Críticas

La confrontación de nuestros cuerpos

Buena suerte Leo Grande

Good Luck to You, Leo Grande. Sophie Hyde. Reino Unido, 2022.

Ambos aparecen de espaldas con la mirada perdida en el horizonte, como esa sensación nerviosa e incierta de lo que no sabes qué encontrarás en el camino. Él, un joven entrado en sus 20, de piel morena, ojos claros, bien parecido, sentado en la cafetería, con un ventanal que asoma por completo a la calle. Ella, una mujer rozando sus 60 años, con un abrigo, falda y un maletín, entrando a la habitación de un lujoso hotel en Londres; la ambientación es con Stay High, una versión que hiciera Childish Bambino de una canción original de Brittany Howard, que, según la letra, dice que no importa de dónde venga un amante ni que su entorno no sea el más alegre del mundo, lo único que interesa es que cuando estén juntos se sientan en la gloria. Entonces alguien toca la puerta, y cuando ella abre, las miradas de ambos se encuentran.

Ella es Nancy Stokes, al menos dice que así se llama, una maestra jubilada que ha quedado viuda recientemente y que ha determinado contratar a un trabajador sexual para experimentar lo que nunca ha tenido: un orgasmo, en los 30 años que duró su matrimonio con el único hombre de su vida.

Y el joven, autodenominado Leo Grande, cruza la puerta consciente de su misión; con una mochila de juguetes sexuales, sirviendo unas copas de vino, aplicando sus técnicas de buen conversador, pero se encuentra con una mujer de muchas preguntas, confundida, desconectada de su cuerpo y su sexualidad, con los nervios y preguntas de una mujer que tiene enfrente al segundo hombre en su vida para tener sexo.

Así desenvuelve su premisa la directora australiana Sophie Hyde en su tercer largometraje en forma, Buena suerte, Leo Grande (Good Luck to You, Leo Grande, UK 2022), escrito por la actriz y comediante británica Katy Brand, que privilegia el hecho de que ambas sean mujeres para romper con los convencionalismos de una película sobre empoderamiento femenino e intentar ir más a fondo.

Buena suerte, Leo Grande se convierte en un viaje de autodescubrimiento y amor propio a través de la relación de Nancy con su cuerpo y la carga de vergüenza que tiene al respecto. Se siente decepcionada de sí misma, de haberlo contratado y de lo que piensa hacer, pero que le ayuda ser honesta desde el principio. Nunca haber experimentado un orgasmo, no haber tenido nunca una sensación de deseo y nunca sentirse deseada.

El primer encuentro resulta satisfactorio por lo que siguen tres más, con dos personajes encerrados en la habitación de un hotel en la mayor parte de la película, una habitación que encierra los prejuicios, los propios miedos y sus historias de vida.

Sophye Hyde acierta en no centrar el sexo por el sexo, sino que sea la excusa para mostrarnos a dos personajes que se vuelven vulnerables.  Ella es insegura, pero se reconoce ante Leo como una madre de familia, con una relación hostil con sus hijos, con una naturaleza sexual casi borrada después de perder la juventud. Y Leo le habla de sus clientes, de lo que le provoca causar placer a los demás, recibir actos de violencia o de solo estar allí para escucharlos, pero también le cuenta sobre su madre que quiere verlo muerto y de su hermano reclutado en la guerra, pero se siente vulnerado cuando invaden su espacio y privacidad.

Así Buena suerte, Leo Grande se vuelve una historia entre dos personajes que no pretender ofrecer respuestas ante los tabúes que presenta. Nancy descubre, a través de sus conversaciones con Leo, que absorbió en su vida una gran cantidad de misoginia internalizada que, sin saberlo, transmitió a sus alumnos, por esa idea estructural de que las mujeres, en particular las mujeres maduras, no están bien valoradas por la sociedad, porque solo pueden ser mamás o abuelas o maestras, y las formas en que son empujadas a encajar en esa perspectiva cultural.

La película es un llamado a hablar de estos temas y de nuestras propias experiencias; lo que nos ha pasado, nuestra sexualidad y nuestros cuerpos. Las limitaciones que nos ponemos nosotros mismos y sobre la idea de nuestros cuerpos como atractivo visual para alguien más. Nancy toca a Leo, lo rodea, le pasea la mirada sobre su pecho y sus brazos torneados; ella siente esa vergüenza que se profundizó a medida que envejeció, porque vinculaba su atractivo con su valor como ser humano. Nancy recordaba un poder que ni siquiera sabía que poseía cuando era adolescente: el poder de la juventud seductora, y cómo desperdició ese momento al seguir todas las reglas establecidas para ella.

Podría apuntarse que la directora estiliza el trabajo sexual, o al trabajador sexual, o que promueve el libertinaje en las mujeres adultas, pero nada más equivocado que eso: Buena suerte, Leo Grande es quizá hasta ahora la mejor actuación en la carrera de Emma Thompson, porque ella es el eje de revisar las causas de que tantas mujeres carguen con vergüenza y odio por sus cuerpos; es ella quien ofrece un testimonio de cuán vital es ser dueño de uno mismo, a cualquier edad, y darse cuenta de que el deseo no termina a los cuarenta para una mujer.

La película está llena de muchos momentos conmovedores, como ese que nos pide desnudarnos, confrontar al espejo y abrazar nuestros cuerpos.

Tráiler:

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Ficha técnica:

Buena suerte Leo Grande (Good Luck to You, Leo Grande),  Reino Unido, 2022.

Dirección: Sophie Hyde
Duración: 97 minutos
Guion: Katy Brand
Producción: Genesius Pictures, Cornerstone Films, Align, Searchlight Pictures
Fotografía: Bryan Mason
Música: Stephen Rennicks
Reparto: Emma Thompson, Daryl McCormack, Isabella Laughland, Charlotte Ware, Carina Lopes, Les Mabaleka, Lennie Beare

Una respuesta a «Buena suerte Leo Grande»

  1. Me parece bien interesante también que las escenas de sexo en la película recién aparecen al final, conforme a la transformación de Nancy.
    Me pasó que al principio pensaba «qué extraño que una película que se propone abordar tabues sexuales no muestre escenas», y después comprendí por qué.
    Saludos!!

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