Críticas

La fuerza del cariño

Campeones

Javier Fesser. España, 2018.

Cartel de la película CampeonesMientras escribo estas líneas me entero por las redes sociales del palmarés del recientemente clausurado festival de cine español de Málaga. El jurado, de las distintas secciones, ha decidido premiar no sólo la geografía visual y estética de una comunidad, como la Catalana, que ha arrasado en los principales galardones, sino la consumación artística de las mujeres realizadoras en nuestro país cuyo auge sería objeto de atención y cuidadoso análisis. Me alegro por ellas, enhorabuena y, sobre todo, según las crónicas leídas por parte de periodistas cinematográficos con criterio propio y nada propensos a enjuagues por compromiso, por el excelente nivel exhibido. Impaciente por conocer y visionar esas nuevas ventanas cargadas de historias prometedoras y expectantes.

Dicho todo esto me congratula la existencia de un tipo de cine menos conformista y más ambicioso desde parámetros genéricos, narrativos y formales. Una clase de relatos que por lo que sé nadan en aguas turbulentas y su puesta en escena se impregna en mantener un distanciamiento respecto a modelos o tendencias que ahora mismo triunfan, y de qué manera, en el panorama del cine España. Me estoy refiriendo al mundo de la comedia y a un puñado de títulos de reciente producción que han invadido las salas de exhibición obteniendo asistencias de espectadores considerables. Las cifras de recaudación, nada desdeñables y a tener muy en cuenta, permite la vigencia de un estilo de cine frívolo y socarrón que seduce a un público que disfruta con lo que ve en la pantalla y trata de pasar página por el inclemente hartazgo político y social que sufre la democracia por culpa de sus gobernantes. Argumentos disolventes que se mofan sin tapujos de los esperpénticos enredos en los que se ven envueltos los personajes de la ficción. Un bálsamo para luchar contra la crisis política.

El entrenador Marco

Campeones, la nueva y bienintencionada película del sugestivo y ecléctico realizador Javier Fesser, un cineasta con chispa, sentido del humor y vis cómica, se añade a una serie de largometrajes en tono de disparate irónico que está conquistando, con más o menos suerte, según el caso, el corazón del público español. Las situaciones divertidas y chocantes, algunas de origen televisivo, triunfan por su aire intrascendente y diálogos graciosos, a modo de chistes refrescantes. Una fórmula en su máximo esplendor que parece resistir con aplomo y lejos de aflojar revive y se retroalimenta sin cesar. Esta emergente eclosión tiene también su razón mercantil monopolizada, no en exclusiva, pero sí contribuyendo a la abundancia del mercado, por dos fuertes grupos mediáticos, Atresmedia y Mediaset, que mantienen un ritmo creciente y dejan una estela en boga.

Así las cosas, y en espera de ver el nuevo material que se ha pasado por Málaga, Campeones no está muy alejada de las pretensiones de generar buen rollo y suscitar simpatía confraternizando con La tribu (Fernando Colomo, 2017), Sin rodeos (Santiago Segura, 2017), Señor, dame paciencia (Álvaro Díaz Lorenzo, 2017) y Es por tu bien (Carlos Therón, 2016), por poner unos pocos ejemplos de la abundante cosecha. Su relato, con los consiguientes brochazos sentimentales y almibarados, no destaca por sus pretensiones, que son sencillas, sino por sus resultados satisfactorios: ves lo que esperabas ver. Un argumento sobre las segundas oportunidades y una reconfortante historia sobre superación y trasfondo humano. Baluarte de éxito.

Fotograma de Campeones

Marco, impresionante Javier Gutiérrez, en ese rol de personaje boludo, grotesco, perdedor, angustiado y de carácter temperamental, es un ayudante de entrenador en un equipo de la ACB, la liga de baloncesto española, que tiene un encontronazo con su jefe y es despedido por pésimo comportamiento y peor compañerismo. Su desorientación y ofuscación proviene de problemas personales e incurre en pequeños actos vandálicos afectados por el alcohol. Una jueza benevolente le asigna como sentencia entrenar a un grupo de discapacitados intelectuales para purgar su condena.

Este primer bloque me gusta y está bien contado. Me interesa un tipo como Marco. Desnortado, iracundo, irónico, gamberro pero también melancólico. El actor Javier Gutiérrez, en la cima de su carrera, bien por el cine, El autor (Manuel Martín Cuenca, 2017), y las series de televisión, Águila roja, compone a la perfección el típico hombre enredado en una crisis personal (separado de su mujer y con una madre asfixiante), de baja estatura y aspecto desaliñado que todo se le viene abajo y está sumido en una encrucijada nerviosa. El intérprete transmite angustia y desazón. Además es flemático, chulesco y no considera una labor muy social vincularse a un proyecto con personas que tienen alguna tara. No es su campo. Él es una persona de prestigio, con una reputación sólida y consensuada y no tiene que pasar por la vergüenza de verse mezclado con personas que al referirse a ellas utiliza vocablos denigratorios.

Mirando el partido desde el banquillo

Hasta aquí todo correcto. Este tramo del guión que se esfuerza en presentar a Marco como un ser despreciable, hosco y arrabalero es la antítesis de su verdadera cara. Y su mejor definición y verdadero posicionamiento, de cara a la galería, se desarrollará en la segunda parte de la película, la menos interesante y construida según los renglones torcidos del manual más complaciente y edulcorado.

Ahora bien, los recursos empleados para forjar la estrecha y cariñosa relación de un antipático y malencarado personaje con un grupo humano de animosos y curiosos seres que hacen de su problemática un valor añadido esté bastante desgastado, por previsible y soluciones tópicas, no le resta ningún mérito al entrañable trabajo de Fesser con sus improvisados actores. Javier Fesser, acostumbrado a propósitos tan peculiares como llevar a la pantalla las estrambóticas aventuras de héroes del cómic hispano, como Mortadelo y Filemón, dedica sus mejores condiciones de director de actores para extraer de sus criaturas no sólo lo mejor, sino aquello que va a encandilar al público. Cine de valores, los valores del cine.

Entrenador y jugador

La sensibilidad y la delicadeza, el tacto y la risa más solidaria, el cariño hacia las personas diferentes, su trazo positivo y su peripecia sobre la heroicidad de la gente anónima consagra a Campeones como una película que infunde respeto y emociona por la fuerza de su gesta.

Tráiler de la película:

Ficha técnica:

Campeones ,  España, 2018.

Dirección: Javier Fesser
Duración: 124 minutos
Guion: Javier Fesser y David Marqués
Producción: Morena Films/ Movistar +/ Películas Pendleton
Fotografía: Chechu Graf
Música: Rafael Arnau
Reparto: Javier Gutiérrez, Juan Margallo, Luisa Gavasa, Jesús Vidal, Daniel Freire, Athnea Mata, Roberto Chinchilla y Gloria Ramos

Una respuesta a “Campeones”

  1. Excelente pelicula que mueve las fibras mas profundas del ser humano.
    La adaptación del ser “normal a las necesidades y capacidades de los seres discapacitados. Aprendiendo de ellos para llevar a cabo la tarea social.

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