Críticas

Trabajo vampiro

Bloodsucking Bastards

Brian James O'Connell. EUA, 2015.

Póster promocional de Bloodsucking BastardsHace ya mucho tiempo que los monstruos del cine abandonaron los cementerios siniestros y las mansiones aterradoras, a la búsqueda de pastos más reconocibles por el espectador moderno. El género de horror encontró rápido acomodo en las pesadillas de clase media, y los castillos góticos dieron paso a las urbanizaciones y centros comerciales, renovados escenarios de escalofríos postmodernos.

A pesar de los cambios de chaqueta, hay clásicos que perduran, adaptados a los cambios inevitables de la industria, y si hay un concepto que aguanta con fuerza es el del vampiro. En los últimos tiempos hemos visto cómo el terrible señor de las tinieblas quedaba para poco más que héroe romántico de opereta, como consecuencia de la saga Crepúsculo y derivados, dejando muy atrás su primigenia identidad de icono de sexualidad perversa. A estas alturas, con el mito revisitado hasta la extenuación, parece que ya se ha contado todo acerca de esta criatura adicta a la sangre de los vivos, y que ya hemos visitado todas las facetas del monstruo. Desde la vaporosa fantasía acerca de la inmortalidad de El Ansia (Tony Scott, 1983) a la oscura y violenta metáfora acerca de la dependencia perpetrada por Abel Ferrara en The Addiction (1995), el vampiro ha sido exprimido hasta la extenuación. A pesar de esta sensación de reincidencia, parece que quedan valientes dispuestos a la vuelta de tuerca, y encuentran acomodo para su criatura en la mezcla de géneros. Brian James O´Connell se vale de la comedia desmadrada en esta sangrienta sátira del mundo corporativo con la intención de sacar a los vampiros de su zona habítual de fechorías, con la fauna de oficina convertida en sus víctimas para la ocasión.

Bloodsucking Bastards nos cuenta la historia de un grupo de empleados bastante desastrosos, que pasan el día en la oficina haciendo lo menos posible, en una de esas empresas en las que no queda muy claro a qué se dedican exactamente. Evan es de los pocos que ponen algún tipo de interés en sus obligaciones, pero sorprendentes cambios en la empresa harán que todo su esfuerzo se vea recompensado con ingratitud, cuando un antiguo conocido de la universidad se hace de manera un tanto turbia con el deseado puesto de jefe de ventas con el que soñaba. Añadido a este batacazo profesional, su vida personal no anda por mejor camino, ya que acaba de romper con su novia, jefa de personal de la misma empresa, y con la que existe una tensión bastante notable.

La llegada del nuevo ejecutivo es el comienzo de extrañas desapariciones en la oficina y un llamativo cambio de actitud entre los trabajadores de la empresa. De repente, todo el mundo está atento a sus tareas y dedican su tiempo en exclusiva a la productividad de la firma. Evan sospecha que hay algo turbio detrás de las agresivas técnicas empresariales introducidas por su nuevo jefe. Lo que no sospecha es hasta qué punto las cosas han cambiado en su caótica oficina.

Fotograma de Bloodsucking bastardsBloodsucking Bastards tiene momentos de ingenio, e incluso puede llegar a divertir de manera sincera a aquellos espectadores fanáticos de la serie B. Vista sin demasiadas expectativas, ofrece una hora y media de homenaje al gore menos serio, armada de humor grueso y litros de hemoglobina. El problema, me temo, es que los perpetradores de esta película se creen mucho más graciosos de lo que en realidad son.

Los personajes no dejan de ser clichés que ya hemos visto, mucho mejor construidos en otras tantas comedias con el mundo corporativo de fondo (sin ir más lejos, la comedia televisiva The Office ofrece una experiencia infinitamente más divertida con intenciones muy parecidas), que no acaban de caer bien del todo. El insulso protagonista y sus compañeros parásitos no tienen suficientes argumentos en sus chistes subidos de tono y sus chascarrillos autorreferenciales, lo que convierte la primera parte de la película en un aburrimiento bastante doloroso si no se conecta con el humor nada original de sus protagonistas.El avance de la película sí ofrece alguna situación capaz de sacarnos del tedio, pero la modestia de su puesta en escena y la economía de medios técnicos reducen el efecto de muchos de los gags, arrastrados por el aspecto de telefilme que viste el producto final. Directores con más habilidad son capaces de encontrar petróleo en esa escasez, y más si se tiene en cuenta el homenaje implícito a la serie B que hay en toda la película, así que los pocos recursos expuestos por Brian James O´Connell deslucen una obra que se debe más al ingenio y al descaro que al presupuesto.

El festín gore de los compases finales de película es el punto fuerte de la cinta, orientado hacia la sonrisa cómplice del fan. Litros de sangre artificial salpican las paredes de esta atípica oficina en el enfrentamiento final, a medio camino del episodio de Buffy y Abierto hasta el amanecer (Robert Rodriguez, 1996).

Fotograma de Bloodsucking BastardsBloodsucking Bastards se queda a medias en todas su intenciones. Es simpática, pero dista mucho de ser una gran comedia. Además, si hay algún atisbo de crítica al mundo empresarial o metáfora sobre el carácter vampírico del propio concepto de trabajo, queda totalmente desdibujada por el camino hacia el humor bobalicón que toma el guion de la película. Por supuesto, hay dosis de romance previsible y enervante, pero hay cosas que son inevitables, me temo. Al final, se reduce a un divertimento de sábado por la tarde, completamente olvidable tras el visionado. Y es una lástima, porque hay ejemplos de que la mezcla de comedia y chupasangres puede ser muy divertida. Sin ir más lejos, la fenomenal Lo que hacemos en las sombras, de estreno más o menos reciente. En todo caso, a divertirse tocan, aunque solo sea por pasar el rato.

Trailer:

Ficha técnica:

Bloodsucking Bastards ,  EUA, 2015.

Dirección: Brian James O'Connell
Guión: Ryan Mitts
Producción: Fortress Features / MTY Productions
Fotografía: Matt Mosher
Música: Anton Sanko
Reparto: Fran Kranz, Pedro Pascal, Emma Fitzpatrick, Joel Murray, Yvette Yates, Joey Kern, Patricia Rae, Parvesh Cheena, Zabeth Russell, Neil W. Garguilo, Kyran Danaher, Marshall Givens, Justin Ware, Sean Cowhig

Santiago Negro

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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