Críticas

Road to Redemption

Una noche para sobrevivir

Run All Night. Jaume Collet-Serra. EUA, 2015.

Cartel dela película Run All NightUno de los mejores aciertos en los cambios de registro de un actor que se han dado en los últimos años ha sido el de la transformación de Liam Neeson en action hero. De eso no hay duda. Cuando ya rozaba la sesentena, el actor de The Schindler’s List (Steven Spielberg, 1994) irrumpió en el cine de acción por la puerta europea con Venganza (Taken, Oliver Megaton, 2008), enfundándose el traje de héroe solitario que recurre a sus habilidades letales para acabar con los que amenazan a su familia. Un papel que recordaba al de Arnold Schwarzenegger en Commando (Mark L. Lester, 1985) y que hizo ver el potencial que atesoraba Neeson como nuevo referente del género. Y de hecho, con su trabajo en estos años se ha ganado entrar en el selecto club de la clase de hombres de acero que forman el casting de la saga Los Mercenarios, hasta el punto que muchos lo considerarían un fichaje acertadísimo para una posible cuarta entrega.

Todo esto el director Jaume Collet-Serra lo sabía, y quizás por eso decidió echar mano del actor irlandés para rodar dos de sus thrillers más frenéticos: Sin Identidad (Unknown, 2011) y Non-Stop (2014). Primero con la ciudad de Berlín como escenario, y luego en el claustrofóbico interior de un avión; el público y la crítica pudieron comprobar que el tándem Neeson/Collet-Serra hacían muy buen maridaje para acelerar el pulso del espectador.

Aún con buena técnica y sentido del ritmo estos títulos no alcanzaron a imprimir un estilo y un sello particulares del director que facilitara su transcendencia, no obstante mostrar un buen manejo del suspense. La acción se hacía evidente, pero faltaba una carga dramática profunda que la enriqueciera y conectara sentimentalmente con el público.

Pues bien, precisamente, en Una noche para sobrevivir, Jaume Collet-Serra parece haber pulido las asperezas de sus anteriores trabajos con Neeson para ofrecernos lo que viene siendo su mejor realización hasta la fecha. Una obra de acción trepidante, intensa y cargada de adrenalina, que ahonda en las relaciones entre sus personajes con un gran trasfondo dramático y un sentido del ritmo narrativo ejemplar. Si antes el suspense entraba como protagonista y articulaba la trama, dejando poco espacio al peso del drama, en este caso sucede todo lo contrario. El suspense sale de escena como reclamo para dejar sitio a un tratamiento de los vínculos entre los personajes más complejo y estudiado.

Una noche para sobrevivir, fotogramaLiam Neeson es esta vez Jimmy Conlon, un viejo, cansado y solitario matón, conocido como el cavatumbas, al servicio de un clan de la mafia irlandesa en Nueva York, a quien une una estrecha amistad de juventud con su jefe (Ed Harris). Sin contacto con su familia y consumido por el alcohol, los pecados del pasado no dejan de atormentarle. Todo dará un giro inesperado cuando se ve obligado a matar al hijo de su jefe para salvar la vida del suyo propio. A partir de ese momento, y perseguidos por un honrado policía (Vincent D’Onofrio) y un implacable sicario (Common), comenzará una lucha contrarreloj para evitar que los hombres para los que ha trabajo toda su vida den caza y acaben con la vida de su hijo, con el que apenas tenía contacto. Un debate entre conciencias de lealtad, amistad y paternidad que tendrá que ser resuelto en una noche de tormenta.

Es inevitable establecer un paralelismo con Camino a la Perdición (Road to Perdition, Sam Mendes, 2002), tanto en la parte temática como en la forma. La lucha de un padre con la organización criminal que había sido su familia para proteger a su hijo, una huída constante, y la necesidad de redención son algunos de los aspectos que se toman de la película de Mendes. Además, detalles como el imparable sicario (con lesión facial incluida como la del personaje de Jude Law en el filme de 2002) o la escena final en la cabaña del lago están prácticamente calcadas de la historia protagonizada por Tom Hanks.

Pero no hay duda de que en el tercer trabajo de Collet-Serra con el actor irlandés subyace la esencia del western crepuscular. Una ciudad habitada por personajes corruptos y entregados a la actividad criminal, un héroe, más bien un antihéroe, armado con una pistola, dispuesto a enfrentarse a todos él sólo, y un tiroteo en un pub como substituto del saloon que recuerda a la escena final de Sin Perdón (Unforgiven, Clint Eastwood, 1992).

Pero, como hemos dicho, la carga dramática es uno de los distintivos de este thriller nocturno y una de las mejores aportaciones de su realizador. Para empezar, la relación entre Liam Neeson y su hijo (Joel Kinnaman) es bastante realista y alejada del perdón fácil y la empatía creciente. Después incluso de salvarle la vida en más de una ocasión, Jimmy Conlon no recibe la aceptación de su hijo. Éste sigue increpándole por todo lo que ha sido y hecho en el pasado, y no vemos que vaya a tenderle la mano y abrazar su llegada. Es una relación tratada de una forma oscura, dura y áspera, y en ese intento de rotura de moldes (esa aceptación y buen entendimiento entre padre e hijo cuando aquel llega para salvar a éste se encuentra en la desaprovechada La Jungla: un buen dia para morir, A Good Day to Die Hard, John Moore, 2013) la cinta gana en crudeza y calidad. No obstante, la relación entre Neeson y su jefe, encarnado por un fantástico Ed Harris que recupera gran parte de su personaje de El clan de los irlandeses (State of Grace, Phil Joanou, 1990), está magistralmente definida, hasta el punto de que las conversaciones entre estos dos personajes, por teléfono y en la intensa escena del restaurante, engrandecen la dimensión dramática del filme.

Imagen de Run All NightLa figura del antihéroe alcoholizado pero todavía muy diestro en impartir golpes letales a quienes se meten con él y su familia recicla de una forma más tenebrosa y desencantada, además de ingeniosa, el personaje de Joe Hallenbeck, interpretado por un carismático Bruce Willis en El Último Boy Scout (The Last Boy Scout, Tony Scott, 1991), al que Neeson le añade mayor complejidad y presencia en la acción. El papel de Common como sicario que disfruta con el arma resulta acertado en una suerte de T-800 (con visor ocular incluido) implacable mezclado con el deseo personal de acabar con los protagonistas más allá del dinero que le pagan. A ellos, se une un Vincent D’Onofrio muy creíble en su experimentado rol de agente de la ley, con un tono entre el sarcasmo increpante y la honestidad del buen policía. Desgraciadamente, los más audaces en distinguir caras conocidas aún la brevedad de su aparición captarán a un desaprovechado Nick Nolte que demuestra mantener una mirada igual de penetrante y angustiada que siempre, lástima.

En lo que se refiere al uso de la cámara, los zooms kilométricos con loops al más puro estilo street view que recorren la ciudad de Nueva York aportan un toque moderno o pop que resulta completamente prescindible y contribuyen a restar calidad a la factura técnica. No obstante, el pulso para filmar las escenas de acción es uno de los factores que ayudan a situar este filme a la altura de los mejores thrillers. A destacar la frenética persecución de rescate en coche, ingeniosamente iniciada con el destello de un rayo, y con planos detalle de los pedales y del cambio de marchas muy dignos de la saga Fast & Furious; y por supuesto la magistral encerrona en el bloque de edificios que reactiva el recuerdo de la genial Dredd (Pete Travis, 2012) y ofrece una de las secuencias mejor concebidas emocional y técnicamente.

Si la acción es buena, no sería lo mismo sin la intervención en la banda sonora del mítico Alan Silvestri, quien compone, con piezas del grupo Junkie XL, una melodía a base de graves que enfatizan la sensación de peligro, de ansiedad y oscuridad, al mismo tiempo que contiene un tono progresivo que se acerca a la épica. Uno de los puntos fuertes, en ambos sentidos dada la intensidad del sonido, del filme y responsable en parte de que se mantenga el buen ritmo durante toda la película.

Con Una noche para sobrevivir, Jaume Collet-Serra ha dado un gran paso en su carrera como cineasta, pero sobre todo como director de acción. Aún le falta experiencia para acabar de pulir el trato a algunas escenas, principalmente en la forma y en aportarles el potencial para adquirir una mayor transcendencia. Pero en cuestión de entretenimiento de calidad, y en haber consolidado un muy buen entendimiento con uno de los grandes actores del actioner del momento, el director tiene dos buenas piezas a su favor con las que trabajar en el futuro.

Tráiler:

Ficha técnica:

Una noche para sobrevivir (Run All Night),  EUA, 2015.

Dirección: Jaume Collet-Serra
Guión: Brad Ingelsby
Producción: Warner Bros Pictures/ Energy Entertainment/Vertigo Entertainment
Fotografía: Martin Ruhe
Música: Alan Silvestri
Reparto: Liam Neeson, Joel Kinnaman, Ed Harris, Genesis Rodríguez, Vincent D’Onofrio, Boyd HolBrook, Common, Nick Nolte, Bruce McGill

Álvaro Esteve Ferrer

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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