Críticas

Las chicas también quieren divertirse

Una noche fuera de control

Rough night. Lucia Aniello. Estados Unidos, 2017.

Era de esperar que tras el rotundo éxito taquillero de la franquicia cinematográfica Resacón en Las Vegas (The Hangover, Todd Phillips, 2009), algún director se aventurara a realizar la inevitable versión femenina de este subgénero de comedia que es ya el de las despedidas de solteros. Parece que la industria de Hollywood no para de dejar en evidencia que las ideas escasean, debido a la ingente cantidad de reboots que nos están ofreciendo. El reboot femenino parece que está en alza: Cazafantasmas (Ghostbusters, Paul Feig, 2016) cambió el elenco masculino de su original Los Cazafantasmas (Ghostbusters, Ivan Reitman, 1984) por el femenino y en fase de posproducción se encuentra el cambio de género de Ocean’s Eleven (Steven Soderbergh, 2001) que, recordemos, es a su vez un remake de La cuadrilla de los once (Ocean’s Eleven, Lewis Milestone, 1960). Este se titulará Ocean’s Eight y lo protagonizarán ocho conocidas actrices, entre ellas Cate Blanchett, Sandra Bullock y Anne Hathaway.

Una noche fuera de control juega dentro de este campo de las reinterpretaciones femeninas y tiene muy poco de original, ya que como señalábamos anteriormente parece aprovecharse del éxito de Resacón en Las Vegas para llevarse a su terreno al público femenino bajo la premisa “ellas también son gamberras”. Los elementos básicos de la despedida de soltero no se le escapan: Un grupo de amigas de la juventud, fiesta desenfrenada en una ciudad loca, alcohol, drogas e incidentes surrealistas. En definitiva, cuenta con todos los ingredientes para provocar lo políticamente incorrecto pero el filme de Lucia Aniello parece que solo coquetea con la posibilidad de escandalizar a la audiencia sin llegar a provocar.

Jess (Scarlett Johansson), una ocupada candidata a senadora va a celebrar su despedida de soltera en Miami con sus cuatro amigas de la universidad: La elegante mujer de negocios Blair (Zoë Kravitz); Pippa, la amiga que hizo en su año de estudios en Australia, interpretada por la estrella del Saturday Night Live, Kate McKinnon; la activista lesbiana Frankie (Ilana Glazer) y su mejor amiga de los años estudiantiles y anclada en el pasado Alice (Jillian Bell).

La diversidad de las mujeres representadas está un poco forzada para mostrar diferentes arquetipos: la idealista, la ambiciosa, la emocional, la aventurera y la exitosa, pareciendo así que quieren retratar al mayor tipo de mujeres. Estas amigas son tan dispares entre sí que cuesta creer en los lazos que las unen, pudiendo destacarse solo la relación entre Alice y Jess, las mejores amigas del campus, cuyas vidas se han desarrollado por caminos diferentes. El conflicto entre Jess y Alice es lo único que nos puede enganchar emocionalmente a la trama, dejando al resto de personajes en un nivel complementario que, en algún momento gozan de protagonismo, pero que parece que simplemente están ahí para reforzar los gags.

El elemento del crimen accidental en esta descontrolada fiesta bebe directamente de Very Bad Things (Peter Berg, 1998), de la cual se acerca más al reboot, aunque con un resultado menos negro. En el filme, un grupo de amigos celebra una despedida de soltero y contratan a una stripper que resulta muerta por accidente. A partir de ahí, el grupo de amigos deberá decidir si llamar a la policía o se deshacen del cadáver.

Así en Rough Night se mezclan dos tramas totalmente reconocibles: el grupo de amigos adultos que se reúne para rememorar juergas de la juventud, como en la divertida e irreverente Los tres reyes malos (The Night Before, Johnattan Levine, 2015) y la subtrama que podemos denominar “¿Qué hacemos con el cadáver?” ya vista en comedias como Tumba abierta (Shallow Grave, Danny Boyle, 1994) o Este muerto está muy vivo (Weekend at Bernie’s, Ted Kotcheff, 1989). La fiesta en Una noche de control es lo de menos, ya que supone un simple pasaje al punto de giro de la trama, que es la muerte accidental y absurda del stripper contratado para la novia, lo que ocurre bastante al inicio del metraje y propicia numerosos problemas para las chicas y sus correspondientes golpes de humor que comienzan fuerte pero que, poco a poco, van perdiendo fuelle.

Una noche fuera de control tiene momentos tan bestias como sus versiones masculinas, pero su impacto es efímero e irregular, quedando por encima de ello las interpretaciones de las cinco actrices. Cabe destacar el futuro cómico de las pertenecientes a la cantera de Saturday Night Live, Kate Mckinnon y Jillian Bell, que llevan el peso cómico, dejando a Scarlett Johansson el papel de superestrella protagonista que, a pesar de emborracharse, drogarse y tener que cargar con un cadáver por todo Miami, sigue permaneciendo divina.

A pesar del atractivo elenco, incluyendo una pequeña aparición estelar, las fórmulas exitosas que repite y una prometedora premisa, Una noche fuera de control no será recordada como sus antecedentes, por desgracia todos masculinos, de las comedias para mayores de edad.

Ficha técnica:

Una noche fuera de control (Rough night),  Estados Unidos, 2017.

Dirección: Lucia Aniello
Duración: 101 minutos
Guion: Lucia Aniello, Paul W. Downs
Producción: Columbia Pictures/ Paulilu Productions/ Sony Pictures Entertainment
Fotografía: Sean Porter
Música: Dominic Lewis
Reparto: Scarlett Johansson, Kate McKinnon, Zoë Kravitz, Jillian Bell, Ilana Glazer, Demi Moore, Enrique Murciano, Colton Haynes, Ty Burrell, Dean Winters, Ryan Cooper, Hasan Minhaj, Karan Soni, Natalie Gold, Paul W. Downs, Tony Rodriguez, Liz Celeste, Daniel Raymont, Doris McCarthy

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