Críticas

Narraciones increíbles

La chica salvaje

Where the Crawdads Sing. Olivia Newman. EUA, 2022.

Cartel de la película La chica salvajeUna muy buena película se nos aparece en las marismas de las costas de las Carolinas en Estados Unidos. Es una región muy hermosa, en la cual reinan las aguas y los árboles en un entrelazamiento salvaje y las aves y la fauna vibran en una danza natural armónica y misteriosa. Porque se trata de unas tierras extrañas, de tonalidades pardas, verde oscuras, de aguas a veces turbias, a veces claras. Por allí vive una chica solitaria, abandonada desde niña por su padre, alcohólico, desordenado y violento que ya había causado la partida de la familia entera. Obviamente es una historia increíble, no parece factible que una niña pueda desarrollar su existencia en una cabaña perdida hasta llegar a convertirse en una mujer joven y hermosa, absolutamente independiente y autosuficiente, una misteriosa chica de los pantanos para los habitantes del pueblo más cercano. Ellos la miran con una curiosidad que no puede descifrar de qué está hecho este ser, una especie de hada-bruja que se esconde de todos y que aparece en el pueblo solamente para vender los mejillones y almejas que recoge de las rocas de la costa.

Más increíble todavía es que la chica es una naturalista aventajada, en la mejor tradición de los estudiosos que se internan por años en los campos, en los bosques y en las montañas para recoger especímenes, identificarlos, clasificarlos, dibujarlos y describirlos. Esa es su vida diaria, que se vio enriquecida por el contacto con un joven noble, extrañamente respetuoso y cariñoso que le enseñó a leer, surgiendo también un amor tímido entre los dos, que se volvió pasión.

Where the Crawdads Sing

Extraordinario es también que la joven, aconsejada por su amoroso amigo, logre entrar en contacto con una casa editorial, dispuesta a publicar sus notas y sus hermosos dibujos sobre las curiosidades naturales y ecológicas de las marismas. Las tristes circunstancias de su niñez, se han convertido en una feliz realidad, en un triunfo de la creatividad individual inspirada por la cercanía a la naturaleza.

Así vamos navegando por el filme, encantados con el paisaje y con la bondad natural que derrota el mal y el desorden, cuando todo se derrumba. Las nubes de una inesperada tormenta de pasiones y de traiciones se cierne sobre la chica y sobre el pueblo, generando una vorágine que la arrastra a un abismo devastador y que convierte a los ciudadanos en acusadores que por fin pueden justificar sus miedos ante esta salvaje bruja de los pantanos.

No crean que les he contado el argumento de esta historia, lo que les he narrado es apenas un contexto, para que se llenen de la misma curiosidad que ha hecho que esta película atraiga bastantes espectadores. Mucho les faltará por conocer sobre las exploraciones y torcidos recovecos de la naturaleza humana y las vueltas de los días y las horas que enfrentan la chica y el filme en la trama que sigue.

Fotograma de La chica salvaje

Hecha esta invitación a ver la cinta, quiero señalar el fecundo espacio que se abre pare el cine cuando explora la tripartita relación entre paisaje y naturaleza, naturaleza humana e intriga y aventura. El escenario natural es uno de los más enriquecedores del cine. Cada detalle, cada espacio, cada frontera, es oportunidad para contar historias y para matizar ambientes. Sin duda el entorno crea tonalidades atractivas, que dan un encanto único que llama nuestra atención y que un buen director aprovecha con ventaja, como acá se ha hecho. Porque independientemente de los avatares humanos, el paisaje es un tejido que se basta a sí mismo. En este filme es además protagonista, en cuanto a objeto que confiere vida en todo sentido, para la historia y para nosotros. Entra a interactuar la naturaleza humana con el mundo natural y lo que sucede es que se vuelven complejas las miradas y se generan influencias, ensoñaciones, interpretaciones, usos, encantos y pérdidas. Las estaciones y los fenómenos del clima, las puestas del sol y las alboradas interactúan con las personas y crean un nuevo entorno, formas renovadas de contar las historias, que un buen director utiliza para explorar mundos relacionales, a modo de antropología del paisaje. En medio de todo esto, surge la aventura, aparecen los personajes, se hila una narrativa, con causas, efectos, consecuencias y posibilidades, tramas y sagas que dan valor extraordinario a la observación: el valor de estimular la imaginación, la interpretación, la intuición y la creatividad.

Este es en mi sentir, el gran mérito de esta buena película, adornada con una actuación magistral de Daisy Edgar-Jones, que hace creíbles estas narraciones fílmicas, tanto en realidad como en apariencia.

 

Trailer

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Ficha técnica:

La chica salvaje (Where the Crawdads Sing),  EUA, 2022.

Dirección: Olivia Newman
Duración: 126 minutos
Guion: Lucy Alibar, basada en Where the Crawdads Sing, de Delia Owens
Producción: Reese Witherspoon, Lauren Neustadter
Fotografía: Polly Morgan
Música: Mychael Danna
Reparto: Daisy Edgar-Jones, Taylor John Smith, Harris Dickinson, David Strathairn, Jayson Warner Smith, Garret Dillahunt, Michael Hyatt, Ahna O'Reilly, Eric Ladin, Sam Anderson

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