Críticas

La vida misma

Asamblea

Álex Montoya. España, 2018.

AsambleaCartelUn grupo de personas heterogéneas (cada cual con su “idiosincrasia”), se disponen a reunirse en una convocatoria que se presupone de vital importancia para el colectivo. ¿Un partido político en ciernes? ¿Una asociación en lucha por dotaciones para el barrio? ¿Un círculo de individuos comprometidos con el cambio climático? ¿Quizás una federación por la igualdad de las familias homoparentales? Es lo mismo. El inicio, el desarrollo y la finalización del encuentro podría haber resultado calcado en cualquiera de las situaciones anteriores y en muchas otras. Nos encontramos ante la ópera prima del director Álex Montoya, tras un exitoso paso por el mundo del cortometraje. Está basada en la obra teatral La Gent, de Juli Disla y Jaume Pérez, una representación que se conforma con espectadores y actores sentados en el mismo círculo. Es la primera película española que ha tomado la decisión, a la vista de la crisis sanitaria mundial, de trasladar su estreno desde las salas comerciales a una plataforma digital, concretamente a Filmin.

El largometraje se inicia con una escena en la que observamos a los que parecen los dos promotores locales de la reunión, llegando en automóvil al lugar en donde se va a celebrar el evento. Un hombre y una mujer, que tras cierto malentendido, se acercan a la entrada de una especie de chalet urbano. Un pequeño grupo de personas se encuentran esperando y les recriminan la tardanza. Tras difusas excusas, Josep, quien parece tener el mando de la situación, abre la puerta de lo que parece un restaurante abandonado, probablemente cerrado por causa mayor. ¿Quizás alguna crisis económica general o particular? Y ya sí, nos disponemos a iniciar la asamblea. Se trata de ratificar El Concierto, un grupo de normas por las que el colectivo deberá regirse en el futuro. La pretensión de Josep es que la propuesta se apruebe a la mayor celeridad, intentando obviar cualquier tipo de discusión o polémica. Para eso ya lo han difundido por las redes sociales, es la única opción, la mejor de hecho, la verdadera forma de avanzar, se lleva mucho tiempo trabajando en el acuerdo, vienen vacaciones, no cabe la demora, y bla-bla-bla. Pero las cosas no van a ser tan fáciles, ya se lo imaginarán si alguna vez han asistido, para su desgracia, a cualquier reunión vecinal. Lo sencillo se complica, ¿no creen?

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El origen teatral del filme no se pierde en ningún instante; pero con un inteligente guion, que añade cierta problemática familiar a la obra primigenia, se consigue elaborar un largometraje muy atractivo, en clave de comedia que no abandona en ningún instante un tono ácido, una crítica soterrada cargada de escepticismo sobre las trampas que puede encerrar el juego de la democracia. Y se hace sin prácticamente salir de una habitación, con una estructura lineal y recurriendo en música y tiempo fílmico a la diégesis. Con esos elementos de puesta en escena y unas interpretaciones sobresalientes en una actuación coral, el director valenciano consigue elaborar una obra que tiene el mérito de bordear temas complejos sin que abandonemos la sonrisa. 

De la mano de los asistentes a esa magna asamblea, esperados o no, iremos saltando sobre distintos tipos de caracteres personales, cada uno y una con sus fobias y con sus filias. Así, pasaremos del temerario a la joven progresista, a la autoritaria que pretende imponer sus opiniones sin los debidos respetos ajenos; también conoceremos al tipo reventador o nos entretendremos en localizar al supuesto topo. Y no faltarán los descreídos, el comprometido, los o las calladas, murmuradores, desconfiados, arribistas o los que pecan de todo lo contrario. Pueden ustedes mismos ir configurando estos caracteres y muchos otros mientras disfrutan de la película. 

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¿Pero qué es esa Propuesta de Texto Definitivo referente al Concierto? Con mayúsculas, sí, hay que darle la importancia que tiene. Pues se podría hablar de una convención, de una norma suprema de actuación que debe aprobarse, o al menos montar el paripé para que los implicados crean que ha salido adelante gracias a su ratificación. Y por supuesto, se van a manejar vocablos de gran calado democrático y que presuponen la máxima participación social. Diálogo, consenso, comisión ejecutiva o central, sector territorial, confederaciones o federación de federaciones…Y todo lo que ustedes imaginen al respecto. Los guionistas no han dejado de lado ninguna o casi ninguna de esas palabras grandilocuentes para vestir un pastel (llámese constitución) que lo que realmente dispone es que todo, y todo es todo, lo terminará fiscalizando la central (llámese el poder). Pero hay que pasar el tiempo, entretenerse en algo, comprometerse con lo que más rabia nos produzca e incluso creer y sacrificarse por la causa.

Asamblea conforma un mordiente retrato de la individualidad del mundo moderno en los momentos en los que pretende conformarse en paradigma de compromiso colectivo. Imposible no acordarse del sociólogo y filósofo francés, Émile Durkheim, cuando, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, situaba precisamente a la falta de solidaridad el principal problema creado por la sociedad moderna, con una conciencia colectiva bajo mínimos y a la búsqueda de los particulares intereses de cada uno. Huelgas de hambre, desnudos públicos, acampadas, concentraciones, pancartas en balcones, manifestaciones…Todo puede ser válido para que una mayoría se sienta importante, con capacidad de decisión ante las problemáticas que le afectan, y unos pocos continúen manejando el corral a su conveniencia y economía. 

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La película de Álex Montoya habla de nosotras y de nosotros, de nuestra sociedad derrochadora, sin certezas, con constantes oleajes y en la que el compromiso altruista parece alejarse hacia la estratosfera. En este punto, nos acordamos de Josep y de su aviso premonitorio: en septiembre, cuando volvamos de vacaciones, la mitad al menos de aquellos que harían lo imposible por una causa, la que sea, ya habrán desaparecido en otros recovecos, a la búsqueda de nuevas convicciones, que en su volatilidad, no tardarán en ser sustituidas por otras nuevas. El compromiso se ha convertido en un concepto absolutamente discontinuo. Ya lo adelantó con clarividencia el pensador polaco Zygmunt Bauman. Hemos perdido el control de nuestras vidas y nos han reducido a peones en un tablero movido por jugadores sin el más mínimo escrúpulo para sacrificarnos, a la búsqueda de sus objetivos.  

Tráiler:

Ficha técnica:

Asamblea ,  España, 2018.

Dirección: Álex Montoya
Duración: 75 minutos
Guion: Jaume Pérez y Juli Disla (Obra de teatro “La Gent”)
Producción: Kaishaku Films / Nakamura Films / À Punt Media
Fotografía: Guillem Oliver
Música: Tórtel y Jordi Sapena
Reparto: Nacho Fresneda, Francesc Garrido, Jordi Aguilar, Cristina Plazas, Abdelatif Hwidar, Greta Fernández, Irene Anula, Marta Belenguer, Lorena López, Sergio Caballero, Jorge Silvestre, Juan Mandli, María Juan

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