Festivales 

17º Festival Internacional de Cine de Morelia

La reciente edición del FICM culmina demostrando una vez más por qué es ya uno de los principales festivales de cine en México. La programación de las secciones mexicanas en competencia, sumadas a los esperados estrenos internacionales y a las retrospectivas de invitados y amigos del festival, generan un interesante conglomerado de cine que resulta atractivo para todos los gustos cinéfilos.

Cada año se puede apreciar el gran esfuerzo de sus directores y organizadores, quienes, a pesar de los recortes presupuestarios, han logrado mantener la calidad en la selección de títulos para conformar una oferta atractiva para el público asistente.

En esta ocasión, se contó con grandes invitados de honor muy queridos para el festival, como el actor, director y productor Robert Redford, quien recibió de manos de Alejandro Ramírez, presidente del Festival, el Premio a la Trayectoria como homenaje a su importante legado y a sus cincuenta años de carrera cinematográfica.

Asimismo, Willem Dafoe, en su segunda vista al FICM, asistió como invitado especial para presentar The Lighthouse (Robert Eggers, 2019), acompañado de Alejandro Ramírez, Cuauhtémoc Cárdenas Batel, vicepresidente del festival, y Daniela Michel, fundadora y directora general.

Otro de los homenajeados fue el destacado director James Ivory, quien asistió a una función especial de su película Mr. And Mrs. Bridge (1990), para después quedarse a conversar con el público.

En cuanto a la premiación, muchos son los reconocimientos y los galardones que se otorgan en las distintas categorías del evento. El ganador del premio del público en la sección de Documental Mexicano fue Maricarmen, de Sergio Morkin, un emotivo filme que muestra a Maricarmen Graue, una mujer de 52 años con discapacidad visual, pero con un humor ácido e ingenioso, que ha sabido vivir la vida con pasión, como chelista, miembro de una orquesta de cámara y de una banda de rock. A la vez que escribe, da clases de música y corre maratones. Mientras que el Ojo de Oro en la misma categoría lo obtuvo el valioso documental que, en cierta forma, honra a los desaparecidos y exiliados por la guerra contra el narcotráfico, El guardián de la memoria, de Marcela Arteaga, que hace hincapié en el tema doloroso de la violencia acaecida en el pueblo de Guadalupe, Chihuahua, que orilló a una gran mayoría de pobladores a migrar a los Estados Unidos, presentando al abogado Carlos Spector, quien intenta ayudarlos y conseguirles asilo político en ese país.

En esta misma temática, pero abordada desde la ficción, el Ojo a Mejor Largometraje de Ficción se lo llevó Ya no estoy aquí, de Fernando Frías de la Parra, que cuenta la historia de Ulises Samperio (Juan Daniel García Treviño), un joven mexicano de 17 años, quien por miedo al cártel después de un incidente, tiene que migrar a Queens, Nueva York, pero sin lograr adaptarse al nuevo estilo de vida, sintiendo una profunda añoranza por lo que dejó atrás.

Es ya una tradición del FICM el presentar películas que formaron parte de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes 2019, entre las que se encuentran Ceniza negra, de Sofía Quirós Ubeda, un filme de Costa Rica, que cuenta una historia onírica y cargada de magia en la que Selva (Smashleen Gutierrez), una niña huérfana de 13 años que vive con sus abuelos en el bosque, rodeados de naturaleza, acompañados de los sonidos del agua, de los insectos y escalofriantes serpientes, y que debe afrontar a su modo el tema de la muerte; y lo hace asistida de su imaginación y de la creación de rituales personales que amparan las inquietudes de su adolescencia, contribuyendo al desarrollo de su peculiar personalidad.

La cinta está llena de momentos cautivadores en los que el baile, la música, la sensualidad y los arrebatos temperamentales fungen como hilos conductores de un relato por demás sensorial y místico. La atmósfera que se crea a lo largo del filme es casi hipnótica y sumamente poderosa, un logro excepcional para un primer largometraje.

Quirós cuenta que tardó más de cinco años en el proceso de realización de Ceniza negra, en los que vio crecer a Smashleen, protagonista también del corto que precedió a esta historia, por lo que dudaba si debía buscar a una niña más pequeña para el personaje protagónico; sin embargo, tras un agotador casting de cientos de niñas optó por mantenerla en papel, afortunadamente, ya que ella es la fuerza de la película y hace una interpretación en verdad estupenda.

De esta misma sección se presentó A White, White Day, segundo largometraje de Hlynur Pálmason. Un filme que narra la desesperante situación emocional que vive Ingimundur (Ingvar E. Sigurðsson), un policía retirado de un pueblo remoto de Islandia, que pierde a su esposa en un accidente. Durante el relato acompañamos al protagonista en su proceso de aceptación y duelo, mientras lo vemos remodelando la casa en la que se mudará su hija con su familia. Su nieta es con quien más tiempo pasa Ingimundur, lo que nos deja ver el carácter y la verdadera esencia del personaje, y cómo solía ser antes del suceso.

A White, White Day

El aspecto del sonido es, sin duda, algo a destacar en A White, White Day, ya que es verdaderamente envolvente y asombroso. Hay, por ejemplo, una secuencia en la que una piedra cae montaña abajo y en su caída va chocando con la tierra y con otras piedras hasta caer al agua. Los efectos de sonido en ese momento son tan claros y poderosos que erizan por completo la piel.  Asimismo, las potentes imágenes en las que se acentúa la brillantez de la niebla, el reflejo de un cielo blanquísimo sobre el mar o la lluvia torrencial sin tregua son el marco perfecto para crear un ambiente de dudas, incertidumbre y desesperación por no comprender la muerte de su mujer, y en su desasosiego, el protagonista va perdiendo el equilibrio, lo que puede ser un detonador de más catástrofes.

De Guatemala se presentó Nuestras madres, primer largometraje de César Díaz. Un escalofriante relato social ambientado en 2013, en el que Ernesto (Armando Espitia), un joven antropólogo forense, escucha los testimonios de mujeres indígenas reportando terrenos en que se hallan fosas comunes, donde están enterrados sus hijos y esposos. De pronto, Ernesto cree encontrar una pista para descubrir los restos de su padre, un guerrillero desaparecido durante el conflicto armado de los años setenta.

Nuestras madres

Así es cómo el conmovedor relato de ficción entre una madre y su hijo sirve de pretexto para que, a través de Nuestras madres, resuene un llamado a recordar a miles de víctimas, muertos y desaparecidos enterrados en fosas comunes, de la guerra civil guatemalteca, en la que los indígenas fueron los principales afectados. Por lo que el protagonista representa a todos aquellos que buscan un cierre digno para sus familiares por medio de un entierro honorable que les brinde consuelo y tranquilidad.

De los estrenos internacionales que llegaron al FICM, pudimos disfrutar a la ganadora de Palma de Oro de Cannes, la coreana Parásitos, del director Bong Joon-ho, una cinta original y delirante, que te atrapa desde el primer minuto, ya que maneja un alto grado de crítica social, aunado a un sentido del humor ácido y audaz.

Parásitos

El estado en que nos encontramos mientras experimentamos el filme, es uno que transita por la vergüenza, la incredulidad, el divertimento, hasta la desesperación y la indignación, ante la inminente realidad reflejada y, definitivamente, todas las emociones se entremezclan. De igual forma, los personajes nos provocan muchas reacciones hacia ellos, sentimientos que van desde la empatía hasta la impotencia e irritación, alterándonos hasta la exasperación o moviéndonos a la comprensión o compasión.

En realidad, es una genialidad la forma en que Parásitos nos involucra en la historia y nos introduce en una problemática social tan actual, pero de una forma hilarante.

Así habló el cambista

Otro estreno internacional que gustó mucho en el FICM fue, sin duda, la uruguaya Así habló el cambista, de Federico Veiroj, basada en la novela homónima de Juan Enrique Gruber. Con una cuidada y oportuna ambientación de las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta, la historia nos muestra las complejas jugadas que tiene que hacer un cambista para encubrir sus movidas ilegales y sus movimientos para sacar dinero del país.

El filme es realmente interesante y entretenido, acompañado todo el tiempo de un humor crudo pero inteligente, reforzado por las estupendas interpretaciones de los protagonistas, Germán Da Silva y Dolores Fonzi.

La vida invisible de Eurídice Gusmao

Asimismo, se presentó La vida invisible de Eurídice Gusmão, película de Brasil, dirigida por Karim Aïnouz, con un guion de Murilo Hauser y basada en la novela homónima escrita por Martha Batalha, un drama que recrea la vida de una conservadora familia, en Río de Janeiro de los años cincuenta. El especial vínculo entre Eurídice y Guida, dos hermanas inseparables, será el hilo conductor de esta historia llena de contratiempos, injusticias y relaciones interpersonales, que nos muestran la vida misma con sus altibajos y durezas. La situación de la mujer en el Brasil de mitad del siglo XX queda completamente expuesta con toda la franqueza de su realidad.

Magari

El tema del núcleo familiar y su importancia en el desarrollo de los hijos fue recurrente en varias de las cintas que tomaron parte en el festival. Otra de las películas que se centra en el mismo es Magari, ópera prima de la directora francesa Ginevra Elkann, que nos muestra una nostálgica y emotiva historia sobre tres hijos de padres divorciados que viven en París con su madre, sumamente religiosa ortodoxa, y repentinamente, son enviados por dos semanas a Roma, al cuidado de su padre Carlo, un hombre que no ha tenido éxito en su carrera y que, además, no ha demostrado ser muy responsable. El tiempo que pasan juntos se vuelve de suma importancia para todos, y las situaciones que se desencadenan divierten al espectador, a la vez que le hacen reflexionar.

En fin, estas entre muchas, muchas más, fueron algunas de las películas que se proyectaron a lo largo de una semana en el FICM, y así concluyó un año más de mucho cine, folklor y fiesta en las calles de la bellísima ciudad de Morelia.

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