Críticas

Un parque de diversiones para Jennifer Lawrence

El lado bueno de las cosas

Silver Linings Playbook. David O. Russell. EUA, 2012.

Cartel de El lado bueno de las cosasEl lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbook, 2012) es una comedia romántica disparatada, concebida para el lucimiento de la pareja que interpreta los papeles principales, Jennifer Lawrence y Bradley Cooper. En el caso de la actriz autodidacta de 22 años de edad, que hasta ahora es la que más provecho le ha sacado al filme con el Globo de Oro y el Premio del Gremio de Actores de la Pantalla, además de la nominación al Oscar, ha sido una oportunidad de pasar del drama y la acción a la comedia, y de mostrar su capacidad de interpretar un personaje adulto, en contraste con la adolescente que le dio fama en Winter’s Bone (2010), por la que fue candidata por primera vez al Premio de la Academia para luego convertirse en heroína guerrera en Los juegos del hambre  (The Hunger Games, 2012).

La Tiffany del filme de David O. Russell ha servido para que Lawrence ponga de manifiesto su talento intuitivo con un personaje sexy y de expresividad explosiva, en contraste con las emociones escondidas bajo una dura parquedad que había caracterizado sus interpretaciones más conocidas. Los problemas psicológicos de la joven viuda que encarna son una licencia que la convierte en un parque de diversiones para la actriz. Pero por otra parte es una figura característica de un género de Hollywood cuya historia se remonta a los años treinta, la screwball comedy. Por tanto, existe una tradición que ha fijado las expectativas acerca de lo que es una buena interpretación, y ajustarse a ellas es garantía de éxito de crítica y público. Todo eso ayuda a entender por qué a Jennifer Lawrence le ha ido tan bien con esta película.

el-lado-bueno-3El galán de El lado bueno de las cosas es Pat, interpretado por Cooper. Si Tiffany se comporta de forma alocada, él es dado de alta bajo vigilancia de un hospital psiquiátrico, en el cual fue recluido por agredir en un ataque de celos a un hombre al que encontró haciendo el amor con su esposa, Nikki. Si los personajes de Cary Grant en la screwball comedy cuestionaban los estereotipos masculinos al ponerse ropa de mujer, como en La fiera de mi niña (Bringing Up Baby, 1938) y La novia era él (I Was a Male War Bride, 1949), Pat lo hace con la bolsa de basura que lleva encima cuando sale a trotar. Esa falta de correspondencia con las expectativas acerca de la autoestima de un hombre es parte de la desarticulación de quien está al borde de estar loco. Pero que haya en eso un parecido con el depósito de desperdicios en el que aterriza Dicky Eklund (Christian Bale) en El ganador o Nacido para vencer (The Fighter, 2010), la película anterior de Russell, cuando salta por la ventana para salir de la casa en la que consume crack, convierte también a la bolsa en sinécdoque de la situación de quien se encuentra al borde de ser desechado por la sociedad.

Esos detalles son característicos de David O. Russell, y le dan un barniz de actualidad y de inquietud social a lo clásico. Pero el guión de El lado bueno de las cosas no busca llegar a la altura delirante de Extrañas coincidencias (I Heart Huckabees, 2004) ni va más allá de sugerir que puede haber una problemática de la sociedad estadounidense como trasfondo de la locura de los personajes, así como la película anterior tampoco profundizaba en sus críticas a los espectáculos de boxeo de ESPN. Cae además de lo disparatado a lo ridículo, sin desviarse de la senda del lugar común, en el clímax que se intenta construir artificiosamente mediante una apuesta doble. Tampoco la dirección es como la de The Fighter, que intentaba plantear un diálogo de estilos entre la ficción, el documental y la televisión. Si bien hay partes de El lado bueno de las cosas en las que se trabaja acertadamente con la cámara en mano, como contraparte abundan los diálogos filmados de la manera más trillada. La capacidad que tiene de hacer que sus actores se destaquen es lo que explica que Russell haya recibido nominaciones al Premio de la Academia como director y guionista por este filme.

el-lado-bueno-1Lo que reluce en El lado bueno de las cosas es, en síntesis, el brillo que da Jennifer Lawrence a su personaje, que no es sino el que puede sacarse a una moneda corriente cuando la pule el talento. Lo mismo podría decirse del actor de Resacón en Las Vegas  o ¿Qué pasó ayer? (The Hangover, 2009), candidato al Oscar como protagonista por su Pat. Sin embargo, la película sólo levanta vuelo cuando hace su entrada Tiffany. El lado bueno de las cosas tiene cuatro de sus ocho nominaciones al Premio de la Academia en los renglones de actuación, aunque en los papeles de reparto Jacki Weaver esté por debajo de personajes como la matriarca de una familia de mafiosos de Animal Kingdom (2010) y ocurra lo mismo con Robert de Niro. Pero quizás esa sea la razón por la que se destaquen: el bajo perfil de los que saben que ya no tienen necesidad de demostrar lo buenos que son, en contraste con el afán de Melissa Leo y de Christian Bale en The Fighter, película por la que los dos ganaron el Oscar.

Tráiler:

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Ficha técnica:

El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbook),  EUA, 2012.

Dirección: David O. Russell
Guion: David O. Russell, basado en la novela homónima de Matthew Quick
Producción: Bruce Cohen, Donna Gigliotti, Jonathan Gordon
Fotografía: Masanobu Takayanagi
Música: Danny Elfman
Reparto: Jennifer Lawrence, Bradley Cooper, Robert de Niro, Jacki Weaver, Chris Tucker, Anupam Kher, John Ortiz, Dash Mihok, Brea Bee

2 respuestas a «El lado bueno de las cosas»

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