Críticas

Flashbacks de ensueño en blanco y negro

Retorno al pasado

Out of the Past. Jacques Tourneur. EUA, 1947.

Retorno al pasado, cartelEl poder de hacer de lo oscuro, sombrío, decadente y angustioso, que subyace en el ambiente y aflora en las pasiones humanas, algo hermoso, emocionalmente sutil y visualmente exquisito, de una fuerza atrayente difícil de controlar, es una de las facultades que atesora para sí el cine negro y de la que se ha servido para definir un estilo cargado de significado en forma y contenido.

Se trata de un género que, del mismo modo que el cine de gángsteres, se ha formado adoptando las características esenciales del estilo que durante dos décadas caracterizó al expresionismo alemán, y que se concreta en el juego del claroscuro, las luces y sombras, los primeros planos, la ciudad como marco ideal para el crimen y un elenco de personajes atormentados que parecen sucumbir a un destino fatal del que no pueden escapar.

Vistos los ingredientes con que se puede crear una película de estas características parece que no habrá mucho espacio para la originalidad narrativa ni para aprovechar el potencial del lenguaje cinematográfico en todo su esplendor. Afirmar lo contrario sería pura y simple teoría de no contar con un ejemplo que pruebe que, en efecto, existe un ejemplar que eleva la categoría del cine negro a las cotas más altas de la excelencia y genialidad cinematográficas.

Ese ejemplar cuidadosamente tallado en sombras e intrigas, amores y crímenes, pasiones y misterio, no es otro que la joya que el francés Jacques Tourneur trajo al mundo del cine cinco años después de que estrenara su obra de referencia La Mujer Pantera (Cat People, 1942), y que puso por título Retorno al Pasado, la que podría considerarse inspiración para Robert Zemeckis de su saga ochentera Regreso al Futuro (Back to the Future, 1985).

Retorno al Pasado parte de la sencillez para adentrarse en un entretejido argumental reforzado con flashbacks que acompañan al espectador a descubrir cada parte del filme como una pieza que poco a poco va encajando con las demás hasta formar un puzzle perfectamente definido y completo. Cuenta la historia de Jeff Bailey, un ex detective privado que regenta una gasolinera en un tranquilo pueblo de California y que mantiene una relación con una joven de la que está enamorado y con la quiere empezar una nueva vida.

Out of the PastNo obstante, su vida apacible se ve alterada cuando su pasado vuelve para pedirle cuentas. Años antes, un miembro del hampa llamado Whit Sterling le había contratado para encontrar a una bella joven, Katie, que se había escapado de su lado con una gran cantidad de dinero. Cuando finalmente la encuentra en Acapulco, se enamoran mutuamente y deciden fugarse juntos. Pero ella decide volver a los brazos de Whit y Jeff se ve obligado a alejarse y empezar de nuevo. Ahora, Whit reaparece en su vida para proponerle un nuevo encargo, pero, dada la situación, el ex detective no puede evitar pensar que lo que en realidad pretende es vengarse por haberle traicionado al haber huido con Katie en el pasado.

Es difícil no relacionar esta película con Forajidos (The Killers, Robert Siodmak, 1946), protagonizada por unos soberbios Ava Gardner y Burt Lancaster, y que también narra la historia de un hombre que trabaja en una pequeña gasolinera en un tranquilo pueblo, un pasado relacionado con el hampa, una aventura amorosa con una femme fatale y el uso del flashback como protagonista, uno de otros tesoros del cine negro.

La genialidad de Tourneur se percibe desde el primer al último fotograma a través de un guion magistralmente adaptado y de una fotografía que constituye una delicia visual difícil de superar. El guion se basa en una novela de Daniel Mainwaring, quien también lo transpone al filme y está repleto de ingeniosos giros y reflexiones sobre el amor, la posibilidad de cambiar, la muerte y el destino, al mismo tiempo que ayuda a definir la psicología de los personajes de una manera cuasi shakespeariana y con una notable profundidad.

Robert Mitchum y Jane GreerDel mismo modo, la fotografía constituye una de las principales aportaciones que confieren calidad y majestuosidad a este filme noir. Su magistral utilización ayuda a potenciar los rasgos del cine negro que ya enunciamos al principio de esta crítica, y que se concretan en el juego de claroscuros (geniales los planos ambientados en Nueva York), las luces y sombras (a destacar la bellísima parte en Acapulco, donde la luminosidad del exterior contrasta con la ambientación sombría del interior de los cafés) y los primeros planos (irremplazable el rostro de Robert Mitchum capaz de expresar profundas emociones con sólo un gesto, sin duda uno de sus mejores trabajos). Los encuadres incluyen a los paisajes como unos protagonistas más de la historia, ya que describen el entorno en el que se desenvuelven los personajes y reflejan su estado de ánimo así como se erigen en verdaderos marcos pictóricos para cada uno de los planos, como si se tratara de pequeñas y sutiles postales que pretenden dejar en la memoria del espectador la magia de cada escenario.

Y es que Retorno al Pasado es una película de escenarios. Al contrario que la mayoría de filmes noir de la época, su ubicación no se limita al entramado urbano y al ámbito nocturno. En esta película, asistimos al apacible entorno de un tranquilo pueblo cercano al lago Tahoe, a los sombríos ambientes de Nueva York, pasando por los lúgubres locales de jazz hasta la paradisíaca Acapulco, parte correspondiente a uno de los flashbacks más bellos de la historia del séptimo arte. La trama argumental sigue por la ciudad, las calles y edificios de San Francisco en un ejercicio descriptivo que recuerda al realizado por Alfred Hitchcock en Vértigo (Vertigo, 1958), hasta volver de nuevo al lugar de origen, el tranquilo paisaje de California y su lago, sin olvidar la mención, dentro de los escenarios espacialmente interesantes, a la lujosa casa de Whit Sterling, con amplias estancias y prodigiosas vistas propias del estilo de Frank Lloyd Wright.

Pero además de esto, sería una negligencia no hacer referencia a uno de los puntos fuertes que tiene este filme y que no podía ser otro que el reparto con el que cuenta. En el papel protagonista está un joven Robert Mitchum que hace gala de su dominio de las facciones para ofrecer un registro expresivo conocidamente sobrio pero que aprovecha cualquier mínima variación para desprender infinidad de matices que dicen mucho más que cualquier palabra, configurando un personaje a la vez atormentado y con un sentimiento de alegría jovial que vemos emerger en una media sonrisa. Junto a él, se incluyen un estupendo Kirk Douglas en el papel del mafioso Whit Sterling y una magistral Jane Greer interpretando una de las mejores femmes fatales que se hayan visto y verán en el cine, hay que decir que su fría y calculadora actitud como mujer fatal sólo es comparable en la actualidad a la ofrecida por Rosamund Pike en Perdida (Gone Girl, David Fincher, 2014).

Finalmente, la habilidad que muestra la película para ofrecer una multitud de temas sobre los que reflexionar (a destacar la oportunidad de empezar de nuevo, las dos caras del amor, el amor inocente y el amor fatal, la muerte como única forma de redención, la inevitabilidad del destino, la lealtad o la ambición) sin perder de vista una trama argumental tejida con mimo y cuidado, enmarcada en una serie de planos que alcanzan lo pictórico, no hace más que enriquecer lo que se ha considerado, y con razón, una de las mejores obras del cine negro de todos los tiempos, un pequeño tesoro que en su momento de estreno pasó inadvertida en muchos lugares pero que hoy le ha sido devuelto el mérito que le correspondía y se ha situado en lo más alto del cine clásico, precisamente donde tenía que estar desde un principio.

Tráiler:

Ficha técnica:

Retorno al pasado (Out of the Past),  EUA, 1947.

Dirección: Jacques Tourneur
Guión: Daniel Mainwaring
Producción: RKO
Fotografía: Nicholas Musuraca (B&W)
Música: Roy Webb
Reparto: Robert Mitchum, Jane Greer, Kirk Douglas, Rhonda Fleming, Richard Webb, Steve Brodie, Virginia Huston

Álvaro Esteve Ferrer

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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