Críticas

Ten cuidado con lo que deseas

Magical Girl

Carlos Vermut . España/Francia, 2014.

Magical-Girl_cartel Unos pocos días antes de que terminara el 62º Festival de San Sebastián, en Días de cine, un programa español de televisión emitido desde 1991, la presentadora Elena Sánchez con sus compañeros Alberto Bermejo y Alejo Moreno comentaron algunas de las películas que se habían estrenado en el Festival hasta la fecha y pronosticaron sobre la posible ganadora de la Concha de Oro. Curiosamente, aunque brevemente, mencionaron Magical Girl del director madrileño Carlos Vermut, y de ningún modo la consideraron pretendiente al galardón. “No se ha metido tanto en el bolsillo al público ni a la crítica, como La isla mínima. (…) No ha habido entusiasmo generalizado. (…) La crítica se divide entre los mágicos y los minimalistas”, siendo ellos los minimalistas. Fue una sorpresa enorme cuando al final la película se llevó la Concha de Oro a la Mejor Película, al igual que la Concha de Plata al Mejor Director.

Magical Girl se refiere a una serie japonesa, Magical Girl Yukiko. Alicia, una niña enferma con leucemia en fase terminal, sueña con el vestido que lleva Magical Girl. Su padre Luis, un profesor de literatura en paro, víctima de los recortes en educación, hace todo lo que está a su alcance para conseguir la prenda. Su destino se cruza con el de Bárbara, una atractiva joven con desórdenes mentales, y por ella, con el de Dámian, su antiguo profesor, un convicto cuya condena está relacionada también con un oscuro incidente vinculado a la misma Bárbara. Todos están atrapados en una red de chantajes, coerciones y medias verdades que revelan las partes más oscuras de la condición humana. La que parece ser una de las preguntas por las que se interesa el director es: ¿cómo personas normales pueden llegar a convertirse en monstruos?

Magical-Girl_fotograma La cinta puede gustar al público o no, pero una cosa está clara: es una película excepcional, porque es inolvidable. Se sigue pensado en ella no sólo unas horas después de verla, sino semanas e incluso meses. Es tan perturbadora, que atrapa. Al final piensas que tal vez estaría mejor no haberla visto, pero a la vez es una experiencia cinematográfica tan magistral, tan diferente de lo que estamos acostumbrados, que uno no se la puede perder.  ¿Cómo lo ha coseguido el director? En una entrevista que dio Carlos Vermut en San Sebastián comentó que según él la manera de contar una historia es seguramente más importante que la historia misma, es decir, una trama maravillosa pueda ser convertida en un relato poco interesante, y viceversa. Vermut ha creado un filme muy exigente teniendo en cuenta al espectador, que requiere su activa participación para rellenar con su imaginación lo que no está dicho abiertamente. “Confío en el espectador para que complete la historia”, dice el autor y añade: “Normalmente cuando no estoy seguro de si hacer ciertas situaciones gráficas o no, finalmente elijo no mostrarlas. En este sentido me gusta que el público tenga un debate moral consigo mismo”. Probablemente, debido a esta manera alambicada, las elipsis, los vacíos de información que plantean que el espectador los rellene en su cabeza, se obtiene una historia tan misteriosa e intrigante.

Visual y estéticamente la película es muy depurada y minimalista. La puesta en escena simétrica, de líneas rectas, los interiores, el vestuario, el maquillaje, los peinados, muy pulidos, precisos, pero a la vez sencillos y sobrios. La discrepancia entre lo perfecto que parezca el exterior y lo malvado que esté dentro, tiene un efecto enorme y poderoso e intensifica la experiencia del espectador.  Esta herramienta la ha utilizado Vermut muy hábilmente para conseguir la armonía entre lo ficticio y lo real. Él mismo comenta: “De ese modo, habría que huir de una estética excesivamente artificiosa observando dónde reside la belleza de lo que nos rodea y centrándonos en ella. Buscar el lado más cinematográfico de nuestro entorno para buscar una estética personal evitando huir, incluso, de lo castizo”.

Magical-Girl_imagen El reparto del segundo largometraje de Carlos Vermut, aunque sea bastante escaso, hace su trabajo maravillosamente. Bárbara Lennie , que interpreta a Bárbara, una joven con desequilibrios mentales que lucha por curar las heridas de su pasado, consigue crear a un personaje superficialmente indiferente, incluso frío. José Sacristán, un consagrado actor español, interpreta a Damián, el antiguo profesor de matemáticas de Bárbara, y Luis Bermejo en el papel de Luis, un padre desesperado por cumplir el deseo de su hija enferma, dan un excelente rendimiento de unos hombres normalmente amables, generosos y de buen corazón, que debido a circunstancias adversas se convierten en unos tipos desalmados y de sangre fría. Los dos logran demostrar la lucha constante entre el instinto y la razón, un estado latente en cada persona, que nos convierte en seres en eterno conflicto. Debe destacar la música que acompaña el rendimiento de los tres, particularmente el escalofriante tema La ñiña de fuego, una canción de Manolo Caracol, un cantaor flamenco, llena de drama y con la letra muy acertada para la trama del filme.

 Magical Girl es un caso particular, porque siendo una iniciativa arriesgada no va a gustar a todo el público, tampoco vamos a olvidarla por el impacto fuerte que causa. Es una experiencia innovadora y creativa que ofrece lo mejor del cine español contemporáneo.

Tráiler:

Ficha técnica:

Magical Girl ,  España/Francia, 2014.

Dirección: Carlos Vermut
Guión: Carlos Vermut
Producción: Aquí y Allí Films y Films Distribution, Pedro Hernández Santos
Fotografía: Santiago Racaj
Reparto: Bárbara Lennie, José Sacristán, Luis Bermejo, Israel Elejalde, Lucía Pollán

Karolina Ginalska

Graduada del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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