Críticas

El certero vendedor de ilusiones

Steve Jobs

Danny Boyle. EUA, 2015.

Cartel de la película Steve JobsEstamos ante uno de los personajes más famosos de la época, un hombre singular que concibió algunas de las particularidades más innovadoras de la vida moderna, que de alguna manera transformó la forma en que las personas usan el computador, emplean el celular, escuchan música, estudian y se comunican. No hace mucho tiempo que murió Steve Jobs y quizás su historia es conocida por casi todos, pero vale la pena resaltar algunos hechos para ponerse en contexto con la película que lleva su nombre, dirigida por Danny Boyle.

Jobs es bien conocido como el fundador de la empresa Apple en 1976, luego de trabajar en un garaje con su amigo Steve Wozniak. Apple logró el éxito con su ordenador Apple II, alcanzando Jobs a ocupar la portada de la revista Time, con apenas 26 años en 1982. Lo cual ocurrió otras siete veces en su existencia. Ante los varios fracasos que matizaron su agitada vida de emprendedor, su respuesta fue la de innovar repetidamente, poniendo en práctica ideas y principios desafiantes: primer ordenador con interfaz gráfica de usuario y ratón; transformación de Pixar en una revolución de la industria de la animación; cambio en el modelo de negocios de la industria musical, con el iPod y con el mercadeo online iTunes; su influencia llega hasta el modo de estudiar, con el sistema de universidad abierta de iTunes-U.

Steve Jobs, la películaHay que anotar que la empresa Apple registró diversos altibajos, y todo condujo a que Jobs fuera retirado de la misma por decisión de la junta directiva en 1985. Después de varios años, cuando estuvo la empresa al borde de la quiebra, Jobs regresó y la sacó adelante, brillante y decididamente, a partir de 1997. Cuando murió, en 2011, Apple se había convertido en una de las empresas más grandes del mundo y, en 2009, Steve Jobs fue destacado como el ejecutivo del año por la prestigiosa revista Harvard Business Review por “incrementar en 150.000 millones de dólares el valor en bolsa de Apple en los últimos 12 años”.

¿De qué está hecha una persona como ésta, cómo toma decisiones, cómo se enfrenta al éxito y al fracaso, cómo maneja los grupos humanos y las dificultades, cómo se ve afectado por la fama y el poder y cómo afecta a los que lo rodean? A estos interrogantes se enfrenta la película de Boyle, y para ello cuenta con la ventaja y la desventaja de que se está refiriendo a hechos recién sucedidos, con la mayor parte de los personajes que los protagonizaron vivos y capaces de compartir sus experiencias, de aportar y, también, de criticar. Todo indica que Jobs fue un individuo bien distinto a los demás, con un modo de ser bastante imponente y exigente, que rayaba en un egoísmo pertinaz, deseoso de dejar su huella personal en todo lo que hacía. Naturalmente esto causaba dolores, amores, odios y perturbación a su alrededor. Sin embargo, en el fondo, sus criterios se basaban en la aplicación de estándares muy personales de meritocracia, definida esta como la capacidad de poner a los demás a aportar meritoriamente en los objetivos de las empresas que asumía, sin esperar muchos reconocimientos o palabras bellas de parte del líder, pero conocedores de que este era una persona acertada que los llevaba por las sendas de logro empresarial, con todos los beneficios que ello implica.

Pintar la enorme complejidad del personaje no es tarea fácil y seguramente será tema de muchos libros y películas. El filme Steve Jobs se enfoca en tres grandes instantes de la vida del personaje, que revelan mucho y mantienen al espectador completamente atrapado: son eventos de lanzamiento de algunas de sus innovaciones, los cuales ocurren en ambientes teatrales, repletos de públicos expectantes. En todos los casos, hay dificultades de último momento que se salvan creativamente a base de la fuerza y del liderazgo de Jobs.

El primer evento ocurre en momentos en que Jobs quiere cambiar a Apple, la empresa joven y exitosa, sacarla del funcionamiento casi rutinario en que se encuentra, a base del lanzamiento de algo nuevo, completamente revolucionario. Lo que apreciamos es que Jobs se sentía solo, arrastrando la inercia, sin lograr inyectar con claridad la nueva idea, quizás porque él tampoco la tenía tan clara en su momento.

Fotograma de Steve JobsAños después vemos a un Jobs más maduro, tratando de sacar adelante a su nueva empresa Next, sin realmente lograrlo. Es el segundo evento, el lanzamiento de una nueva idea, el llamado Cubo, con un sistema operativo diferente. Si bien sus ventas fueron modestas, tal sistema facilitó los trabajos del científico Tim Berners que dieron lugar al World Wide Web y al papel revolucionario de la red Internet. Además fueron la base de los sistemas que más adelante utilizaría Apple en su nueva etapa con Jobs. En este evento se aprecia a un líder más estratégico, más dispuesto a aceptar a los que lo rodean, pero sin que se haya perdido su sentido casi obsesivo de que va a cambiar al mundo con sus inspiraciones.

Hacia el final, viene el tercer evento, el lanzamiento de la iMac en 1998, la nueva computadora que impulsó de nuevo a Apple. Lo vemos acá como un gurú, como un personaje casi de culto, pero definitivamente más sabio y más razonable.

El protagonista es brillantemente representado por Michael Fassbender, cuya cara no nos recuerda realmente a la del Jobs que todos tenemos en la cabeza, pero cuyos movimientos, agitados y decididos, plagados de urgencias y de exigencias; cuyas palabras y gestos verbales, que quieren dar la impresión de mesianismo y de liderazgo a toda prueba, combinado con una cierta decepción al ver que no todo es realmente como se lo imagina o como lo desea, nos hacen sentir cercanos al Jobs realista y espectacular que nos imaginamos.

Steve-Jobs-5Entre las personas que lo rodean, hay dos mujeres que moldean a Jobs, a pesar de sí mismo, y de ello se hace el debido tratamiento en la película. Una de ellas es su hija Lisa, que aparece protagonizando, desde bambalinas, cada uno de los tres eventos. Lisa se convierte en la conexión de Jobs con su lado humano y sensible y nos damos cuenta de lo difícil que es esto para él, porque ceder en este sentido implica enfrentare a aspectos casi que de rutina, cosas a las cuales están sujetos solamente los débiles mortales en sus diarias vidas, no alguien como Jobs, en cuya mente bullen la innovación, el cambio y la creatividad. A través de las interacciones con Lisa vemos la dolorosa evolución de este personaje hacia una humanidad más integral y más amorosa.

El otro personaje femenino es Joanna Hoffman, una mujer de origen polaco, ejecutiva de mercadeo y mano derecha de Jobs, fundamental en todas las encrucijadas que el filme nos presenta vívidamente en los tres eventos señalados. Kate Winslet es una gran actriz, y acá se destaca sin duda y nos transmite esa esencia femenina y sabia, que pone orden en el desequilibrado liderazgo comunicativo de Jobs, logrando que él se entienda a sí mismo y que lo entiendan los demás.

Estamos ante una muy buena película, que me atrevo de denominar como acertada, en el sentido de que define a un hombre de personalidad explosiva y vital, pagando el debido respeto a su genialidad y acercándonos a su lucha personal por volverse alguien más humano, en esas tareas que asumió como certero y espectacular vendedor de las modernas ilusiones de la humanidad.

 

Ficha técnica:

Steve Jobs ,  EUA, 2015.

Dirección: Danny Boyle
Guión: Aaron Sorkin
Fotografía: Alwin H. Küchler
Música: Christophe Beck
Reparto: Michael Fassbender, Kate Winslet, Seth Rogen, Jeff Daniels, Katherine Waterston, Michael Stuhlbarg, Makenzie Moss, Ripley Sobo, Perla Haney-Jardine, Sarah Snook, Adam Shapiro, John Ortiz, Stan Roth

Enrique Posada

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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