Críticas

Tu vida en la nube

El círculo

The circle. James Ponsoldt. Estados Unidos, 2017.

Plantear borrarse de una red social implica un ejercicio de reflexión: ¿por qué necesito estar conectado a los demás? Estudios de We are Social determinan que de los 7395 millones de habitantes del planeta, 3419 tienen acceso a Internet y 2307 millones son usuarios de redes sociales. Somos perfectamente localizables y, dependiendo de nuestro recelo, exponemos nuestra vida privada en fotos, comentarios y hasta currículum. A través del fenómeno YouTube, los reality shows, Facebook e Instagram podemos intuir cierta relación entre la popularidad y la exposición de la vida privada, contando algunos youtubers o bloggers con decenas de millones de seguidores. Los likes y los dislikes son catalizadores de la popularidad de los usuarios de las redes sociales y lo que verdaderamente importa es mostrar “todo”. Ya no vale con inmortalizar los momentos en fotos, sino que hay que compartirlos y, como se plantea en El círculo (The Circle, James Ponsoldt, 2017), si lo ocultas estás privando al mundo de disfrutar con tus experiencias.

El círculo está basada en la novela homónima de Dave Eggers, publicada en 2013, una obra distópica en la que se nos plantea un mundo digital donde no existen los secretos y la vida de los ciudadanos está vigilada en cualquier rincón del mundo.  El mismo autor de la novela participa en el guion del filme, que narra la historia de Mae Holland, interpretada por una británica Emma Watson (que no consigue acertar su acento norteamericano), una joven que obtiene la oportunidad de trabajar para “El Círculo”, la empresa más poderosa del mundo, que ha desarrollado una red social que reúne las direcciones de correo, cuentas bancarias y perfiles en una sola cuenta. La empresa está dirigida por Eamon Bailey, interpretado por Tom Hanks, una especie de Steve Jobs que en sus conferencias a los empleados presenta sus nuevos productos para construir con ellos un mundo mejor, donde todo quede registrado por una cámara y nadie tenga nada que esconder, ya que los secretos son mentiras y la privacidad, un robo.

Lo que al principio creemos que a Mae le parece una secta, ya que se somete a la presión de estar siempre en las redes sociales y a participar en el campus, lo que le obliga a prácticamente no salir de “El círculo”, es decir, la red en la actualidad, finalmente lleva a la protagonista a emocionarse con el proyecto hasta llegar a ser una de las militantes más visibles de la empresa.  Sí es cierto que el personaje interpretado por Emma Watson marca el camino de la historia, pero su transformación no es creíble, dada a la poca empatización que establecemos con ella, mientras nosotros estamos aterrados por lo que está creyendo y los productos de esta malvada empresa, ella se introduce cada vez más en este disparatado mundo. Mae Holland se compromete a llevar una vida cien por ciento transparente, llevando consigo en todo momento una minicámara que registre todo, así sirve como ejemplo de transparencia y de comunicación, y reclama, a través de su acción, que todos los ciudadanos hagan lo mismo, incluyendo a los políticos (es inevitable imaginar que “El círculo” impusiera esto en España y en todos los gobiernos mundiales). Todos estos planteamientos distópicos son tristemente cercanos e inminentes, y actualmente,  aunque no de manera tan exagerada, sí que contamos actualmente con cierta presión social por estar presentes en la red, y esto se reflexiona en el filme, aunque no de manera tan satisfactoria como en la aclamada serie británica Black Mirror (Charlie Brooker, desde 2011 a la actualidad), en la que con capítulos episódicos, de no más de una hora de duración, logra ponernos los pelos de punta con sus premoniciones tecnológicas.

El filme desaprovecha los personajes secundarios, Tom Hanks interpreta al carismático líder que, intuimos tiene una cara oculta dadas las desproporcionadas propuestas que lanza al mercado, pero nunca logramos ver más allá de sus presentaciones. Por otro lado, John Boyega interpreta a Ty Lafitte, el misterioso creador de la red social que vive a la sombra de la empresa y que únicamente toma protagonismo en el débil punto de giro del filme.

Tras ver El círculo, no nos queda muy clara la conclusión sobre si los malos son tan malos o realmente somos nosotros los culpables de esta lobotomización y de introducirnos en este manipulativo círculo que es la red social en Internet. ¿Estamos abocándonos nosotros mismos a un mundo sin privacidad? ¿La transparencia total sería la democracia real? El Gran Hermano de 1984 no es en este caso un ente gubernamental, sino que es una empresa al estilo de Sillicon Valley, que se enriquece con la acumulación de datos almacenados en almacenes secretos, especulación real actualmente con ciertas empresas, que El Círculo plantea con pequeñas pinceladas, pero que no logra abarcar lo interesante y conspirativo del asunto.

Ficha técnica:

El círculo (The circle),  Estados Unidos, 2017.

Dirección: James Ponsoldt
Duración: 110 minutos
Guion: James Ponsoldt, Dave Eggers
Producción: Stefanie Azpiazu, Anthony Bregman
Fotografía: Matthew Libatique
Música: Danny Elfman
Reparto: Tom Hanks, Emma Watson, John Boyega, Karen Gillan, Patton Oswalt, Bill Paxton, Glenne Headly, Ellar Coltrane, Poorna Jagannathan, Jimmy Wong

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *