi Ben Attia
Guion: Medhi Ben Attis
Reparto: Claudia Cardinale, Salim Keschoucha

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