Críticas

¿Dónde están los enanos?

Blancanieves y la leyenda del cazador

Snow White and the Huntsman. Rupert Sanders. Estados Unidos, 2012.

Blancanieves y la leyenda del cazador Para todos aquellos que no se conforman con vivir del cuento, llega esta nueva adaptación con guiños suficientes para homenajear al clásico de los hermanos Grimm, introduciendo a su vez, gracias a la figura del cazador, un elemento a partir del cual la historia parece tomar otro rumbo.

Ruper Sanders en su primera película dirige una apuesta diferente y oscura pero a la vez rendida a los pies de la simbología del clásico en un sincero respeto por el cuento original, gracias al guión de Evan Spiliotopoulos, quien fue guionista de varias segundas partes de la factoría Disney (Tarzán 2, El libro de la Selva 2), Hossein Amini (guionista de Drive) y Evan Daugherty.

El inicio del relato es breve, rápido y, haciendo justicia a aquello de Érase una vez, nos introduce de lleno en una historia por todos conocida, que a pesar de los elementos de fantasía, a ratos se nos aparece como real, en unos bellos parajes que se irán tornando oscuros y peligrosos, gracias a una dinámica puesta en escena.

El simbolismo del cuento original está presente: en esta película veremos manzanas, brujas, enanos, príncipes y princesas, y por supuesto el espejo, uno de los elementos más recordados de la película de Disney. En esta ocasión el espejo, además de hablar, cobra vida propia y se desliza para mostrar a la reina Ravenna la verdad acerca de la persona más bella del reino.

Imagen de Blancanieves y la leyenda del cazadorDejando a un lado si Kristen Stewart lo es, o no, sus expresiones resultan una acertada mezcla de ingenuidad, inocencia y pureza, a la vez que reflejan valentía y sentimientos de venganza y justicia, lo cual es acertado para esta nueva versión de una Blancanieves con los pies en la tierra y con ganas de venganza, porque como bien dice: la muerte no perdona a nadie.

Ravenna (Charlize Theron) es ese personaje oscuro al que los pequeños odiaban, y al que Blancanieves temía en la versión original del cuento. En esta ocasión, Blancanieves confesará que lo que en su día fue odio, se ha transformado con el paso del tiempo en compasión, lo que la torna más pura y noble, convirtiéndola en una amenaza, si cabe, mayor para la reina.

Theron domina bien las expresiones de su rostro pasando sin esfuerzos de la ira a la rabia e impotencia y representa bien a una de las malvadas más famosas del patrimonio popular.

A través de un escueto flashback conoceremos su particular drama, lo que la hará aparecer más humana, puesto que su historia no deja de ser la historia de un miedo común a gran parte de la humanidad: el miedo a la vejez. La  inmortalidad, el poder y la fuente de la eterna juventud acabarán convirtiéndola en un monstruo, en una lucha constante por sobrevivir a un hechizo que la condena a matar para seguir siendo joven.

Blancanieves y el cazador Resulta cuanto menos curioso que uno de los rostros más bellos de Hollywood recuerde unas frases que bien podían aplicarse al particular star system de Hollywood: mientras seas bella, tendrás el mundo a tus pies.

¿Acaso no son muchos quienes hoy día se preguntan a menudo a través de películas, revistas… quién es la más bella (o el más bello)?

La película cuenta con una acertada puesta en escena, que nos envuelve en unos entornos mágicos, mostrándonos la dualidad de un bosque que en ocasiones es oscuro y peligroso, y en otras un bello paraje habitado por hadas y duendes en el que el colorismo otorga a las imágenes un gran poder visual.

Cuando Blancanieves desfallece al adentrarse en el bosque oscuro, la cámara y los tonos grisáceos nos ayudan a sentir la opresión y el límite que separa el poblado de una parte del bosque oscura, peligrosa, en el que la reina no tiene poder alguno.

Algunas de sus localizaciones y escenas pueden recordar a otras películas como Las dos torres (The Lord of the Rings: The Two Towers, Peter Jackson, 2002), la reciente revisión de Caperucita (Red Riding Hodd, Catherine Hardwicke, 2011) e incluso a Willow (Ron Howard, 1988), pero el mérito del guión reside en haber creado, a partir de un clásico muy estereotipado, una historia entretenida, con un acertado ritmo que mantiene el interés del espectador, consiguiendo que por momentos olvide que se trata de un cuento de hadas.

Los tres escenarios: el castillo, el poblado y el bosque, otorgan al cuento un punto de realidad, junto con la incorporación de batallas bien dirigidas, en unas localizaciones que pretenden ser fieles a los parajes de Lohr donde se inspiraron los primeros clásicos del cuento.

La majestuosidad de la naturaleza, tornándose frágil ante la amenaza del hombre, provoca que una de las escenas más bellas sea aquella en la que vemos la comunión de ésta con Blancanieves, en el momento en el que el bosque le otorga su bendición.

A pesar que la aparición de los enanos en la historia es tardía, no por ello deja de revestir la importancia que tienen dentro del relato. Quizá la mayor sorpresa, que ha desembocado en crítica, ha sido encontrar a actores de estatura normal, reducidos digitalmente para aparecer como enanos. Aunque en esta ocasión no los vemos trabajar en la mina, sí se hace referencia a ella.

La leyenda del cazador

El personaje nuevo que rompe el clásico esquema príncipe-princesa de todos los cuentos, viene representado por el cazador (Chris Hemsworth), que se convierte en protagonista gracias a un título que lo sitúa a la cabeza de la historia y de un actor que está de moda gracias a su participación en Thor (Kenneth Branagh, 2011) y Los Vengadores (Josh Wedon, 2012).

A Hemsworth le sienta bien este tipo de personaje rudo y a la vez sentimental, capaz de todo por volver a ver con vida a su recientemente fallecida esposa. Es el elemento añadido al cuento, un personaje que desvía por momentos el hilo de la historia para introducir una pequeña variante en el happy ending de la versión de los hermanos Grimm, amenazándolo con un triángulo que aporta mayor atractivo a la adaptación. Todos sabemos que para que la princesa despierte alguien debe darle un beso de amor, y en esta ocasión hay dos candidatos…

Blancanieves Nos encontramos pues, con una nueva revisión del cuento que se desliga a conciencia del film de Disney y de la reciente adaptación Mirror, Mirror (Tarsem Singh, 2012), siendo más cercana a la película de Los Hermanos Grimm (The Brothers Grimm, Terry Gilliam, 2005) con un lado oscuro que permite, a su vez, momentos de gran belleza visual como el vivido en el bosque de las hadas donde podremos ver a unos estupendos duendes guiar a Blancanieves al corazón del bosque.

Sin escuchar aquello de … y comieron perdices, algunos pueden interpretar que se trata de un final abierto, al estilo del sistema operante actualmente en los Estados Unidos: ya se habla de una secuela, y con el personaje del leñador, el público parece estar asegurado.

Trailer:

Ficha técnica:

Blancanieves y la leyenda del cazador (Snow White and the Huntsman),  Estados Unidos, 2012.

Dirección: Rupert Sanders
Guion: Evan Spiliotopoulos, Hossein Amini, Evan Daugherty
Producción: Universal Pictures, Roth Films, FilmEngine
Fotografía: Greig Fraser
Música: James Newton Howard
Reparto: Kristen Stewart, Charlize Theron, Chris Hemsworth, Sam Claflin, Sam Spruell, Ian McShane

3 opiniones en “Blancanieves y la leyenda del cazador”

  1. Creo que el comentario es muy justo para una película que cumple perfectamente su objetivo: entretener. Uno esta enchufado con ella durante todo el tiempo.

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