Críticas

En memoria del director poeta

A través de los olivos

Zire darakhatan zeyton . Abbas Kiarostami. Irán, 1994.

a-traves-de-los-olivos-posterEste mismo año nos dejaba un director que era la imagen de la complejidad artística. Aunque los cinéfilos recordaremos a Abbas Kiarostami por su trabajo tras la cámara, lo cierto es que durante su carrera tocó todos los palos dentro de la creación de películas. Guionista, montador, director, productor, fotógrafo… su idea de cine ha dejado para la posteridad un puñado de obras maestras, siempre fieles y coherentes con el estilo de un director capaz de ver la poesía en las cosas pequeñas, en la rutina, en el deambular por caminos perdidos, en la gente que parece alejada en el tiempo y en el espacio de la realidad moderna. Retrató el Irán rural con la mirada profunda del que pretende comprender los contrastes, las pequeñas piezas de vida que conforman la existencia humana, armado de la belleza de lo puro, sin artificios ni trucos de magia. Con Kiarostami perdimos algo más que un director de cine: perdimos a un poeta.

En A través de los olivos se recogen, en plenitud, todas las obsesiones de Kiarostami como autor, esos temas recurrentes con los que conjugó imagen y pensamiento a través de sus películas. Además, es en esta cinta donde rinde homenaje a su oficio, el arte que amó hasta el final de sus días: el cine forma parte esencial de la historia, un diálogo magistral con el medio que otorgó al director su lugar de oro en la historia del cine.

Kiarostami nos conduce de nuevo, como espacio habitual de sus propuestas, al Irán rural, de pueblos pequeños, carreteras embarradas, gente sencilla y costumbres en plena mutación, con el constante enfrentamiento entre lo viejo y lo nuevo como fondo cultural. Este paseo por el localismo de un lugar tan concreto sirve al director para la reflexión acerca de temas universales, las básicas preocupaciones humanas que conectan con cualquier espectador con independencia de la parte del mundo en la que se encuentre. La muerte, el cambio, el paso del tiempo y, por supuesto, el amor, pasan a través del personal prisma de un director capaz de encontrar la magia en los detalles nimios, en ese rincón donde nadie se molestaría en buscar una historia. Con una sencillez aplastante en lo visual, el resultado es la sorprendente complejidad de lo humano.

Fotograma de A través de los olivosA través de los olivos narra la llegada de un equipo de rodaje al norte de Irán, donde tiempo atrás tuvo lugar un terrible terremoto que acabó con la vida de decenas de personas. La intención de este grupo de cineastas es contar cómo estas gentes han seguido adelante, buscando esperanza en el futuro con la tristeza de la tragedia a las espaldas. El director, con la clara honestidad que reviste su cine, muestra sus intenciones como realizador, como contador de historias, en un proceso casi documental sobre el rodaje de la película. La visión personal del cineasta se hace dueña de la ficción, y vemos cómo traslada su pensamiento cinematográfico en la figura de este equipo de rodaje pensado para el filme. El uso de actores no profesionales, la sencillez técnica, el retrato de la vida real, la mirada reflexiva sobre el día a día de los protagonistas, son piezas clave en esta película dentro de otra película, una lección de metacine que es clave para entender la propia naturaleza de la película, pero también para dar sentido al propio arte de Kiarostami.

De fondo, una historia de amor/desamor entre dos jóvenes, que pondrá en problemas toda la producción por culpa de sus desencuentros. Sin carga dramática innecesaria, sin estridencias exageradas para la manipulación del espectador, Kiarostami nos convierte en observadores privilegiados de este paraje abandonado por el tiempo. Evita cualquier etiqueta de género, puesto que la experiencia humana completa incluye el drama, el humor, la tragedia y la alegría, pero explicadas con naturalidad aplastante por un autor libre, sensible, dueño de una mirada única y personal.

A medio camino entre la ficción y el documental, Kiarostami no renuncia a contar una historia, pero lo importante para este director está en los detalles, en la vida que bulle en las calles y en los caminos, en esos personajes que deambulan por la pantalla sin nada que decir en apariencia, pero en donde reside la vitalidad que destila la obra de Kiarostami. Siempre con su propio ritmo, su modo inequívoco de avanzar por su propuesta, calmada, sin caer en los cambios de velocidad efectistas y sin sentido. El obsesivo manejo del tiempo por parte del autor nos transporta a un mundo de silencios, de reflexiones sobre el sentido de la vida en boca de unos personajes que observan su mundo desde su reconstrucción tras la llegada de la tragedia. La voz humana, en forma de diálogo pausado o monólogos llenos de entrañable sabor agridulce, rompe el sonido del viento que mece los olivos. El universo de Kiarostami avanza a otra velocidad, al ritmo que marca el día a día diametralmente opuesto al bullicio de las grandes ciudades.

Imagen de A través de los olivosLas películas de Kiarostami parecen un todo cohesionado, a través de la mirada, a veces crítica, a veces amable, siempre única, de un director de pequeñas cosas. El continuo movimiento por caminos rodeados de paisajes rurales, la constante peripecia a bordo de vehículos destartalados, son otros de los lugares comunes que construyen ese todo que es el cine del realizador iraní. Universo que se ha quedado mudo con la desaparición de su ideólogo, observador incomparable de lo cotidiano, que aunaba el espíritu de meticuloso documentalista con la intensa búsqueda en la ficción de una realidad mínima y hermosa.

Podría haber escogido cualquiera de sus películas para esta crítica, que es más rendido homenaje. Pero A través de los olivos es la ejecución perfecta de todas las obsesiones de Kiarostami como autor, al mismo tiempo que lanza una mirada hacia su propio trabajo en forma de ficción, de la mano del personaje del director de película dentro de la película, alter ego, suponemos, del propio artista.

Sirva como recuerdo, uno de tantos, dedicado al cine de un maestro, que buscó siempre en sus propuestas una verdad honesta necesaria para seguir entendiendo el fabuloso arte de hacer películas, por encima de cualquier otro ruido.

Ficha técnica:

A través de los olivos (Zire darakhatan zeyton ),  Irán, 1994.

Dirección: Abbas Kiarostami
Guión: Abbas Kiarostami
Producción: Ciby 2000
Fotografía: Hossein Djafarian, Farhad Saba
Música: Música popular
Reparto: Hossein Rezai, Tahereh Ladanian, Mohamad Ali Keshavarz, Zariefh Shiva, Farhad Kheradmand, Babek Ahmad Poor, Ahmed Ahmed Poor

Santiago Negro

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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