Críticas

La maternidad selectiva

Mommy

Xavier Dolan. Canadá, 2014.

Mommy Es verdaderamente lamentable que Mommy, de Xavier Dolan, no haya sido nominada a los Premios Oscar 2015, pese a haber sido seleccionada para representar a Canadá en la ceremonia, en la categoría de mejor película extranjera. La última obra del actor y director canadiense despidió las carteleras de 2014 con la fuerza y el coraje incomparable que, definitivamente, destaca entre otras películas buenas que tuvimos suerte de ver el año pasado. Eso se llama un buen cierre del año. La nominación para los Oscars hubiera sido bienvenida tras ganar el Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 2014, y estar presentada en la sección Perlas en el 62o Festival de San Sebastián, donde fue una de las películas preferidas del público.

Para los que ya conocen el trabajo de Dolan, el tema no es muy sorprendente, porque su primera cinta, Yo maté a mi madre (J’ai tué ma mère, 2009), también trata de una relación tormentosa de madre-hijo. Dolan admite que entre las dos hay varias líneas paralelas. Sin embargo, “(…) solo en la superficie. (…) Yo maté a mi madre se centra en una crisis de adolescencia. Mommy es una crisis existencial”, dice Dolan. Los críticos también han notado el desarrollo de sus habilidades como director. Para citar The Hollywood Reporter: “Es la película más cálida, más humana y menos narcisista de Dolan hasta la fecha”.

fotograma de la película MommyEl argumento se centra en la relación de una madre viuda, Die (Anne Dorval), que debe hacerse cargo de su problemático hijo de quince años, Steve (Antoine Olivier Pilon), que sufre un trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Los dos hacen un esfuerzo para encajar y llevar su obligada convivencia lo mejor posible. Les ayuda, y a la vez marca sus vidas, una vecina nueva, Kyla (Suzanne Clément). Cuando ya parece que juntos han encontrado un nuevo equilibrio y recobrado la esperanza, Dolan nos ofrece un giro inesperado que nos deja sin habla. Mucho tiempo después de salir del cine, nos preguntamos y deliberamos sobre los motivos de los protagonistas para tomar decisiones tan radicales como les hemos visto hacer. El buen cine no deja a los espectadores indiferentes, no se olvida una buena película al salir del cine. La película de Dolan valientemente demuestra cómo los personajes luchan por hacerle frente a la ira del uno al otro y no teme revelar sus sentimientos puros y salvajes.

Por este motivo, parece interesante que Mommy, siendo un filme oscuro en su núcleo, esté bañado con luz y calor en su exterior, como si hubiera sido diseñado para servir como  ánimo y estímulo para Die y Steve, en vez de condenarles en un lugar hostil. El director explica: “Teñir Mommy con una tonalidad gris, con una niebla húmeda, parecía la solución más sencilla. Soñaba con que Die y Steve vivieran en un lugar alegre, un lugar donde todo fuera posible”. Sin duda, la fotografía de la película evita dar una imagen de desaliento y ayuda a los espectadores a encariñarse con los personajes. Otro aspecto que cabe mencionar es la música. “Alucinantes secuencias musicales que en este caso en particular vienen a hacer de pequeño oasis en el drama”, dice Días de cine, el programa español. Está claro que la banda sonora había sido seleccionada con mucho cuidado, porque perfectamente cabe en las situaciones psicológicas que experimentan los protagonistas, especialmente Steve. A través de la música, especialmente en la escena donde Steve monta el skateboard y va por la calle con los auriculares, y luego juega con el carro en el parking del supermercado, empezamos a entender su deseo para ser entendido tal como es y tener la libertad para ser feliz.

Mommy_fotoNo obstante, el valor verdadero de la película está en la forma en la que cambian las posiciones y las funciones de los personajes. Empezamos a ver el filme sintiendo pena por Die. Según la teoría semiótica de Vladimir Propp, su rol en el cuento es el de una heroína, una víctima. Steve es literalmente el agresor, mientras que Kyla es una auxiliar que ayuda a la heroína en su lucha por domar al hijo salvaje. Gracias a la abundancia de los primeros planos, particularmente cuando los protagonistas experimentan y expresan sus sentiminetos más dolorosos y profundos, desaparecen las barreras entre los personajes y nosotros. Para nuestra sorpresa, a lo largo de la historia van cambiando los roles: Die se convierte en una antagonista desalmada que destruye lo que había sido recuperado con tanta determinación y con gran participación de Kyla. El trio Pilon, Dorbal, Clément, particularmente el joven Pilon desempeñando un papel difícil de un muchacho que sufre una enfermedad mental, hace un trabajo excelente. Sus roles requirieron unos caracteres fuertes, al igual que el talento enorme para expresar emociones tan intensas y vivir relaciones tan cargadas.

La intención de Dolan era hacer una película radiante de coraje, amor y amistad, e indudablemente lo ha conseguido. También nos ofrece una mirada penetrante hacia la naturaleza humana y su lado más desagradable, que nos deja reflexionando sobre ella mucho tiempo después de finalizar el filme.

Tráiler

Ficha técnica:

Mommy ,  Canadá, 2014.

Dirección: Xavier Dolan
Guión: Xavier Dolan
Producción: Coproducción Canadá-Francia; Metafilms
Fotografía: André Turpin
Música: Eduardo Noya
Reparto: Anne Dorval, Antoine-Olivier Pilon, Suzanne Clément, Alexandre Goyette, Patrick Huard

Karolina Ginalska

Graduada del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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