Críticas

Los sonidos de un bello e improbable amor

Ruido rosa

Roberto Flores Prieto. Colombia, 2015.

Cartel de la película Ruido rosaEsta es una película colombiana estrenada en abril. Su director, Roberto Flores Prieto, estudió en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, en Cuba. Ha dirigido largometrajes (Heridas, 2008 y Cazando luciérnagas, 2013), así como diversos documentales y cortometrajes (Maquillaje para ciegos, 2010). El director se refiere al título de su película en la siguiente forma “El ruido rosa es un sonido similar al que escuchamos cuando colocamos el dial de un radio entre dos emisoras y no sintonizamos ninguna. Así son Luis y Carmen (los protagonistas del filme): dos frecuencias cercanas, similares, pero que no pueden sintonizarse a la vez. Su parecido con el sonido de la lluvia, que cae inclemente sobre la ciudad e inunda cada rincón de sus vidas, es innegable. Es así como el ruido rosa atraviesa la película, metafórica y literalmente, de principio a fin”

Resume muy bien Flores la esencia que el espectador aprecia en esta bella y novedosa película, en la cual Luis y Carmen, dos personas maduras, dedicadas con juicio, constancia y honradez a sus oficios, en los cuales la soledad es compañera permanente, se descubren mutuamente, poco a poco, hasta llegar a un improbable amor.

Fotograma de Ruido rosaPosiblemente también los espectadores apreciarán en Ruido rosa su esencia poética. No por las palabras, que son pocas, tímidas y simples, como corresponde a sus protagonistas, dos seres bastante parcos y prácticos, que se aproximan al lenguaje como una inevitable herramienta para expresarse con economía. Más bien por los ritmos lentos y armónicos y por las silenciosas pausas que se deleitan en los planos cercanos y en la contemplación de los dos rostros. También por la aparición de las casi inesperadas escenas de acción, que se asemejan a sonoros versos que inquietan y evocan. Así mismo, por las metáforas que se entrelazan y que sugieren trasfondos profundos y sabios: la de la lluvia, como circunstancia sugerente, creadora, plena de oportunidades; y la de los oficios sencillos, como vínculos de unión insospechados entre estos dos seres, y por extensión, entre todos los humanos.

Imagen de Ruido rosaEl poema es conciencia que despierta en aquel que lo declama y lo lee y en aquel que lo escribe. En este sentido son poéticas las presencias de unas voces que sutilmente acompañan, como conciencias en off a estos dos seres y a los versos de su poema de amor. La primera de ellas la escuchamos cuando los protagonistas van al cine. Utilizando en forma creativa un recurso añejo, nosotros y los protagonistas nos sentamos en una sala tradicional de cine, hipnotizados por el ambiente de sillas rojas y por las palabras que surgen de la pantalla, y sentimos esa magia que siempre guarda el ambiente del cine y las frases que se dicen, cuando se las escucha con atención y sintonía. Acá no aparece la pantalla; todo lo vemos en las caras de Carmen o de los dos. Es así como lo que apreciamos son ilusiones y sueños, es decir, conciencia humana que despierta. La segunda de las voces la saboreamos cuando Carmen, con absoluta dedicación y ensimismamiento va escuchando sus lecciones de inglés y repitiendo cada frase para que nosotros podamos llegar a su ser interior, para que leamos los versos de su alma viajera y soñadora. Y cuando estamos con Luis en su humilde taller de reparaciones de televisores, radios y grabadoras oímos con él los ruidos rosa de los aparatos que arregla y ensaya, los cuales son la esencia de su trabajo, indicadores de una sintonía que se acerca a su punto ideal, el de la cosa que funciona.

Es poética la lluvia, acompañante frecuente de Carmen y Luis, especialmente de él, cuya casa taller está plagada de goteras y de recipientes que va colocando aquí y allá para recogerlas, sin que pretenda resolver esos ruidos de su vida, que se asemejan a voces que le dicen que está vivo, acompañado y sujeto a circunstancias. Porque la lluvia es la primera amiga de Luis y cuando Carmen se acerca de verdad, la lluvia está allí para sellar la amistad de los dos.

Crítica de la película colombiana Ruido rosaSon poéticos los sitios de trabajo en los cuales transcurren esas vidas sencillas. La poesía la escribe Flores, a través de la forma delicada y cariñosa en que nos lleva por los lugares: alcobas de un hotel de segunda categoría que son aseadas por Carmen, una y otra vez; un baño, de baldosines desgastados que ella limpia con calma y cuidado; un taller de reparaciones electrónicas, donde Luis trabaja con paciencia, marcando cuidadosamente cada objeto, pendiente de cada cliente, enamorado de cada cosa, silencioso y seguro; un cafetín de barrio, donde los enamorados bailan al son de hermosa música caribeña o se sientan a gastarse algunos momentos para sentir ilusión de compañía; unas alcobas, donde la ilusión del amor y del sexo dialogan con la soledad.

Son también poéticos los encuentros y los desencuentros entre los protagonistas, ya que se hacen apenas sin palabras, intercambiando con tímida expectativa gestos, esperas, alguna que otra noticia, todo ello muy simbólico, bellamente fotografiado y bien enmarcado para que el espectador se acerque respetuoso y admirado.

Estamos en abril, en Medellín, Colombia, donde vivo. En los cines locales domina ampliamente Rápido y Furioso 7 y noto que Ruido Rosa, a pesar de que ha recibido elogios de la crítica y premios en festivales alrededor del mundo (Shangai, República Checa, Mar del Plata, Huelva, Santiago de Chile, Chicago, Cartagena, Manchester), casi ha desaparecido de la cartelera y al parecer no logró la suficiente sintonía con el público local, quizás por ser todo lo contrario, lenta, tranquila y cariñosa. El cine como arte y como mensaje es también un ruido rosa, a la espera de la sintonía, algo así como los sonidos de un bello e improbable amor.

Trailer:

Ficha técnica:

Ruido rosa ,  Colombia, 2015.

Dirección: Roberto Flores Prieto
Guión: Carlos Franco, Roberto Flores Prieto
Producción: Roberto Flores Prieto, Diana Lowis
Fotografía: Juan Camilo Olmos
Reparto: Mabel Pizarro, Roosvel González

Enrique Posada

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

2 comentarios para “Ruido rosa”

    • Enrique Posada

      Tiene toda la razón Federico. El asunto es que no he logrado acceder a los demás nombres.

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