Críticas

Un fantasma viene a verte

A Ghost Story

David Lowery. EE UU, 2017.

Cartel de la película A ghost story

De vez en cuando llega a las pantallas comerciales una serie de títulos que sin legitimar una unánime opinión a su favor genera, no obstante, una corriente de contradictorios análisis que redunda en las amplias versiones sobre su puesta en escena. A Ghost Gtory (David Lowery, 2017) es una película que se apunta a los comentarios más enfrentados. En lo que a mí respecta, el filme no sólo me gusta sino que me sorprendió de una manera grata y convincente.

Está escrita y dirigida por el cineasta norteamericano David Lowery. De su corta filmografía solo conozco la más que apreciable Ain’t them Bodies Saints (2013), una delicada y romántica pieza independiente. Este curioso y sensorial filme ya daba pistas de la elegancia y propuesta de un cineasta a contracorriente que interpreta los géneros a su modo y con una intención revisionista.

A Ghost Story estuvo presente en la Sección Oficial del Festival Internacional de Cine de Catalunya. En Sitges obtuvo el reconocimiento a su fotografía (Andrew Droz Palermo). Un trabajo árido y austero, de tono apagado y melancólico, que con su mortecina luz tamiza toda una delicada atmósfera sobre la pérdida física y espiritual.

Actor y director

Película de corte fantástico y sobrenatural. Parte de la premisa de la muerte para acercarse o interrogarse acerca de la vida. Reinterpreta los convencionalismos y trasciende su simple propuesta. Su argumento no tiene parangón y la historia, tal y como está filmada y montada, mantiene una postura personal e inclasificable. Se trata de un melodrama apasionado sobre el devenir del tiempo, envuelto en una historia romántica. La propuesta de David Lowery excede cualquier banalidad. Su minimalista puesta en escena está concentrada en un arriesgado sentido del encuadre y austeridad formal, que conviven para alcanzar la máxima expresión en un relato intrínseco: una historia de fantasmas.

Su cometido no es otro que modular una idea que, en sí misma, parece un simple chiste. El punto de partida es llamativo y sui géneris. Descoloca, a la vez que impregna de valentía una propuesta, cuando menos, kamikaze. Contratar a un actor con cierto caché como Cassey Affleck y cubrir toda su figura con una sábana blanca y con dos orificios a la altura de los ojos para ver y observar a los vivos es una decisión tan temeraria como muy artística. Con la imagen que el público asocia a la descripción trivial de un fantasma tenemos al personaje clave de la película

Si uno cree que va a ver una película siniestra y cosida de escenas de espanto y sustos prefabricados, está confundido. Advierto en A Ghost Story un aliciente fundamental. Es el grado de sorpresa que me brindan sus sugerentes giros. Nada creo que vaya a ocurrir y, a la vez, todo sucede y en una dirección inesperada e imaginativa. El grado de seducción es alto y me convence casi todo lo que este filme extraño y alejado de las tendencias me ofrece. Además lo hace de una manera naturalista y sencilla. Los efectos son mínimos y su forma artesanal persuade. El estilo lírico y contenido logran el objetivo de un halo romántico poderoso y sutil. Establece una comunicación con el espectador serena y delicada. Por momentos, me conmueve. Siento que el alma o el espíritu de Casey Affleck es la de un ser (lo que sea) afligido y atormentado.

El arranque del cuento sitúa al espectador en una zona más allá de las estrellas. Imágenes de la galaxia, el firmamento y, de repente, mediante un plano cenital el foco se concentra en una pareja en la cama, Cassey Affleck y Rooney Mara. Un principio que enlaza la idea del cosmos como algo más allá del ordenamiento natural y los asuntos terrenales. Pronto la cámara baja a la tierra y comienza a captar la vida doméstica y rutinaria de una pareja. Él es músico. Ella puede ser cualquier cosa. El realizador filma planos generales exteriores de la casa, su vivienda, alejada, casi en medio de la nada. Esta fijación no es baladí y tiene su correspondiente voz narrativa en el filme.

Los primeros compases transitan por la más absoluta calma y quietud. Como si no pasara nada y, entre los personajes, no hubiera cismas ni tensión que provoquen alarmas de cualquier signo. Un solo ruido alrededor del piano es el único síntoma de que la normalidad se quiebra por la introducción de un elemento ajeno a la cotidianidad. ¿Qué significa? La excitación se pone en funcionamiento. En apenas diez minutos, Cassey Affleck fallece en un accidente delante de su casa. En el depósito de cadáveres, Rooney Mara descubre su cara. Tras el reconocimiento del cadáver y postrero homenaje al cuerpo de su amante, Mara lo vuelve a tapar. La chica se marcha. Lo deja atrás para siempre. El plano sigue fijo. De repente, el muerto se mueve. Se levanta de la camilla. El resucitado no se desprende del sudario. Avanza decidido y sin taras. Erguido y displicente. Se practica dos agujeros a modo de ojos y abandona la morgue. Se pasea por los pasillos del hospital, sale a la calle y camina por un prado verde como lo que realmente es, un fantasma decimonónico.

Las imágenes y la estética se afanan en darle un toque gastado, demodé, provocando reacciones ambivalentes. ¿Qué estoy viendo? El estilo, seco y ensimismado, juega a favor de las intenciones expresivas y visuales del cineasta. Hacía tiempo que no veía en una pantalla escenas extrovertidas tan geniales, divertidas y divinas de la muerte. A partir de aquí la película te engancha, te coge de las solapas y te dice: “espera, que lo mejor está todavía por llegar”. Y es verdad. No me arrepentiré de haber visto A Ghost Story. Me parece uno de los títulos de la temporada. No solo te lo pasas bien. Sufres las frustraciones y decepciones de Affleck tapado con la sábana. Eres testigo de cómo vigila a su novia. Te compadeces de su infortunio. Te hace sentir taciturno y desmoronado. Pero no es nada cuando las trompetas tocan arrebato y la historia se desliza hacía la distopía y el western, para volver, como un bumerán y una estructura circular, al comienzo de todo, dando sentido a la narración.

Tráiler de la película:

Ficha técnica:

A Ghost Story ,  EE UU, 2017.

Dirección: David Lowery
Duración: 92 minutos
Guion: David Lowery
Producción: Sailor Bear, A24, Zero Trans Fat Production
Fotografía: Andrew Droz Palermo
Música: Daniel Hart
Reparto: Casey Affleck, Rooney Mara, Will Oldhman y Bruce Grant

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