Críticas

Valentía desde la invisibilidad

Carol

Todd Haynes. Reino Unido, 2015.

Cartel de la película CarolNueva York, Navidad de 1952. Carol (Cate Blanchett) es una mujer casada, adinerada, de clase alta, tiene una hija de cuatro años y es elegante y sofisticada; Therese (Rooney Mara) es una joven que trabaja de dependienta en unos grandes almacenes, que duda sobre lo que hacer con su futuro, con su novio, con su trabajo, con su vida entera, en definitiva. ¿Qué hay de común entre ambas? Nada, pero el destino cruza sus caminos para trastocar o poner de patas arriba los anhelos y esperanzas, tanto de las dos, como de su entorno.

El director norteamericano Todd Haynes, que en su dilatada carrera ya nos dio extraordinarios avances de lo que terminaría siendo Carol, especialmente en la película Lejos del cielo (Far from Heaven, 2002), centrada a finales de los años cincuenta en Connecticut, con el racismo y la homosexualidad como eje central, continúa con su particular homenaje, reelaboración y modernización del cine estadounidense de los años cincuenta, de los melodramas de directores como Douglas Sirk, George Stevens o King Vidor. En esta ocasión, realiza la adaptación de una novela de Patricia Highsmith, publicada en 1952 con un seudónimo, y con el nombre El precio de la sal, inspirada en una situación real que le ocurrió a la autora en la sección de juguetes de los almacenes donde trabajaba. Por consejo de sus editores, para que siguiera siendo considerada una escritora de suspense (ya se había publicado Extraños en un tren, y Alfred Hitchcock había comprado los derechos para hacer un filme sobre la novela), ocultó su verdadera identidad, y tuvo que esperar casi cuarenta años para recuperar el título original, Carol, y también su autoría, obteniendo mayor éxito incluso que cuando se editó con edición de bolsillo en origen.

La puesta en escena de Todd Haynes resulta impecable. Destaca particularmente la fotografía, a cargo de un colaborador habitual del realizador, Ed Lachman, que se muestra sublime, bellísima, de un colorido que abruma, con rojos intensos acordes con la época navideña en la que se desarrolla, principalmente. Se combina una estética muy realista y saturada en color con imágenes pálidas, difusas, desenfocadas, veladas y ralentizadas. Acompaña a todo ello vestuario, decorados y maquillaje atinadísimos con la década en que se desarrolla, de gran atractivo y encanto. La combinación termina convirtiéndose en un viaje de una visualidad deslumbrante, que deja de lado la fealdad, las miserias y desgracias de los personajes, para que se desarrollen en la interpretación de las actrices, en sus gestos, en intensas miradas o semblantes emocionados.

Fotograma de la película CarolLa cámara, tras partir en su primer fotograma de una rejilla de ventilación situada a ras de suelo, en la calzada, va elevándose hasta desembocar en un desordenado ir y venir de una calle neoyorkina en vísperas navideñas, y lo enlaza con uno de los momentos finales de la obra, que tras un breve esbozo, mediante flashes, destellos, luces y brillos, nos lleva al principio de la historia entre Carol y Therese, historia que es mostrada con un largo flashback que vuelve a aterrizar en los momentos iniciales del film, hasta dirigirse a su culminación. En cuanto al punto de vista narrativo, si bien en la novela está situado únicamente en Therese, en la película se va desplazando al de Carol, los que nos permite también conocer y acceder a sus circunstancias.

La interpretación de la joven Therese está realizada magníficamente por Rooney Mara, deliciosa en su modestia, desconcierto, en su transitar por la admiración, la adoración, el amor, la desolación. Cate Blanchett, muy implicada en el proyecto incluso con labores de producción, ofrece el contrapunto de Carol como mujer sofisticada, elegante, con clase, aunque nos parece que un punto exagerada en ese espejo de mujer suprema, lo que hace levantar suspicacias en el espectador de la real existencia de una atracción natural, y no de un mero juego que nos entretiene como novedoso, sin importar que se rompa o pierda si cansa o nos hace perder el interés.

Carol, imagenTodd Haynes se ha permitido la licencia de convertir a Therese en una aspirante a fotógrafa, a diferencia de la novela en que las pretensiones del personaje se situaban en la escenografía teatral, y para ello se ha inspirado en mujeres de los años cincuenta que se ocuparon, desde el arte o el fotoperiodismo, a reflejar y documentar de una manera sensible y realista la época que estaban viviendo. La obra de fotógrafas como Ruth Orkin, Lisette Model, Berenice Abbot o Helen Levitt han servido para imbuir el contenido emocional del film. Ello nos procura la alegría de saborear la imagen de verdaderas cámaras fotográficas, de auténticas “Canon” de esos años, y regodearnos en la nostalgia de aquel tiempo en que ni los aficionados, ni por asomo los profesionales, realizaban sus fotografías con simples y funcionales teléfonos móviles. Por cierto, parece que entonces, las empresas buscaban a jóvenes talentos, como ocurre con la revista Time, y no como ahora, que eres familiar de un trabajador, conoces a un político influyente o no te queda otra que emigrar a un país extranjero para intentar sobrevivir con cualquier trabajo.

La película habla principalmente de homosexualidad a mediados del siglo veinte, de una condición que tuvo que recorrer un largo camino desde que era considerada un pecado, un delito o incluso, una enfermedad, hasta su reconocimiento como un hecho natural. Estamos en el año 1952, ni siquiera se había traducido al inglés El segundo sexo, de Simone de Beauvoir (habría que esperar un año más), y la penalización de los actos homosexuales en Estados Unidos se continuó produciendo, aunque parezca difícil de creer, hasta el año 2003 en algunos estados. El primero en eliminar su ley de sodomía fue Illinois, en 1962. El tema de la homosexualidad, y mucho más el Cate Blanchet en Carollesbianismo en concreto, resultaba un asunto absolutamente tabú, más envuelto en secretismos que, por supuesto, la discriminación de afroamericanos, lo que no se molestaba en ocultar. Ser mujer y lesbiana en aquellas fechas no era fácil, las féminas, tras la Segunda Guerra Mundial, tuvieron que volver al hogar y adoptar la posición de esposas y madres sumisas, ocupadas en las labores domésticas y sometidas a la voluntad del varón. Muy pocas se atrevieron a mostrar su condición, y tuvieron que pasar décadas de evolución, de incorporación a la universidad y de reivindicación, para que la situación se aceptara con naturalidad. Como dato aberrante en la discriminación de género, bien entrado el siglo veintiuno, en ese país tan rico, democrático y desarrollado como Estados Unidos, las mujeres aún continúan cobrando por un mismo trabajo un 25% de salario menos que los hombres…

Tampoco se olvida el filme de dar un repaso sobre el clasismo de la época, el diferente trato y condición que gozaban las clases altas, medias o bajas, las soberbias de unos y las mansedumbres de otros. Como ya hemos señalado, no pasa inadvertido en la relación entre Carol y Therese, y resulta demostrativo en el trato reverencial que las empleadas de los almacenes otorgan a los clientes o en la escena de la comida familiar en casa de los suegros de Carol, la gran altivez que se percibe mientras repetimos el exquisito puré de patatas…

Ultimamente estamos viendo muchas películas que se detienen en mujeres que deben renunciar a su vida por sus hijos o viceversa, mujeres que siguen sus inquietudes y luchan por ellas, a pesar de que ello implique la renuncia a los hijos. Estamos pensando en obras de 2015, tan dispares como la británica Sufragistas (Suffragette), de la directora Sarah Gavron, o Nahid, de la realizadora iraní Ida Panahandeh. Ojalá las denuncias de desigualdad de la mujer en cualquier campo, en situaciones del pasado o en los momentos actuales, sirva para acercarnos cada vez más a la paridad en derechos, condiciones y oportunidades que ostenta el género masculino.

Tráiler:

 

Ficha técnica:

Carol ,  Reino Unido, 2015.

Dirección: Todd Haynes
Guión: Phyllis Nagy (novela: Patricia Highsmith)
Producción: Film4. Killer Films. Number 9 Films
Fotografía: Edward Lachman
Música: Carter Burwell
Reparto: Cate Blanchett. Rooney Mara. Sarah Paulson. Kyle Chandler. Jake Lacy. Cory Michael Smith. Carrie Brownstein. John Magard. Kevin Crowley

Pilar Roldán Usó

Graduada del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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